sábado, 6 de junio de 2026

"ME Lisbon", un hotel con una especial conexión con el arte


    Hay hoteles que tienen la virtud de saber dejar huella; de no pasar desapercibidos. Atesoran tantos argumentos para ser elegidos que, una vez conocidos, el viajero siempre desea volver.



    Ésta es la sensación que se tiene tras pernoctar en ME Lisbon, un impresionante cinco estrellas, con poco tiempo de vida (inaugurado en agosto de 2025), ubicado en una de las más privilegiadas zonas de la capital portuguesa (muy próximo a la emblemática plaza de Marqués de Pombal y al Parque de Eduardo VII).



    Tan espectacular alojamiento de lujo se caracteriza, entre otras cosas, por su decidida y valiente apuesta por la vertiente artística. Estancias con gran protagonismo del diseño donde la creatividad, la música, la imaginación, la moda y el arte en general están presentes.




    Un hotel con una especial conexión con el arte contemporáneo que, por tal motivo, es lógica referencia como parada obligada en la agenda cultural lisboeta.



    Doscientas trece habitaciones de diseño exclusivo, incluidas increíbles suites que acogen obras de arte en su interior, ofrecen una oferta de lujo para el descanso donde todas las comodidades posibles, con los más modernos avances, están a disposición del huésped.




    Amplitud y grandes dimensiones, amenities de reconocidas marcas, impecable atención, exclusividad, menú de almohadas o los tonos neutros y relajantes de la decoración conforman una acogedora atmosfera de confort y bienestar.




    Rasgos, todos ellos, identitarios de las habitaciones de ME Lisbon al dotarlas de una marcada e inigualable personalidad.




    El culmen de la excelencia lo encabezada su incomparable “Ultimate ME+ Suite” que, con sus más de cien metros cuadrados y vistas panorámicas de Lisboa, es insignia y la más famosa de sus suites.



    Mimo por el detalle, atención personalizada y cuidada hospitalidad en sus más altos estándares hacen que calificarlo como un simple hotel cinco estrellas sea quedarse corto. Un destino por sí mismo.




    Lo primero que impresiona, nada más llegar, es su imponente fachada de vidrio semitransparante con tonalidades verdes oscuras que, sin duda, no pasa desapercibida entre los edificios del entorno.



    Una especie de bienvenida a un hotel de diseño con estilo algo ecléctico y moderno donde un gran vestíbulo con altos techos se convierte en una espontánea exposición de obras de arte (pinturas, fotografías, cerámica, esculturas,...) a lo largo de paredes, techos, mesas y estanterías.






    Un verdadero tesoro y un regalo para los ojos de sus visitantes, incluido un video mapping, en el que están presentes icónicas obras de prestigiosos artistas como, entre otros, Maria Ana Vasco Costa, Elsa Rebelo, Fernanda Fragateiro, Joana Astolfi, Anna Westerlund o Alberto van Stokkum.



    Sin duda, un sugerente y acogedor recibimiento que, en sí mismo, es una declaración de intenciones sobre lo que nos espera gracias a esta inigualable y singular propuesta de lujo urbano contemporáneo.



    Conviene recordar que la prestigiosa marca ME, una colección de hoteles de diseño del grupo Meliá (www.melia.com) ya existente en ciudades como Londres, Milán, Barcelona o Dubai, debuta en Portugal con esta reciente apertura en Lisboa.



    Un exitoso desembarco en la capital portuguesa, y un activo más de la marca, que ya cosecha, gracias al gran trabajo realizado durante estos meses, sus merecidos frutos.



  Arquitectura, arte, hospitalidad y diseño que se ven complementados por una oferta gastronómica de altura vertebrada a través de sus restaurantes Attiko y Fismuler.

     Dos irresistibles propuestas, bajo la premisa de un producto de altísima calidad, que conjuga la originalidad, la creatividad, influencias internacionales y asombrosas presentaciones para deleite del comensal.



