martes, 20 de septiembre de 2022

“Pedras Experience”, un museo que merece ser visitado

  

    “Pedras Experience” es otro de los atractivos que el viajero puede disfrutar si se encuentra por tierras de Pedras Salgadas, en el concelho de Vila Pouca de Aguiar.



    Para situarnos, estamos al norte de Portugal, cerca con frontera española (provincia de Orense). Aquí descubrimos uno de los manantiales (“nascente”) más famosos del país vecino. La razón es clara: de estas tierras brota una de las aguas con gas -100% naturales- más reconocidas del mundo.

     A partir de este magnífico reclamo de sus aguas mineromedicinales, se confecciona toda una atracción turística, relajante, médica, de naturaleza, empresarial y hotelera que merece ser conocida. Su exponente más representativo, a día de hoy, tiene un nombre: Pedras Salgadas Spa & Nature Park (www.pedrassalgadaspark.com).



    Pues bien, en este idílico entorno de jardines, bosques, spa, piscinas, itinerarios preparados y perfectamente señalizados para recorrer a pie, habitaciones de diseño (algunas –llamadas Tree Houses- parecen suspendidas en las alturas de los árboles), aguas subterráneas y fuentes con manantiales, podemos también visitar este espacio museístico, sito en un antiguo edificio –ahora recuperado y remodelado- que fue destinado en su momento a servicios sociales.




    No hay mayor manera para conocer la historia del lugar. Didáctico, interactivo, entretenido y apto para todas las edades.



    Esta exposición permanente, a través de sus diferentes salas y más de 370 metros cuadrados, recrea en diferentes ambientes un recorrido cronológico por aquellas décadas pasadas (aderezado con más de una anécdota histórica).



    Podremos conocer cómo era la vida de las personas que se acercaban a probar estos tratamientos, quiénes vivían o trabajaban allí, las vicisitudes y cambios que fue sufriendo este entorno, los tratamientos que se ofrecían, etc. Todo ello, junto a valiosos recuerdos –algunos históricos- como un consultorio médico con todos sus aparatajes, los muebles de la habitación que utilizaba el rey de Portugal cuando se hospedaba aquí, informes de los primeros exámenes farmacológicos de estas aguas, reclamos y pósteres publicitarios a lo largo de todo este tiempo, biografía de sus dos socios fundadores, etc.



    Más de 150 años de existencia de una marca que en Portugal se conoce familiarmente con el nombre de “Pedras”. Decir “Pedras” o “Agua de Pedras”, sin apellidarlo, es decir agua con gas.




    Toda esta visita por “Pedras Experience” acaba con un bonito detalle como recuerdo final de nuestra estancia: la posibilidad de personalizar con nuestro nombre una de estas famosas botellas de color verde.  


    

    El 23 de septiembre de 2022 hablé, para el programa de Canal Extremadura Radio "Lusitania Express", de Pedras Salgadas. 

    Os dejo el audio en varios formatos

    

    Finalizo indicando que este reportaje se publicó en la revista española Grada en su edición de septiembre de 2022.




 


lunes, 29 de agosto de 2022

Restaurante Raia, junto al río Guadiana


    Mis amigos de Terramay (https://www.terramay.com/), siguiendo su filosofía de vida (respeto a la naturaleza, agricultura sostenible, primar los productos autóctonos y ganadería respetuosa con el medio ambiente), se han embarcado en un nuevo e ilusionante desafío gastronómico llamado restaurante Raia (https://www.raiarestaurante.pt/). 

    Tal es la ligazón e interdependencia entre ambos proyectos que esta web lo subtitula con unas palabras claramente definitorias: "Da quinta para a praia".



   ¿Dónde estamos? En el rio Guadiana (frontera natural entre ambos países ibéricos), en la playa fluvial de Azenhas d´El Rei, en Monte Juntos (una pequeña aldea dependiente administrativamente del municipio de Alandroal). 



    Un precioso enclave geográfico donde el visitante, además de disfrutar de esta playa de arena fina inaugurada recientemente, podrá conocer este novedoso e ilusionante proyecto gastronómico.  


