lunes, 16 de marzo de 2026

Descanso y tranquilidad entre viñedos

 


    Un palacio neogótico del siglo XIX, situado a una decena de kilómetros de la localidad zamorana de Toroes el atrayente escenario para disfrutar de unos días sin igual.



     En Monte la Reina, entre muros que son testigos de numerosas historias a lo largo de los años, encontramos este precioso hotel boutique que sabe mantener su esencia y su pasado.



    Con ocho amplias y luminosas habitaciones (bautizadas con nombres de diferentes variedades de uvas) y en una ubicación envidiable sobre una loma con vistas a la vega del río Duero, el huésped siente el privilegio de pernoctar inmerso en paraje natural tan especial.




    Miembro de la Asociación de Posadas Reales de Castilla y León, nos encontramos en uno de los más icónicos alojamientos de la provincia de Zamora.




   Ésta es también la ubicación del edificio de la emblemática y prestigiosa bodega Monte la Reina, proyectada (dando claro protagonismo a las líneas rectas) por el arquitecto Jesús Juárez.

     Erigida y semienterrada en una ladera de este promontorio, logra así mantener la estabilidad térmica de sus espacios.



      Estamos, es importante no olvidarlo, en tierras de grandes vinos y de la reconocida Denominación de Origen Toro.

      Este es el grandioso escenario (con un imponente castillo visible desde lo lejos, con una reconocida bodega donde se elaboran grandes vinos y con unas panorámicas de ensueño) donde descubrimos este magnífico complejo enoturístico de primer nivel.



    Un entorno de estas características, incluida una piscina exterior, un restaurante y una gran terraza junto por unos cuidados jardines, es también el lugar ideal para la realización de todo tipo de eventos.



    Así pues, en una de las fincas agrícolas más grandes de Castilla y León, nos topamos con un acogedor refugio donde el tiempo parece trascurrir con mayor lentitud.



    Una apuesta por el descanso y la tranquilidad a la que añadir una magnífica bodega y un cúmulo de variadas posibilidades para el disfrute tanto del huésped como del comensal.



    Entre ellas, catas comentadas, recorrido por los viñedos, picnic al aire libre o una sugerente experiencia que aúna vino y pintura llamada “Drink & Paint”.



    Simplemente con pasar un tiempo por estas latitudes y hablar con alguno de sus responsables, el viajero advierte que aquí se respira pasión por el vino, pasión por estas tierras y pasión en el arte de recibir y hospedar.



    Mucho del éxito de este proyecto se debe a Carolina Inaraja, una joven bodeguera y emprendedora que, enamorada y comprometida con esta idea, ha sabido dejar su indeleble huella, en algunos casos rupturista, haciendo realidad este precioso sueño.

    No puedo, igualmente, dejar de mencionar el formidable trabajo del enólogo José Nuño, también parte esencial para la consecución de estos magníficos vinos.



    Bodegas Monte la Reina es enoturismo, es innovación (sin olvidar el pasado), es hospitalidad, es conexión con el entorno y es respeto al medio ambiente (www.montelareina.es). 



    Una experiencia completa, en constante evolución, alrededor de su gran protagonista: los vinos de esta bodega.



    Conviene recordar que estamos inmersos en una gran finca familiar de mil cuatrocientas hectáreas donde, además de grandes zonas agrícolas de regadío y boscosas, importantes extensiones de viñedos (con el característico suelo de canto rodado de estas latitudes) son el “terroir” y la base de sus grandes vinos (tintos, blancos, rosados y espumosos).



    Por cierto, una bodega cuya fachada se asemeja, en cierta forma, a una cámara de fotos. Posiblemente, el mejor guiño posible para recordarnos el regalo de las increíbles vistas que desde este cerro se despliegan ante nuestros ojos. Un cámara que, figurativamente, trataría de inmortalizar a través de imágenes esas panorámicas.



    Imposible no dedicar unas líneas a la experiencia de dormir en un castillo tan especial, que antaño fuera la casa de la familia.



    ¿Imaginan la sensación que supone levantarse a primera hora del día y ver desde el balcón de la habitación los primeros rayos del sol desplegándose sobre el horizonte?.



   Con una decoración acogedora y respetando el alma del castillo, el huésped apreciará un trato personal y cercano nada más llegar.

    La conclusión de estos párrafos es clara: si tienen pensado viajar a esta parte de la provincia de Zamora, si son amantes del buen vino y si disfrutan de la naturaleza, aquí tienen un destino ideal.



    Una propuesta diferenciada, sin igual, y creadora de momentos únicos, también para el paladar.

    Nada como disfrutar de estampas como estas acompañado de una buena copa de vino de bodegas Monte la Reina. Un pequeño gran paraíso de paz y tranquilidad en tierras de Castilla y León.

