Siempre es de agradecer la
aparición de nuevas opciones gastronómicas; más aún si es en la ciudad donde
uno vive.
Por esta razón hoy quiero hablaros del restaurante Pan Frito (www.panfrito-trstyl3.es), situado en
la calle Martín Cansado, número 6, de Badajoz. Una céntrica ubicación, con
aparcamiento próximo, y una buena recomendación para acercarse.
Con el pretexto de reunirnos
viejos amigos, cuyo lazo común era pasar nuestra infancia en el Santa Marta de
los Barros (un pueblo situado a poco más de media hora de la capital pacense), pudimos
disfrutar, además de recordar momentos felices y no tan felices vividos, de una cocina de altura, creativa
y con un evidente toque personal.
Este coqueto local, que comenzó
la andadura de su nueva etapa el 23 de septiembre, propone una cocina y una
visión diferente respecto al anterior.
Mismo nombre, misma ubicación, pero una filosofía culinaria totalmente distinta.
Al frente de estos fogones se
encuentra Juanma. Un chef joven apasionado por su trabajo, formado en la Escuela
Superior de Hostelería de Mérida, que ha seguido ampliando sus conocimientos y
capacitación con algunos de los grandes cocineros de este país.
Una gran barra, ideal para beber
el primer vino o una refrescante cerveza “bien tirada”, nos da la bienvenida, junto a una buena tapa, a
este local coquetamente decorado. Solo
falta esperar al resto de los comensales y sentarnos.
Al fondo, el restaurante. A pesar
de no ser de dimensiones grandes, han sabido mantener, algo siempre elogiable y
de agradecer, una muy aceptable separación de mesas.
La comida, regada por fantásticos
vinos (no puedo olvidar “Duas Quintas”, de Ramos Pinto, Douro 2023), fue de las que se recuerdan en
la memoria por mucho tiempo, y no solo por la fantástica compañía.
Aunque iré ilustrando con
fotografías las delicias que pudimos disfrutar, no puedo dejar de mencionar
algunas de ellas. “Anchoas de Santoña con falso tomate”, “caballa en escabeche
de algas”, “panipuris carbonara, papada ibérica y nube de parmesano” o “pan
frito de chocolate, aceite y sal”.
Centrándonos en las elaboraciones que fueron sirviendo en mesa y leyendo con cierto detenimiento su carta, se observan varios detalles.
Por un lado, una apreciable combinación entre diferentes culinarias
del mundo. Por citar un ejemplo, un panipuri (tan propio de la gastronomía
india) con una papada ibérica.
Por otro lado, algunas de sus
elaboraciones destilan destellos de técnica perfectamente realizadas. Es el caso
del falso tomate que acompaña las excelentes anchoas cántabras. No solo por la magnífica presentación del trampantojo (en la parte
central del plato adquiriendo gran protagonismo junto a las anchoas), sino por
la textura, sabor y cremosidad del queso que escondía en su interior.
Ya que hablamos de trampantojos gastronómicos no escondo, siempre que pruebo alguno bien confeccionado, mi
asombro por esta técnica que sabe engañar al comensal con su apariencia.
Ni que decir tiene que el postre que
degustamos es de esos que repetiría varias veces. En forma de bolitas, con el tamaño aproximado de una albóndiga, la explosión en la boca del chocolate escondido en su interior
fue soberbia. En cierta manera, este plato es un “ex libris”
(una referencia de la casa) que no debemos perdernos
En fin, una inolvidable comida con buenos amigos y un extraordinario servicio que ayuda, y mucho, a crear una atmósfera realmente agradable y acogedora. Quiero volver.
Otro detalle que se aprecia es que no se han escatimado
esfuerzos por buscar la calidad máxima en cualquier producto o ingrediente:
Aceite Elizondo nº 3, Tequila José Cuervo (Reserva de la familia), etc., etc.
Por cierto, para un amante de la
ensaladilla rusa como quien les escribe, ver en la carta una elaboración que se
llama “trío de rusas” es el argumento decisivo para retornar a Pan Frito. No
quiero perdérmelo.
Déjenme que les relacione el que,
en estos momentos, está a disposición del comensal:
Primer plato: A elegir entre
mejillones al dragón (con ajitos y piparras dulces), cogollo de César, rusa a
elegir, minutejo de alba y chips de papas o berenjena miso.
Segundo plato: A elegir entre torraditas de
bacalao "à bràs" y crema, alitas rellenas estilo karaage, canelón de bellota y
setas o rotos con periquitos.
Postres: A elegir entre pan frito con chocolate,
aceite y sal o lemon pie roto
.jpg)






















































