martes, 24 de marzo de 2026

L´AND Vineyards, una nueva estrella Michelin en el Alentejo

 

    El pasado 10 de marzo se celebró en Funchal la esperada “Gala Michelin Portugal 2026”.

    Un importantísimo evento en el mundo de la gastronomía portuguesa que muestra el gran empuje y el auge que está experimentando la alta cocina en el país vecino.

    Entre los galardonados, con una estrella Michelin, se encuentra MAPA, el emblemático restaurante de L´AND Vineyards (www.l-and.comsituado en Montemor-o-Novo, una preciosa localidad (en el corazón del Alentejo) a medio camino entre la frontera con España (a la altura de Caya/Caia) y Lisboa.



    Este gran espaldarazo supone reconocer el magnífico trabajo realizado en estos fogones por un formidable equipo dirigido magistralmente por su chef ejecutivo David Jesuscon una carta que sabe conjugar y fusionar las tradiciones y las raíces de la tierra donde se encuentra (haciendo hincapié en lo local) con el pasado de un país que, gracias a sus descubrimientos, llegó a tierras hasta aquellos momentos desconocidas por los europeos.








    En cierta forma, la cotizada estrella volvía a casa, pues hace años las paredes de este impresionante hotel/bodega la vieron relucir.



    Si me permiten la expresión, es la anhelada guinda final de un espectacular alojamiento de lujo con unas credenciales difíciles de igualar: cinco merecidas estrellas como hotel, miembro de las prestigiosos Relais & Chateaux y The Aficionados y una estrella Michelin. No se puede pedir más.



    Y es que L´AND Vineyards es la excelencia en su máximo esplendor. Un retiro de lujo, alejado de toda ostentación, con más de una treintena de suites en sus diferentes versiones (algunas de ellas, “Sky View” con un techo retráctil para observar las estrellas) y unas impresionantes villas con piscina privada.

  Un destino ideal, rodeado de seis hectáreas de viñedos ecológicos, para un descanso sin igual durante esta Semana Santa.



      Elegancia, minimalismo y buen gusto de la mano.



    Un pequeño/gran paraíso con vistas al castillo de Montemor-o-Novo donde, entre otras cosas, encontraremos un lago artificial (en el que zambullirse o practicar, por ejemplo, paddle surf), una gran piscina exterior, zonas ajardinadas, una bodega donde producen alrededor de 20.000 botellas de vino, espacio exclusivo para catas, espectacular spa con una gran piscina interior acristalada y zonas donde recibir todo tipo de masajes y tratamientos, gimnasio, la tentadora propuesta de su restaurante MAPA (con su flamante, y recién conseguida, estrella Michelin), la también sugerente oferta culinaria y de coctelería de Café da Viagem (que cuenta con una espectacular terraza con vistas al jardín y al lago) y, sobre todo, la paz y tranquilidad que se respira en un escenario natural y arquitectónico (con predominio de las líneas rectas y tonalidades blancas) tan especial.




    Con más de una década a sus espaldas (inaugurado en 2011) y en constante evolución, la construcción de este lujoso complejo hotelero, inmerso en un propiedad de sesenta y seis hectáreas, fue encargada al prestigioso estudio de arquitectura Promontorio.



    Aprovechando la orografía del terreno, que ofrece suaves ondulaciones, nos muestra una versión contemporánea de edificaciones tradicionales de la región.

    Esta innovación en las líneas arquitectónicas, que sorprenderán gratamente al huésped, consigue, a pesar de sus aires algo rompedores, una armonía con el entorno, así como retrotraernos a esas casas blancas tan características del Alentejo.




    La sencillez y la hospitalidad, en un lujo sin pompa, permiten experiencias únicas como dormir en una amplia y acogedora habitación con vistas al lago mientras, de noche, un cielo estrellado parece custodiar nuestros sueños gracias al techo retráctil de la suite.




    ¿Y si nos decidimos por crear nuestro propio vino? Una posibilidad, tremendamente original, que hará las delicias de los que aprecian y valoran esta bebida. Además, podrán llevarse su botella etiquetada y personalizada. Magnifico recuerdo.



    De un lujo incontestable, saben generar una atmósfera acogedora donde sentirse cómodo creando momentos únicos (como disfrutar del calor de una chimenea en el exterior de la suite mientras dejamos pasar el tiempo disfrutando del momento), además de ofrecer un amplio abanico de actividades.




    Entre otras, paseos en globo, recorridos culturales a localidades cercanas (entre ellas, Évora, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO), actividades en el lago, visitas a otras bodegas de la región, paseos a caballo, observación de estrellas o picnic entre viñedos.

    L´AND Vineyards ha conseguido, por méritos propios, hacerse un hueco entre los alojamientos rurales más exclusivos de Portugal. Un gran hotel al que también podemos calificar como "de diseño" en medio de un paisaje donde la quietud, la calma y el silencio nos envuelven.


    Su fama, sin duda, traspasa las fronteras del país vecino y son muchos los huéspedes de diferentes partes del mundo que reservan para conocer y disfrutar sus encantos.



    Desde hace unas semanas, gracias a este reconocimiento en la más famosa guía de la gastronomía mundial, cuenta con un aliciente más: la estrella Michelin. Bien puede afirmarse que, por fin, esta estrella retorna a su casa.



    Finalizo indicando que estos párrafos fueron publicados en la web del diario español LA RAZON el 19 de marzo de 2026.