   Estando tan próximos a la histórica localidad de Toro parece obligado acercarnos.




    En mi opinión, siempre es aconsejable recorrerla contratando una visita guiada. Es la mejor manera de empampanarse de la rica historia de esta legendaria ciudad y, de paso, conocer numerosos detalles y anécdotas de su pasado.




    El mirador sobre el río Duero, la espectacular colegiata de Santa María la Mayor (icónico ejemplo de arquitectura románica), el palacio de los condes de Requena, la iglesia románico mudéjar de San Lorenzo el Real o el Alcázar son algunos de sus numerosos atractivos, además de una muy apetecible oferta gastronómica.



    Finalizo indicando que estos párrafos se publicaron en la web del periódico español LA RAZÓN el 12 de marzo de 2026. 

Descanso y tranquilidad entre viñedos




domingo, 1 de marzo de 2026

Mi primer Salep en Skopje


    Hace unos días retornaba de Skopje, la capital de Macedonia del norte. Un pequeño país balcánico, independiente desde el año 1991, que anteriormente formaba parte de la República Federal Socialista de Yugoslavia.



    Esta nación, de alrededor de dos millones de habitantes, está inmersa desde hace años en un completo proceso de transformación social en multitud aspectos (políticos, económicos, urbanísticos, de infraestructuras, turísticos o educativos). Sin duda, un novedoso y atrayente destino que hay que conocer.

    Mientras recorría esta ciudad fue conociendo su rica historia, su diversidad cultural y religiosa, apreciando las influencias y la huella -en diferentes vertientes de la vida- de los imperios y civilizaciones que pasaron a lo largo de los siglos por estas tierras y, sobre todo, me informaron que hay una fecha que supuso un antes y un después en su historia: el 26 de julio de 1963.


www.telegrafi.com

    Ese fatídico día un terremoto de gran magnitud causó más de mil muertos y destruyó alrededor del setenta por ciento de la capital. Decenas de países de todos los rincones del mundo, ante la dimensión de desastre, acudieron al llamamiento realizado por Naciones Unidas enviando ayuda de todo tipo (económica, medicinas, suministros, alimentos, equipos de ingenieros, personal especializado, ….).

    Décadas después, siendo Macedonia del norte ya independiente, el famoso “Plan Skopje 2014” supuso un megaproyecto que trató de modernizar y de regenerar muchas zonas destrozadas




    Consiguió cambiar su imagen a través de ingentes construcciones antisísmicas que dieron una nueva cara a esta parte de la ciudad. Se erigieron nuevos puentes sobre el rio Vardar, grandes museos e impresionantes edificios gubernamentales.



    Este plan incluía la ornamentación de estos espacios públicos con fuentes, paseos y más de mil estatuas. Se transformó de tal manera el paisaje y el trazado urbano de Skopje que, a día de hoy, tiene también el sobrenombre de la “ciudad de las mil estatuas”.





    En la actualidad, gracias a los numerosos vuelos directos y a ese cambio radical, esta capital se ha convertido en un nuevo y, en cierta forma, exótico polo de atracción turística.




    Pues bien, mientras paseaba por la plaza Macedonia (dominada en su parte central por la gran estatua ecuestre de Alejandro Magno) nos aconsejaron probar una nutritiva bebida llamada Salep.



    Al parecer, muy cerca, se encontraba la famosa cafetería Bistro (“Кафетерија Бистро”) donde muchos turistas se acercan a probarla por ser uno de los lugares de esta capital donde mejor la preparan.



    Siguiendo las instrucciones de nuestro guía, allí fuimos y pudimos disfrutar de esta bebida dulce (de textura algo espesa), muy típica de estas tierras, cuyos orígenes provienen, según me comentaron, de Turquía y Oriente Medio. Elaborada con harina de raíces de orquídeas silvestres, leche o agua, azúcar y canela es ideal para entrar en calor en días de invierno.



    Así pues, a la agradable sorpresa de conocer una curiosa ciudad se unió otra, en este caso, de tipo gastronómica. 

  Ese día hacía frío y tan reconstituyente, goloso y apetitoso descubrimiento, además de permitirnos entrar en calor, supuso otro recuerdo más para llevarme a casa.



    Macedonia del norte es un país seguro, barato y con un importante poso cultural que merece ser conocido



    Si están pensando en algo distinto, fuera de las rutas turísticas clásicas europeas, déjenme que les aconseje Skopje.  Sinceramente, creo que les gustará. 

 


        Finalizo recordando que estos párrafos se publicaron en la revista Grada (edición escrita y digital).

        Mi primer ‘salep’ en Skopje