    Un dúo que se completa con un bar en la planta baja (“Elia”) y otro junto a la piscina exterior sita en la azotea, planta 13, donde unas increíbles vistas panorámicas acompañarán nuestro baño.



    Cenar en Attiko, con una “ementa” de aires panasiáticos, es un regalo al paladar.



    Platos meticulosamente presentados, magnífico servicio, un local con grandes ventanales que dan luminosidad al interior y una agradable terraza exterior conforman un escenario digno de la gran representación gastronómica que vamos a disfrutar.






    Entre las sugerencias del chef, permítame que les aconseje el “carpaccio de atum bluefin, molho de soja com trufa, shio konbu e cebolete”, los espectaculares “sliders de wagyu com trufa” o su selección de “nigiri moriawase”.





    Para finalizar, si son muy golosos, decántense por su “dark chocolate” (cinco texturas de diferentes chocolates servidos con sorbete de frambuesa y champán).



    Fismuler, con entrada también desde el exterior, sorprende al comensal con una estética desenfadada con resultados sobresalientes. Utilización del producto fresco y gran respeto del mismo son la base de estas cocinas.

    En fin, un recital de diferentes elaboraciones que se repetirá a primera hora de la mañana con un espectacular y muy variado desayuno a la carta.

    Otro de los puntos cúlmenes de la estancia en ME Lisbon es, con seguridad, su magnífico “pequeno almoço”.



    Una ciudad con tantos reclamos y alicientes exige tiempo para recorrerla, patearla y disfrutarla, pero también tranquilidad y sosiego para saborear los momentos vividos.



    Junto a un gimnasio totalmente equipado, su Spa KORPO es una flamante invitación a un merecido y relajante descanso.



    Una acertada escapada del ruido urbano para recargar pilas en la que podemos encontrar la tranquilidad gracias a la piscina cubierta climatizada, al baño turco, la sauna y, muy aconsejable, a la posibilidad de recibir diferentes masajes y tratamientos.



    Un hotel de estas características que, como no podía ser menos, incorpora tecnología sostenible pata minimizar la huella ambiental, es también el lugar ideal para la organización de todo tipo de eventos (reuniones, presentaciones, coloquios, conferencias, …) gracias a sus seiscientos metros cuadrados entre su más de una decena de salas con diferentes capacidades.



    No hay duda pues que, entre la gran oferta de hoteles de lujo existente en la capital portuguesa, ME Lisbon ocupa un lugar preferente.



    Leyendo diferentes comentarios de huéspedes que han pernoctado en este ya emblemático cinco estrellas, transcribo uno de ellos. En pocas palabras es difícil definir tan bien lo que supone la experiencia ME Lisbon: Rozando la perfección. No se puede pedir más.


    

    Finalizo este post indicando que es tos párrafos se publicaron en la web del periódico español LA RAZÓN el 30 de abril de 2026. 

ME Lisbon, un hotel con una especial conexión con el arte


















miércoles, 27 de mayo de 2026

"Nunes", una de las grandes marisquerías de Portugal


   Si nos preguntaran por platos típicos de la gastronomía portuguesa, sin duda, tendríamos un variado y excelso abanico de posibilidades. Entre ellas, la infinidad de maneras de preparar el bacalao, sus famosos pasteles de nata, el cocido a la portuguesa, las bifanas, el caldo verde, las migas alentejanas o la francesinha.

    Lo que no tengo dudas en que entre esos elegidos estarían muchos procedentes de su ingente diversidad de pescados y los mariscos.



    Una materia prima de altísima calidad gracias al océano Atlántico que baña y es parte de la historia de este país de navegantes y descubridores.




    Centenares de kilómetros de costa, tanto por la parte continental como en sus dos archipiélagos (Madeira y Azores), son proveedores privilegiados de verdaderos tesoros culinarios.



