jueves, 11 de julio de 2024

Una cena en Bristrot "Le Café" del hotel Dom Pedro


    Hay hoteles en Lisboa a los que me gusta volver. Seguramente, porque albergo magníficos recuerdos de mis anteriores estancias. 



    Ése es el sentimiento que me invade cuando mencionan a Dom Pedro Lisboa (www.dompedro.com), un cinco estrellas ubicado en la zona de Amoreiras de la capital portuguesa y un clásico en la ciudad entre los hoteles de este segmento. 



   De él escribí hace unos meses relatando parte de mi experiencia. Es uno de los alojamientos más icónicos por los que han pasado grandes personajes a nivel mundial de la política, la música o el deporte.  



    El 21 de febrero de este año publiqué mis sensaciones en un post cuyo link os dejo a continuación:

Narrogeographic: PORTUGAL (LISBOA. HOTEL DOM PEDRO)




    En el día de hoy voy a centrarme en una de sus vertientes culinarias.  Escribiré de uno de restaurantes

    Estuve cenando, hace pocos días, en Bristrot "Le Café", situado en la planta baja, al fondo tras cruzar la recepción, de este inmenso edificio que conforma el hotel. 



    Su nombre ya nos recuerda a esos aires parisinos de los típicos bistrós, tan populares en la gran urbe francesa, pero con una visión portuguesa. 




    Es un espacio agradable y amplio, donde también sirven los desayunos



    Muy próximo, casi contiguo, se encuentra el bar, ideal para disfrutar, tras un ajetreado día recorriendo muchos de los encantos de Lisboa, una copa en amena conversación con familia y amigos.



    Dom Pedro, referencia en la hotelería en Portugal, sigue siendo un valor en alza cimentado en la profesionalidad y en ese mundo de pequeños detalles que tanto gusta al huésped.  

    Sobre las nueve de la noche estaba reservada mesa para dos personas en Bristot Le Café. Puntual a nuestra cita, allí estábamos para disfrutar, de nuevo, de estos fogones.



    Una cosa tenía clara, quería pedir un plato que, en la anterior ocasión que estuve, me encantó: “Lombinhos de porco preto corados con presunto á portuguesa”.



    La velada fue francamente agradable. Os cuento algunos detalles de esa noche.

    Empezamos con unos entrantes, entre los que destacaba un espectacular aceite de oliva virgen extra de la marca “Monte da Raposinha”. El pretexto ideal para mojarlo con los diferentes panes que nos pusieron.



    La carta es variada, con predominio lógico de la gastronomía portuguesa. Diferentes entrantes, diversos tipos de tartar, carnes, pescados, opciones vegetarianas, postres y sorbetes forman esta "ementa" en la que merece una mención especial su apartado “Nossso bifés/Our Steaks" donde encontraremos “Raspado Wagyu, Alcatra, Vazia, Vazia Maturada, entrecote maturado, lombo, …”



     Buen servicio, buena compañía y un espacio acogedor. No se puede pedir más. Todo perfecto para una gran noche. A la altura del hotel en el que nos encontramos.  

    Nos decantamos por las siguientes elaboraciones: “tábua de charcutarias ibéricas” (paio de Barrancos, paiola da Beira, copita estremenha e presunta de pata negra), “salada de camarâo com gambas e molho cocktail” “bacalhau confitado en azeite, alho, alecrim, creme de grâo e espinafres baby” y, naturalmente, los mencionados “lombinhos de porco preto”.



    De su carta de vinos elegimos un espumante portugués y un vino verde Soalheiro Allo de uvas Alvarinho y Loureiro. Magnífico acompañamiento para la cena.



    Como comenté al principio del post, es la segunda vez que ceno en Bristrot "Le Café"

    No hay mejor recuerdo de aquella velada que colgar algunas fotos de esa primera cena. 




    No quiero dejar de mencionar que Dom Pedro Lisboa cuenta con un restaurante emblemático: “Il GattoPardo”, de aires italianos. Sin duda, otro argumento de este alojamiento de lujo.

    Dom Pedro es uno de esos hoteles que siempre aconsejo para quienes deseen pernoctar en Lisboa (amplias habitaciones, multitud de salones para celebrar todo tipo de eventos, cómodo, cercano al centro comercial de Amoreiras, trato personal con el huésped, etc. etc.). 