 

    Pues bien, en tan singular y envidiable entorno descubrimos este restaurante. Fácil entender el nombre. Su ubicación, en la orilla portuguesa del Guadiana, lo delata.



     Fue una suerte tener a Ana de Brito, una de las "almas mater" de Raia y Terramay, como mi “cicerone” particular. Tuvo la deferencia de mostrarme todos los rincones y espacios de este bonito local donde la madera es innegable protagonista.




     La zona más requerida por los comensales, lógicamente, es una gran terraza (con vistas al río y a la playa). Amplia, protegida del sol y muy, pero muy, animada. 




    Con una cuidada y estudiada decoración, donde nada se deja al azar, desde el principio se percibe el meticuloso trabajo realizado. 

    Todo está preparado para, tras reservar mesa, disfrutar de las bondades de esta cocina, asentada en la calidad de los productos, procedente en su mayoría (carnes, huerta, vegetales, etc.) de esta finca sostenible llamada Terramay. 



    Al frente de estos fogones se encuentra el chef Diogo Pereira con quien tuve la suerte de conversar y constatar la ilusión que le hace participar en este proyecto.





    La presentación, los colores, los aliños y el sabor van impregnando los sentidos del comensal que rápidamente advierte que no es un “chiringuito” de playa al uso. Es mucho más. Se trata de un majestuoso desafío de alta calidad que va más allá de los meses estivales. Ha llegado para quedarse, abriendo durante varios días a la semana en las estaciones no veraniegas.



    Ensaladas, carnes de altísima calidad (con el marchamo Terramay), quesos, hamburguesas, postres... Variedad y calidad de la mano cuyas elaboraciones no desvelo. Valgan estas fotografías de los platos que nos sirvieron como antesala de los que nos espera




    Ha sido una comida fantástica en todos los sentidos. He disfrutado del momento, he conocido fantásticas personas, también amantes de los viajes, y he disfrutado de cuanto me rodeada.



    Vengo, debo reconocerlo, gratamente impresionado en dos aspectos



    Por un lado, el magnífico trabajo realizado para que esta playa, con bandera azul (exigente galardón que solo se concede cuanto se cumplen unos requisitos de calidad), se posicione como una opción irresistible al contar con todo tipo se servicios. Baños, duchas, arena fina y zona de césped, accesos cómodos y habilitados para personas con movilidad reducida, puesto de socorro, seguridad, amplios aparcamientos, paneles informativos, torre vigía para seguridad de los bañistas, espacio para autocaravanas, centro náutico, etc.






    Por otro lado, descubrir este restaurante, enmarcado en este precioso entorno natural ofreciendo una cocina tan alto nivel

    Un órdago directo hacia la calidad, donde no quiero olvidar sus magníficos cócteles, que utilizan, como base en muchas de estas elaboraciones, la bebida portuguesa de soda, cien por cien biológica y sin alcohol, "Why Not" (https://whynotsoda.com/)




    Solo queda recomendar desde este blog, por razones obvias, este restaurante. Un tándem perfecto: un día de playa y una comida extraordinaria. Poco más se puede pedir. 

    ¿Te imaginas unir a estas credenciales buena música? También es posible. 

    Así pues, disfruten de esta maravillosa "praia" y de la gastronomía que allí ofrecen.



    Desde aquí, mis más sinceras felicitaciones ("parabens") a ese magnífico equipo que son las personas que trabajan y componen Terramay, especialmente a David y Ana de Brito. Sus empeños, su esfuerzos, su dedicación, su interés, su profesionalidad y sus desvelos tienen dulces resultados. 

    

lunes, 22 de agosto de 2022

Restaurante Chermanne, cocina de altura con nombre propio en Charleroi

 

    En la ciudad belga de Charleroi encontramos uno de esos restaurantes en los que su recomendación resulta fácil por las excelencias culinarias sobre las que se asienta.