    Pues bien, en Rua Bartolomeu Dias -número 172- de Lisboa, muy cerca de la "Torre de Belém", encontramos un ya icónico templo del pescado y el marisco llamado “Nunes Real Marisqueira”, popularmente conocido como Nunes, propiedad de Miguel y Vanda Nunes, un matrimonio que, además de su pasión por este proyecto gastronómico tan afianzado en la capital portuguesa, disfruta con la decoración y el interiorismo.




    Nada más entrar, a pesar de tener una fachada sobria que no parece presagiar la grandiosidad de su interior, descubrimos que vamos a comer en un sitio muy, pero muy, especial donde cada detalle está pensado al máximo.





    Un grandísimo comedor con aires Art Deco en el que, como no puede ser de otra forma, el océano es la temática decorativa predominante en todos sus rincones.



    Original, impactante y sorprendente son palabras que nos vendrán a la mente al conocer por primera vez este restaurante de más de mil metros cuadrados (incluyendo un comedor privado y una sala VIP) donde un gran acuario de casi de nueve metros (flanqueados por las estatuas de una sirena y Neptuno, Dios del mar) es el epicentro del restaurante y fotografía obligada de cuantos comensales se acercan a Nunes Real.





    Antes de continuar, debo reconocer que es una de las mejores marisquerías en las que he comido.



    Un restaurante que sabe conjugar el respeto a un producto único de altísima calidad, un extraordinario servicio y un original decorado.



    Todo está preparado, incluido un envolvente decorado, para que esta función gastronómica sea, y los será, un éxito.



    Seguramente se les hará la boca agua si les escribo “misto de mariscos elaborado pelo chef”, “berbigão aberto no carvão”, “perceves das Berlengas”, “carabineiro”, “camarão tigre grelhado”, “gamba real”, “sapateira”, “santola”, “caranguejo real”, “ouriço”, “ostras com caviar”, “lagosta cozida ou grelhada” o “vieiras”.




    No menos apetitosos y atrayentes son esmeradas elaboraciones que necesitan más tiempo como “açorda de gambas”, “arroz de cherne”, “arroz de lavagante” o “arroz de lagosta”. Imposible resistirse. La dificultad para el comensal será cuál elegir.



    Una “ementa” que es una oda a la tradicional forma de cocinar pescados y mariscos en Portugal como “lulinhas fritas à algarvia” o “amêijoas à bulhão pato”.



    Ahora bien, también se aprecian evidentes guiños innovadores y cosmopolitas en otras presentaciones como, entre otros, “sashimi de lavagante”, “caril thai de gambas”, “ikizukiri” o una espectacular “tempura de gambas e salicornia”.




    Estamos en Portugal, tierra de grandes vinos. Así pues, haciendo honor a la arraigada y centenaria tradición vitivinícola lusa “Nunes Real Marisqueira” puede presumir de ofrecer, gracias a una magnífica bodega, numerosas referencias internacionales con notable y lógico predominio de los vinos portugueses.



    Todas las regiones del país (Azores, Dâo, Alentejo, Madeira, Lisboa, Douro, vinos verdes, etc., etc.) perfectamente representadas para acompañar, gracias a los magistrales consejos de su sumiller, los excelsos platos que se nos presentan.



    Como “sobremesa”, en un país donde los golosos tienen uno de sus paraísos, déjenme aconsejarle su tiramisú de pistacho. Si me permiten la expresión, una verdadera locura para los amantes de los postres.



    No es precipitado decir que es un verdadero templo del pescado y el marisco. Una garantía de calidad, una apuesta segura y un justo homenaje a la riqueza y bondades gastronómicas que les ofrece el océano Atlántico.




    Para terminar, diría que la experiencia “Nunes Real Marisqueira” se resume en pocas palabras: “Un gran restaurante, sin matices”.



    

    Finalizo este post indicando que estos párrafos se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 21 de mayo de 2026. 

"Nunes", una de las grandes marisquerías de Portugal