L´AND Vineyards, descanso bajo las estrellas en el corazón del Alentejo




lunes, 16 de marzo de 2026

Descanso y tranquilidad entre viñedos

 


    Un palacio neogótico del siglo XIX, situado a una decena de kilómetros de la localidad zamorana de Toroes el atrayente escenario para disfrutar de unos días sin igual.



     En Monte la Reina, entre muros que son testigos de numerosas historias a lo largo de los años, encontramos este precioso hotel boutique que sabe mantener su esencia y su pasado.



    Con ocho amplias y luminosas habitaciones (bautizadas con nombres de diferentes variedades de uvas) y en una ubicación envidiable sobre una loma con vistas a la vega del río Duero, el huésped siente el privilegio de pernoctar inmerso en paraje natural tan especial.




    Miembro de la Asociación de Posadas Reales de Castilla y León, nos encontramos en uno de los más icónicos alojamientos de la provincia de Zamora.




   Ésta es también la ubicación del edificio de la emblemática y prestigiosa bodega Monte la Reina, proyectada (dando claro protagonismo a las líneas rectas) por el arquitecto Jesús Juárez.

     Erigida y semienterrada en una ladera de este promontorio, logra así mantener la estabilidad térmica de sus espacios.



      Estamos, es importante no olvidarlo, en tierras de grandes vinos y de la reconocida Denominación de Origen Toro.

      Este es el grandioso escenario (con un imponente castillo visible desde lo lejos, con una reconocida bodega donde se elaboran grandes vinos y con unas panorámicas de ensueño) donde descubrimos este magnífico complejo enoturístico de primer nivel.



    Un entorno de estas características, incluida una piscina exterior, un restaurante y una gran terraza junto por unos cuidados jardines, es también el lugar ideal para la realización de todo tipo de eventos.



    Así pues, en una de las fincas agrícolas más grandes de Castilla y León, nos topamos con un acogedor refugio donde el tiempo parece trascurrir con mayor lentitud.



    Una apuesta por el descanso y la tranquilidad a la que añadir una magnífica bodega y un cúmulo de variadas posibilidades para el disfrute tanto del huésped como del comensal.



    Entre ellas, catas comentadas, recorrido por los viñedos, picnic al aire libre o una sugerente experiencia que aúna vino y pintura llamada “Drink & Paint”.



    Simplemente con pasar un tiempo por estas latitudes y hablar con alguno de sus responsables, el viajero advierte que aquí se respira pasión por el vino, pasión por estas tierras y pasión en el arte de recibir y hospedar.



    Mucho del éxito de este proyecto se debe a Carolina Inaraja, una joven bodeguera y emprendedora que, enamorada y comprometida con esta idea, ha sabido dejar su indeleble huella, en algunos casos rupturista, haciendo realidad este precioso sueño.

    No puedo, igualmente, dejar de mencionar el formidable trabajo del enólogo José Nuño, también parte esencial para la consecución de estos magníficos vinos.



    Bodegas Monte la Reina es enoturismo, es innovación (sin olvidar el pasado), es hospitalidad, es conexión con el entorno y es respeto al medio ambiente (www.montelareina.es). 



    Una experiencia completa, en constante evolución, alrededor de su gran protagonista: los vinos de esta bodega.



    Conviene recordar que estamos inmersos en una gran finca familiar de mil cuatrocientas hectáreas donde, además de grandes zonas agrícolas de regadío y boscosas, importantes extensiones de viñedos (con el característico suelo de canto rodado de estas latitudes) son el “terroir” y la base de sus grandes vinos (tintos, blancos, rosados y espumosos).



    Por cierto, una bodega cuya fachada se asemeja, en cierta forma, a una cámara de fotos. Posiblemente, el mejor guiño posible para recordarnos el regalo de las increíbles vistas que desde este cerro se despliegan ante nuestros ojos. Un cámara que, figurativamente, trataría de inmortalizar a través de imágenes esas panorámicas.



    Imposible no dedicar unas líneas a la experiencia de dormir en un castillo tan especial, que antaño fuera la casa de la familia.



    ¿Imaginan la sensación que supone levantarse a primera hora del día y ver desde el balcón de la habitación los primeros rayos del sol desplegándose sobre el horizonte?.



   Con una decoración acogedora y respetando el alma del castillo, el huésped apreciará un trato personal y cercano nada más llegar.

    La conclusión de estos párrafos es clara: si tienen pensado viajar a esta parte de la provincia de Zamora, si son amantes del buen vino y si disfrutan de la naturaleza, aquí tienen un destino ideal.



    Una propuesta diferenciada, sin igual, y creadora de momentos únicos, también para el paladar.

    Nada como disfrutar de estampas como estas acompañado de una buena copa de vino de bodegas Monte la Reina. Un pequeño gran paraíso de paz y tranquilidad en tierras de Castilla y León.

   Estando tan próximos a la histórica localidad de Toro parece obligado acercarnos.




    En mi opinión, siempre es aconsejable recorrerla contratando una visita guiada. Es la mejor manera de empampanarse de la rica historia de esta legendaria ciudad y, de paso, conocer numerosos detalles y anécdotas de su pasado.




    El mirador sobre el río Duero, la espectacular colegiata de Santa María la Mayor (icónico ejemplo de arquitectura románica), el palacio de los condes de Requena, la iglesia románico mudéjar de San Lorenzo el Real o el Alcázar son algunos de sus numerosos atractivos, además de una muy apetecible oferta gastronómica.



    Finalizo indicando que estos párrafos se publicaron en la web del periódico español LA RAZÓN el 12 de marzo de 2026. 

Descanso y tranquilidad entre viñedos