    Cuando me dijeron que iba a comer entre estas paredes, como hago en muchas ocasiones, indagué en internet para conocer los comentarios que los comensales vertían en diferentes foros gastronómicos. Eran francamente buenos, aunque -como es obvio- la opinión a manifestar debe ser la que se asienta en la experiencia propia. En todo caso, había unanimidad.



    Sin embargo, fue un amigo –también miembro de la Academia Extremeña de Gastronomía- quien me dijo que si pasaba por Charleroi comiera en este restaurante.



    Conociendo de quién venían estas palabras, y lo mucho que sabe y experimenta en esto del buen comer, me pareció el mejor consejo posible. Así lo hice y reconozco que me regaló gratos recuerdos.

    Este bonito local, no muy grande pero coquetamente decorado, es un anuncio de lo que nos espera. Algunas de sus credenciales, con recuerdos de prestigiosas guías en el mundo de la gastronomía, las vemos a la entrada: Michelin y Gault Millau. Magníficas referencias, sin duda.



    Como es sabido, la guía Michelin, la más prestigiosa de cuantas hay en este mundo de la cocina, creó la categoría “Bib Gourmand” para referirse a esos establecimientos que ofrecen una gran cocina a precios francamente competitivos. Pues bien, éste es uno de ellos.

    Tras disfrutar del buen hacer de estos fogones, con una muy aceptable variedad de elaboraciones, puedo asegurar que estamos hablando de todo un reclamo gastronómico en la ciudad. Momentos de placer con una magnífica relación calidad/precio.



    Productos de cercanía, de temporada, de mercado, bajo las mejores manos. Su chef -Stéphane Chermanne-, que parece dar nombre a este espacio gastronómico, nos presenta unos impecables trabajos, con un toque de refinamiento y sobresaliente presentación, gracias a su acreditada sabiduría culinaria y a su dilatada carrera en una localidad que ansía lograr un nuevo renacer. Todo ello, en un local decorado –como apuntaba al inicio- con muy buen gusto y en los que los tonos cremas y la estudiada luminosidad envuelven al comensal.



    Mi paso por este templo de la gastronomía de Charleroi discurrió por el mejor de los itinerarios. Me dejó, hay que resaltarlo, un magnífico sabor de boca.



    Permítanme, pues, que les avance someramente algunos detalles de cuanto tuve la suerte de disfrutar.  

    Toda esta sinfonía de platos, que no adelanto para que el lector no pierda esa capacidad de frescura, asombro y sorpresa (apenas anuncio con algunas fotografías), fueron acompañados de extraordinarios vinos. Ruffus (un espumoso de estas tierras ciertamente bueno), un rosado Maspouperás (con el sorprendente nombre de “Por ti conseguiré la luna”) o un tinto Sequoia 2018 de Mauvesin Barton (Haut Médoc) resultaron la mejor compañía de estas elaboraciones.





     Como dice la propia web del restaurante, en una acertada conclusión sobre los que vamos a encontrar, su cocina se sintetiza en tres palabras: “sabor, sencillez y originalidad.



    Apunto solo, para abrir boca, algunas de las tentadoras propuestas de su trabajada carta: “croquetas de manitas de cerdo con jugo de ternera y mostaza”, “pulpo asado acompañado de carne de butifarra italiana, habas, con cremoso de patatas y parmesano”, “rabo de cerdo confitado con un blanco de Charleroi, puré de patatas y verdura de temporada”, “filete de salmonete asado con piel, patatas, espárragos verdes gratinados con parmesano y una vinagreta de balsámico, “créme brulée con helado de vainilla”….



    En fin, una gran variedad entre entrantes, platos principales y postres a disposición del comensal que, en nuestro caso, se aderezó por la magnífica compañía y conversación de un grupo de amigos.



    Así pues, si viajan a esta ciudad belga, si desean disfrutar del trabajo de esta prestigiosa cocina, no duden en reservar. 

   No cabe excusa para no hacerlo, más aún si son amantes de la buena gastronomía.

    Web:  https://restaurantchermanne.be/

 Acabo estas líneas aconsejando conocer algunos rincones, realmente bonitos, de esta ciudad valona que está inmersa en un gran proceso de transformación urbanística y modernización.