viernes, 17 de septiembre de 2021

Évora Farm Hotel & Spa, una apuesta hotelera de primer nivel en el Alentejo

    No hace mucho tiempo, apenas unos meses, se ha inaugurado un fantástico hotel a pocos kilómetros de Évora (capital del Alentejo y ciudad que puede presumir con orgullo de la declaración por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad).



  

  Un nuevo cuatro estrellas -llamado Évora Farm Hotel & Spa (www.evorafarmhotel.com)-  nace como una apuesta decidida por la calidad y por la búsqueda de la tranquilidad y la relajación del huésped mientras se sumerge en las sensaciones que supone estar en medio del campo disfrutando, a la vez, de todas las comodidades que pueda requerir.

    Esta extraordinaria inversión hotelera ha llegado para quedarse. La razón creo que es evidente: ofrece un gran abanico de irresistibles posibilidades de primer nivel.

    Detallo algunas de ellas: varias piscinas exteriores, extraordinario spa con un piscina interior, baño turco, sauna, posibilidad de diferentes tratamientos y masajes, gimnasio, un magnífico restaurante (“A Terra”) bajo la dirección del chef Tiago Santos, más de cincuenta habitaciones de alto standing con todo lujo de comodidades y terraza exterior, zona especial para lo más pequeños, villas privadas, más de veinte hectáreas de naturaleza alentejana -incluido un pantano-, huerto ecológico, workshops en distintos ámbitos, salón para conferencias y eventos, paseos en bicicleta entre dehesas, granja con animales (ovejas, cabras,  cerdos, pony, …). En fin, una llamativa y decidida proposición de bienestar y sosiego avalada por un gran equipo de profesionales.





    Un dato importante: es un hotel “pet friendly”. Esto es, se aceptan mascotas y animales de compañía y se implementan servicios a medidas de ellos (comedero y bebedero, camita donde dormir, etc.).






    Quiero, por ser de justicia, hacer hincapié en esta importante inversión donde todo parece estar estudiado hasta el mínimo detalle. Nada parece quedarse al azar.





    El esfuerzo, desde luego, ha sido intenso y los resultados de esta nueva propuesta turística, a pesar del poco tiempo de vida, están acompañando. 

    La decoración, por ejemplo, es otra de sus grandes banderas. Simplemente, con visitar la gran recepción, o el restaurante, el viajero se dará cuenta de ello. Juego de distintos colores, diferentes estilos de muebles y un pormenorizado estudio de la iluminación, tanto de día como de noche, nos delatan que hay mucho trabajo previo realizado para conseguir un resultado tan excelso.




    Reconozco que no es fácil, a veces, conseguir resumir en unos párrafos la bonita experiencia que supone pernoctar en Évora Farm Hotel & Spa. El silencio y la paz que tanto deseamos en medio del campo se unen con una propuesta dinámica, innovadora y tremendamente competitiva por la cantidad de servicios que ofrece. Modernidad y naturaleza de la mano.

    Hago, mientras escribo estos párrafos, este pequeño inciso: estamos a una decena de kilómetros de una de las ciudades más bonitas de Portugal. Podría ser muy acertado reservar habitaciones en este hotel, además de por su vertiente de bienestar y tranquilidad, como “campo base” para conocer la multitud de maravillas que esta extensa región portuguesa ofrece al visitante.




    Otra de las grandes piezas de este puzle es su vertiente culinaria. En su restaurante “A Terra” disfrutaremos de un verdadero viaje gastronómico en un precioso local, muy luminoso y con vistas al patio central. Ofrece una comida de altura, muy elaborada y, en ocasiones, originalmente presentada. Imposible no caer en la irresistible tentación de comer entre estas paredes.





    Varias son las elaboraciones que probé: “ovos mexidos caseiros com farinheira”, “corvina, arroz de bibalves e molho de coentros” o “cachaço de porco petro assado, amêijoas, batata doce e limâo”.





    Todas ellas muy apetecibles. El secreto es claro: una materia prima de calidad bien trabajada.  No obstante, déjenme aconsejarles un plato: “cabeça de xara con maionese de coentro”.




    Debido a los tiempos que estamos viviendo, es conveniente destacar que se cumplen todas las medidas de seguridad higiénico sanitarias para que tanto el huésped como el comensal estén tranquilos y cómodos.

    En fin, una bonita experiencia, una apuesta ganadora en el mundo de la hostelería y un interesante concepto de relajación en medio del campo contando con todos los servicios que demanda el huésped de hoy. Más aún, si va acompañado de su mascota.




    Évora Farm Hotel & Spa es otro de los muchos ejemplos del alto nivel que los alojamientos del Alentejo ofrecen al huésped.

    Anoten el nombre de este hotel porque seguro que se hablará mucho, y muy bien, de él próximamente.




    Finalizo estos párrafo indicando que este reportaje se publicó en la web del diario español LA RAZÓN el 15 de septiembre de 2021.

https://www.larazon.es/viajes/20210915/eqlnxxmbrfandkulg2xedlzfqy.html








miércoles, 15 de septiembre de 2021

Morcillas como postre en Arouca

     Puede parecer extraño, pero está bien escrito. Una morcilla de postre.



   Me explico. En la ciudad de Arouca (distrito de Aveiro), al norte de Portugal, se encuentra el que fuera uno de los monasterios más famosos de Portugal. Este imponente edificio, donde ingresaban monjas procedentes de la alta sociedad portuguesa durante siglos, está históricamente muy relacionado con la figura de la “Reina Santa Mafalda”, que fuera infanta de Portugal y reina consorte de Castilla.





    Pues bien, entre estos muros la tradición repostera llegó casi a la excelencia. Diferentes “doces conventuais” se elaboraban y salían de los hornos de este monasterio.