    Una extraordinaria relación calidad/precio, muy competitiva, a la que hay que sumar campañas, como la de este verano para el mercado español, en aquellas estancias hasta 31 de agosto de 2024, con un 10% de descuento en habitaciones, estacionamiento gratuito para un vehículo y tratamiento VIP en la llegada.




miércoles, 3 de julio de 2024

L´École, un atrayente proyecto que da vida a una aldea de Ribatejo



    Ardósia, Sumário, Tabuada, Ditado, Macaca y Recreio son los nombres de las espectaculares seis villas con las que cuenta este singular alojamiento situado en la pequeña aldea de Água Travessa (Ribatejo), en el centro de Portugal.

    Estamos, para situarnos, muy cerca de la localidad de Abrantes.



    L´École Eco Resort (www.lecole.pt), inaugurado en el tercer trimestre de 2023, supone una indiscutible apuesta por estas tierras y por un turismo rural de calidad, con pocas aglomeraciones, donde el descanso y la hospitalidad están garantizados.



    Tanto el nombre de este coqueto resort como el de sus habitaciones (pizarra, resumen, mesa, dictado o recreo, si lo traducimos al castellano) cobran sentido cuando nos explican que este edificio, ahora rehabilitado, fue la antigua escuela de este pequeño pueblo. Un lugar de muchos y buenos recuerdos para los vecinos de más edad. 





    Un gran escudo pétreo de Portugal, situado en la parte superior de la antigua puerta de entrada, así como la conservación de la estructura exterior del edificio, nos recuerdan la función que durante décadas tuvieron estas paredes a las que, a pesar de las lógicas labores arquitectónicas de rehabilitación, se ha tratado de respetar el pasado de estos muros. 



    Este bonito proyecto, además de asentar población y generar riqueza para una aldea donde apenas viven trescientas personas, tiene alma propia y lleva los nombres de un matrimonio (Sergio Santos y Delphine Genardo) que albergó, estudió y creyó en la idea de revivir esta querida construcción, dándole otra vida y evitando que quedara en el más absoluto abandono. 



    Resulta también sencillo, conociendo estos detalles de la historia del hotel, entender por qué se llama L´École



    Seis cómodas y amplias villas de diversos tamaños (para dos, cuatro y seis personas en las que bienestar y modernidad son referencia en su entorno), ofrecen todas las comodidades necesarias para que los huéspedes disfruten unos días de calma y tranquilidad. 




   Amplias y luminosas, con una gran puerta acristalada y una de ellas de dos alturas, se convierten en un refugio de paz y descanso.




    Junto a estos irrebatibles argumentos, una serie de zonas comunes (piscina, zona ajardinada, restaurante, bar, pista de pádel en construcción, amplio salón para organizar numerosos eventos, aparcamiento, etc.) van dando forma al alojamiento que desde este blog os recomiendo hoy.




    Una moderna arquitectura, que se advierte nada más entrar en Água Travessa, con una gran zona acristalada junto al edificio principal (donde se ubican las cocinas, el bar, la bodega y el restaurante) parecen dar, tanto al huésped como al comensal la bienvenida. 






    No quiero pasar por alto una preciosa y acogedora "lareira" al aire libre, cercana a la piscina, ideal para calentarse en las estaciones frías mientras disfrutamos de copa en buena compañía. 



    Quien les escribe tuvo el privilegio de pasar unos días en este coqueto alojamiento rural y conocer las bondades gastronómicas de su muy aconsejable restaurante







    Miguel Marques es el chef que dirige estos fogones. Formado en la Escuela de Hostelería y Turismo de Portalegre ofrece una carta basada en las tradiciones culinarias portuguesas donde el producto de proximidad tiene mucho protagonismo (incluso podemos visitar el cercano huerto ecológico del que se surte el restaurante). 






    Si, además de todas estas credenciales, le sumamos la paz de un pueblo donde el ruido no parece existir, donde el silencio y la tranquilidad son dominantes, donde aún se oyen las campanadas de la iglesia, donde pasear sosegadamente por sus alrededores y donde tenemos la posibilidad de coger una bicicleta para pedalear libremente por caminos entre encinas, alcornoques y eucaliptos, puede entenderse que la experiencia que nos ofrecen recarga las pilas de cada uno y nos invita a disfrutar de la naturaleza circundante. 
    En definitiva, unos días para dedicárnoslos a nosotros, para salir del estrés diario, para disfrutar de un ambiente de serenidad sin renunciar a las comodidades de un buen hotel. Eso es lo que nos brinda L´École Eco Resort.  




    Como colofón a estos párrafos (no sin antes agradecer la amabilidad y hospitalidad de Hugo Damásio), sólo puede decir que ha sido una magnífica experiencia. Un hotel al que me gustaría volver.