martes, 14 de mayo de 2024

Oitavos, un destino en sí mismo



    Rodeado de naturaleza y cercano al océano Atlántico, en el término municipal de Cascais, descubrimos este hotel, de diseño moderno, líneas rectas, acristalado y en forma de “Y”.



    Un cinco estrellas en el que todo impacta positivamente gracias a una excelente obra de arquitectura y unos aires contemporáneos, en un paraje idílico, que tiene como fondo las vistas al mar. Sin duda, no pasa desapercibido a los ojos del huésped.



   Su gran recepción, los amplios espacios diáfanos y la luminosidad de las estancias son, en sí mismo, un anuncio de lo que nos espera.




    Un paraíso para el descanso y la relajación (donde su inigualable spa y su piscina exterior de agua salada tienen mucho que ver), donde , además, existe la posibilidad de practicar diversos deportes en instalaciones envidiables y únicas. Por ejemplo, un cuidadísimo campo de golf de dieciochos hoyos (considerado uno de los mejores de Europa) y un impresionante centro ecuestre que cuenta con una excepcional infraestructura para la equitación de alto nivel.





    El lujo está, y se nota, por dentro y por fuera; tanto en su interior (con la elegancia de una muy estudiada decoración minimalista) como en lo que nos rodea (dunas, bosques de pinos y el omnipresente océano). Y todo ello con un aliciente adicional, a poco más de media hora en coche de Lisboa.



    Lo espectacular de sus habitaciones, ciento cuarenta y dos, se asienta en las dimensiones de la mismas (superan los sesenta metros cuadrados todas ellas), en contar con amplios balcones (muchos con vistas al mar) y en el hecho de estar dotadas con todo tipo de prestaciones y comodidades. De las que es imposible ponerles un pero.





    ¿Imaginan ver, con la tranquilidad y placidez que requieren esos instantes, una puesta de sol escondiéndose los últimos rayos del día en el interminable Atlántico? Un privilegio para los ojos.

    Salud, bienestar (con clases de meditación y yoga) y deporte unidos en un enclave sin igual como es el parque natural de Sintra-Cascais, en la zona de Guincho. Un lugar, dicho sea de paso, que es un paraíso para los amantes del surf y cuyos alrededores podemos recorrer en las bicicletas (algunas eléctricas) que ofrece The Oitavos.

    Cinco estrellas ganadas a pulso y muy merecidas. Un lugar de ensueño donde el alojamiento es un destino por sí mismo. Un oasis de paz, exclusividad y elegancia con infinitas posibilidades. De los que uno querría repetir siempre.




    “Oitavos Dunes” es el nombre de este más que aconsejable campo de golf. Tanto que la conocida “revista Golf” (www.golf.com) lo consideró como el mejor de Portugal y el número 55 del mundo. Suficiente acreditación y respaldo para hacernos una idea de dónde nos encontramos.







    Una palabra válida para definir y aglutinar su oferta gastronómica es “magnífica”.

    Bajo los mandos del prestigioso chef francés Cyril Devilliers descubrimos una variada propuesta dispuesta a hacer las delicias del comensal. Todo ello, gracias a un gran equipo en cocinas y sala en el que quiero mencionar a su sumiller Luis Ribeiro.




    Restaurantes como Ipsylon (ubicado en el edificio principal del hotel), Verbasco (situado en el club de golf) o su Terraço lounge bar son magníficas representaciones de su sugerente gastronomía, a la que hay que sumar un cuidado y variado desayuno buffet.




    El ofrecimiento culinario, en consecuencia, lo conforma un amplísimo abanico de posibilidades con lógico predominio de la tradicional y afamada cocina portuguesa. Por destacar una elaboración, pidan su impresionante "arroz de peixe e marisco".



    Esa apuesta por el deporte y el bienestar se plasma también en su “Health & Raquet Center”. Aquí encontraremos pistas de tenis, pádel o squash junto a amplios espacios para practicar fitness, pilates, meditación o yoga.



    Si escribo sobre su spa, otro de sus grandes reclamos, estamos hablando de relajación en mayúsculas. Un concepto premium en belleza, cosmética y tratamientos corporales con una de las marcas más exclusivas del mundo: Carol Joy London.



    No se queda esa amplia gama de prestaciones sólo en lo dicho. Oitavos cuenta con amplios salones, dotados con las más modernas tecnologías, para celebrar todo tipo de eventos (bodas, incentivos, presentaciones, conferencias, coloquios, encuentros, exposiciones, ….)

    Como exponía con anterioridad, Oitavos por sí mismo es un destino a conocer. Un alojamiento que hay que experimentar.



    Un hotel que lleva la alta calidad por bandera, de esos que se guardan en la memoria.

WebThe Oitavos - Luxury 5 star Hotel in Cascais Lisbon - Portugal - Best Rates



    Os cuelgo, seguidamente, un video que puede, en unos pocos minutos, complementar perfectamente estas líneas y que, en mi opinión, ayudará mucho a entender lo que supone la inolvidable "experiencia Oitavos".