   Con la desaparición de la vida monacal entre estos centenarios muros de granito esta tradición repostera afortunadamente no se perdió. Bien por algunas sirvientas de esas monjas, bien por familias del municipio, lo cierto es que ese “bagaje” culinario se fue transmitiendo de generación en generación hasta nuestros días.

    Tanto que es imposible visitar Arouca y no probar algunos de esos postres conventuales.

    La variedad es ciertamente amplia, con nombres tan sugerentes como barrigas de “freira” (monja), “manjar de lingua”, pan de San Bernardo, “charutos de amendôa”, castañas dulces, etc., etc.




    Una de estas delicias, una de estas “sobremesas”, son las morcillas dulces. Todo un descubrimiento para quien les escribe.



    Como reconocido goloso que soy, me acerqué a una conocida tienda (“Casa dos Doces Conventuais”) para interesarme por esta elaboración. Con independencia de ello, es tan atrayente la oferta repostera de esta pastelería que es casi un pecado no adentrarse en este emblemático establecimiento. 






    A base de dulce de pan, manteca, almendras, azúcar y canela se prepara este particular “trampantojo” gastronómico.

    Como saben, el trampantojo es una técnica pictórica que intenta engañar a la vista. Este término también se aplica al mundo de la alta cocina con similares connotaciones. En definitiva, no es más que una traición al ojo. No es lo que parece ser.

  Aquí tenemos un ejemplo ciertamente atrayente. Perfectamente presentado que, a primera vista, cualquiera diría que es un embutido. Naturalmente, llama la atención que se encuentra a la venta en una pastelería.

    Como pueden imaginarse, los ingredientes nos indican todo lo contrario. Un atractivo y sugerente engaño al ojo que pide ser probado.

   No pude esperar mucho tiempo con la “morcela doce” en el plato. Tenedor y cuchillo en mano fui poco a poco degustando este manjar de azúcar y almendra.

    Viajar es descubrir y es conocer. En Arouca aprendí y conocí una cosa más: la centenaria y rica tradición repostera de esta localidad gracias a la historia culinaria de ese famoso edifico que albergó uno de los monasterios más ricos de Portugal.



   Ya saben, si vienen por aquí, prueben esas curiosas e inusuales morcillas dulces.

  Acabo recordando que estos párrafos fueron publicados en el Revista Atril de la Academia Extremeña de Gastronomía en su edición de septiembre de 2021.

https://aexgastronomia.es/2021/09/15/vendimiado-el-no8/ 











jueves, 9 de septiembre de 2021

El pueblo de los retratos se llama Mogarraz



    ¿Y si te digo que existe un pueblo que, además de ser considerado uno de los más bonitos de España, ha convertido sus calles en una gran pinacoteca? ¿Y si te indico que cientos de retratos de vecinos de la localidad están colgados en sus calles?.



    No exagero, esta curiosidad la puedes ver en Mogarraz, uno de las más emblemáticas localidades de la Sierra de Francia, en la provincia de Salamanca.

 


    

    Por esta razón, en esta ocasión, voy a escribir con imágenes, con fotografías. Te invito a que, tras observarlas detenidamente, visites esta preciosa población y descubras las razones de tan original iniciativa. Te sorprenderá.




    Solo te adelanto que esta gran exposición al aire libre de lugareños del pueblo tiene su origen en la persona de Alejandro Martín Criado que fotografió, allá por los años 60, a sus vecinos para que pudieran hacerse el DNI. 

    Sería más tarde, por los años 80, cuando el artista, y profesor de la Universidad de Salamanca, Florencio Maíllo tuvo la feliz idea de recuperar este archivo fotográfico para convertirlo, a través de sus magistrales pinceladas, en lo que actualmente es



    Me comentaban que estos retratos están colgados en las fachadas de las casas donde viven o vivían los vecinos del pueblo y que en los muros exteriores de la iglesia cuelgan los de aquellos que no tenían casa, emigraron o las vendieron.    

    En definitiva, centenares de obras de arte, gracias  a la maestría de este pintor, inmortalizadas a lo largo de las calles de Mogarraz




    Esta muestra pictórica (que es un magnífico homenaje a los que se conocieron como "guardianes de Mogarraz" en recuerdo de todos aquellos vecinos que permanecieron allí a pesar de la emigración que sufrió la comarca) nació inicialmente con una fecha de caducidad de seis meses. Sin embargo, por decisión y voluntad de sus habitantes permanecerá expuesta "sine die" por las calles del pueblo. Todo un regalo para los que se acerquen a este bonito pueblo salmantino que cuenta con esta singular seña de identidad.

    No quiero avanzar más cosas. Lo mejor es que, según recorras sus calles, vayas conociendo más detalles, pero ¿qué te parecería si, de repente y con bastantes años más, encuentras a una de esas personas que fue retratada? La posibilidad existe.



    Como podéis imaginar, esta curiosidad se ha convertido en reclamo de viajeros deseosos de conocerla "in situ" y fotografiar estas calles "adornadas" con retratos de vecinos del pueblo que parecen seguir con sus tranquilas miradas al visitante. 




   Siendo éste un argumento indiscutible para visitar Mongarraz, conviene recordar que este pueblo fue declarado en 1998 Conjunto Histórico Artístico (concretamente, bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico)  y se encuentra inmenso en el Parque Natural de las Batuecas y Sierra de Francia

   Como puedes apreciar, solidos fundamentos y justificadas razones, además de esta curiosidad pictórica, hay para viajar hasta aquí. 



    
    Bien podríamos decir que parte de la historia de este pueblo, en vez de escribirse, se retrata.