En el pueblo de Vila Nova de
Baronia, a pocos kilómetros de la localidad de Alvito, en el sur del
Alentejo, descubrimos un pequeño tesoro, en forma de alojamiento de
lujo, llamado “The Green House Alentejo” (www.greenhousealentejo.com).
Seis habitaciones (no se
precisan más si se quiere mantener esa sensación de placentero descanso) ofrecen
al huésped un remanso de tranquilidad y paz.
Aquí el silencio que se respira
apenas es roto por las campanadas de la cercana e imponente iglesia matriz o
por el agradable trinar de los pájaros que, al amanecer, parecen darnos los
buenos días.
Turismo rural con
mayúsculas donde los detalles importan y mucho.
Lo que inicialmente fue una casa
familiar, con los años y tras una extraordinaria remodelación, se convirtió en
este exclusivo retiro donde olvidarse por unos días de las prisas y el
estrés.
Una propuesta rural de
altísima calidad, referente en el entorno cercano a pesar de sus pocos años de
vida.
Saben, y mucho, del arte de la
hospitalidad tratando de brindar una experiencia inolvidable, y acogedora, a
quienes elijan estos muros (que preservan su alma alentejana) para pernoctar.
Imposible no quedarse
ensimismado, nada más entrar al patio central junto al cual se distribuyen
las habitaciones, con su espectacular piscina.
Cubierta en una parte por una
terraza solárium, mantiene ese aire rústico gracias a una pequeña fuente que,
con el relajante sonido de su incesante chorro de agua, acompaña nuestro baño.
Esta piscina de llamativo color
azul, a la vez que forma parte de este lienzo de colores, contrasta
agradablemente con la armonía del blanco y verde predominante de toda la casa.
Si uno de los epicentros de “The
Green House Alentejo” es la piscina, no hay duda que el otro es su gran
huerta ecológica, que surte a la cocina de verduras, vegetales y frutas
permitiendo al comensal apreciar esa relación directa con algunos de los
productos que come.
En medio de ambos descubrimos el bar (ideal para refrescarnos con alguna bebida mientras pasamos la tarde zambulléndonos en la piscina) y una coqueta terraza contigua donde se sirven, si el tiempo acompaña, todas las comidas del día.
Aquí no existe el concepto de
masificación. Estamos en las antípodas del turismo masivo e invasivo,
brindándose, gracias a sus pequeñas dimensiones, un trato personal y cercano,
propio de la exclusividad de un alojamiento único. Todo un privilegio que
se agradece.
Sus seis modernas habitaciones, cuidadosamente decoradas integrando algunos muebles “vintage”, reflejan en sí mismas el interés de la propiedad por mimar al huésped para que sienta que su estancia es especial.
Amenities de primera calidad, un
espacioso baño (con bañera de diseño, además de ducha), comodísima cama tipo
king size, parte del techo es retráctil gracias a un mando a distancia (lo que
indudablemente le da unos aires románticos), una pequeña cocina empotrada,
nevera con todo tipo de bebidas y una terraza privada son algunas de los
propuestas para el descanso en estos dormitorios.
El omnipresente color verde,
que justifica su nombre, lo veremos en todas las estancias.
Plantas, elementos decorativos
exteriores (ventanas, puertas, sillas, escaleras, manteles y letreros) e
interiores (muebles, cojines o espejos) conforman parte de su identidad,
alrededor de esta tonalidad, a la que se une el verdor de su exuberante huerta.
No quiero olvidar mencionar dos
importantes vertientes que son parte esencial de este alojamiento.
Por un lado, el mimo, la
profesionalidad (atentos al más mínimo detalle) y hospitalidad
mostrada por todo el equipo que aquí trabaja para que el huésped se sienta a
gusto y satisfecho de la elección tomada. Por otro, el cuidado y la
dedicación puesta en la vertiente gastronómica.
A primera hora del día nos
espera un magnífico desayuno con el que coger fuerzas.
Si me permiten un consejo, puedo
asegurarles que los “ovos meditarrâneos”, con un ligero toque picante, son un
manjar irresistible.
Cenar en un escenario tan
especial, mientras el sol se recoge en el horizonte, es una experiencia sin
igual a la que unirle lo más importante en temas culinarios: un producto de
primera perfectamente cocinado, presentado y servido.
“The Green House Alentejo” es
también una declaración en favor de una filosofía de vida propia de esta región
portuguesa. Una apuesta por lo rústico, por lo genuino, por la cercanía
personal, por una vida tranquila, sin agobios y sin sobresaltos.
Su exclusividad no ha pasado
desapercibida. Tanto que Conde Nast Johansen (www.johansens.com),
indiscutible referente en el mundo del turismo, lo incluye dentro de
sus “Luxury Hotels 2025”.
Es bueno también saber dónde
estamos. En pleno “Baixo Alentejo”. Muy cerca de Alvito y próximos a
localidades como Beja, Vidiguiera o Évora (ciudad declarada Patrimonio
Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1986 y una de las joyas
arquitectónicas de Portugal). Visitas que, de tener tiempo, siempre son
recomendables.
Tras todo lo escrito, es fácil entender el título de estos párrafos: “sinónimo de descanso y tranquilidad”.
Acabo este post recordando que estos párrafos se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 24 de agosto de 2025.
“The Green House Alentejo”, sinónimo de descanso y tranquilidad
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