    Finalmente, recordar que este reportaje se publicó en la web del diario español LA RAZÓN el 6 de mayo de 2024.










viernes, 10 de mayo de 2024

Museo del Transporte, el más visitado de Suiza


    Ubicado en la ciudad de Lucerna, a orillas del lago de los cuatro cantones, es el museo más popular y visitado de Suiza, además de uno de los más completos de Europa en su género. 



    Es también una mega exposición permanente, organizada de manera impecable, sobre la historia del transporte, tremendamente didáctica e interactiva, en el que mayores y pequeños van a disfrutar a lo grande. 



    Un testimonio vivo de la evolución de los diferentes medios de locomoción a lo largo de los años. Coches, locomotoras, vagones, barcos, camiones, tractores, aviones, helicópteros, ala delta, satélites, vehículos espaciales, bicicletas, parapentes, monopatines, teleféricos, botes, funiculares, carruajes de diferentes tipos, trenes cremallera, etc., etc. 





    Una secuencia casi interminable, imposible de resumir en unos párrafos, donde encontraremos también prototipos de aquellas primeras ideas del anhelado sueño del hombre por volar. 






    Sus cifras son impresionantes. Por mencionar alguna de ellas, más de tres mil objetos expuestos (desde impagables reliquias a los últimos avances) en más veinte mil metros cuadrados de superficie dedicados al transporte terrestre, aéreo, marítimo y espacial



    Un destino por sí mismo en el que también hay expuestas algunas “memorias” de grandes hazañas en el mundo de la locomoción. 



    Como curiosidad, la fachada del museo está cubierta de llantas de coche, unas cuatro mil. Igualmente, muy próxima a esta entrada principal descubrimos, por ejemplo, una gran tuneladora

    No se trata en estos momentos de enumerar, uno por uno, lo que el viajero se va a encontrar en el Verkehrshaus (su nombre en alemán). En cualquier guía de viajes o folleto turístico descubrirá una detallada y pormenorizada explicación sobre salas, itinerarios, actividades, exposiciones, recorrido y novedades.





     Abierto todos los días del año, nació en 1959 para convertirse a día de hoy en un indispensable para recordar la historia del transporte.




    La idea de esta crónica se enfoca más en resaltar lo que supone pasear y conocer un museo que causa admiración al visitante y que es, sin duda, visita obligada para cualquier viajero que se acerque a Lucerna. Un reclamo más de esta bella ciudad.



      Ver, nada más pasar en el patio central, ese gran mural con las señales de tráfico azules frente al visitante causa una impresión difícil de explicar. Reconozco que, por más que lo hubiera visto en fotos y videos con anterioridad, sigue asombrado cuando estás frente a él.  



    Una agradable sorpresa que se ve acrecentada cuando el visitante se da cuenta de la existencia de otros dos murales contiguos, en esta ocasión de tonos verdes y blancos.



     El recorrido por todo este gran complejo va siempre acompañado de la sonrisa de los niños que tratan de probar cuanto el museo pone a su alcance. Subirse a un camión, meterse de un barco, conocer el interior de un vagón de tren, utilizar un simulador de avión, saber cómo es por dentro un avión medicalizado, etc., etc. 




    Tanto y tan variado que, en mi opinión y más aún si se va acompañado por los pequeños de la familia, medio día –aunque algunas guías así lo recomiendan- quizás no sea suficiente, si se desea recorrerlo con tranquilidad, para conocer todo el museo. Más aún si tenemos en cuenta la existencia de otras atracciones, como el planetario, aledañas al museo



    Cuentan también estas impresionantes instalaciones con un estudio de radio y televisión, junto a una gran oferta de actividades. Ideal para visitarlo en familia. 

    Los apasionados por las últimas tecnologías en este ámbito y los nostálgicos de vehículos casi desaparecidos (verdaderos testimonios de la evolución del transporte) tienen aquí una cita muy entretenida.



    Creo que hay un detalle que no debe pasar desapercibido: su carácter pedagógico y educacional. 

    Todo tipo de explicaciones, en diferentes idiomas, nos van sumergiendo en esta gran aventura que es conocer la historia de muchos de los medios de transporte allí expuestos. El pasado, el presente y parte del futuro que nos espera en la movilidad con una abundante cantidad de exhibiciones interactivas.



    No quiero olvidar que en el mismo ámbito donde se encuentra el museo hay otras atracciones adicionales que deben ser tenidas en cuenta (una gran sala de cine IMAX, el planetario, el Media World o la Swiss Chocolate Adventure).

    El resumen es fácil. Aconsejar, no podría ser de otra forma, la visita a este increíble museo como otro de los grandes reclamos de la ciudad de Lucerna.  



    Finalizo indicando que estos párrafos se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 13 de mayo de 2024

https://www.larazon.es/viajes/museo-transporte-mas-visitado-suiza_202405136641d7f6c18d400001349955.html 



Datos útiles:
¿Dónde dormir?Hotel Wilden Mann (Startseite (wilden-mann.ch).



¿Cómo llegar?Swiss air (Reserve billetes online ahora y vuele por el mundo | SWISStiene conexiones directas desde las más importantes ciudades españolas y portuguesas con Zúrich, situado a menos de una hora de tren de Lucerna.