Comporta está de moda. No sólo
en Portugal, sino más allá de las fronteras de este país. Un destino chic,
donde muchos viajeros en los últimos años han puesto sus ojos para pasar unos
días de vacaciones.
Calma, una vida tranquila y la
belleza natural que les rodea, son argumentos suficientes para que numerosas
personalidades, de fama internacional y de los más diversos ámbitos –cantantes,
políticos, empresarios, etc.-, se encapricharan por estas coordenadas del mapa
para elegirlo como lugar de descanso alejado, entre otras razones, de
masificaciones y agobios turísticos.
El entorno, no cabe duda, es
inmejorable. Playas kilométricas, tupidos pinares, dunas, casas pintadas de
blanco y azul y un espacio natural protegido, por ahora lejos de
aglomeraciones, situado entre el inabarcable océano Atlántico y el río Sado
(uno de los más importantes que recorre sólo territorio portugués).
Una serena exclusividad cuya fama
va en aumento; un remanso de paz ideal para aparcar por unos días de las
preocupaciones cotidianas. Un paraíso donde la naturaleza que nos rodea es el
mejor de los reclamos.
Estamos, conviene recordarlo, en el norte del litoral alentejano.
Tan espectacular oasis turístico ha permitido la aparición de nuevos alojamientos.
Entre ellos, quiero especialmente destacar Alma Lusa Comporta (www.almalusahotels.com/comporta),
uno de los tres hoteles que el grupo hotelero tiene en el país vecino y una de
las referencias en estas latitudes costeras.
Lo primero que aprecia el huésped
tras conocerlo es la gran luminosidad existente en todas sus estancias.
La luz, protagonista de esta construcción, como claro guiño a la multitud de
días soleados que disfrutan anualmente los lugareños.
Un alojamiento, con poco tiempo de vida, ideado para descansar y admirar la belleza de un entorno mágico, en el corazón del pueblo de Comporta, a solo quince minutos a pie de la playa.
Cincuenta y dos habitaciones,
entre las que se incluyen treinta y una suites, donde la decoración -utilizando
materiales de la región y temática de la zona- permite crear espacios en el que
también conocer el trabajo de diseñadores y artistas locales.
Una bonita piscina exterior,
interminables playas de arena fina que parecen sucederse sin fin (una de las
más largas de Europa), recibir clases de yoga teniendo como telón de fondo el
verdor de los vecinos campos de arroz, aprovechar un espectacular área de
bienestar al aire libre, ofertas especiales para nómadas digitales, acuerdos
con “parceiros” para practicar surf y golf o conocer la fauna del rio Sado (en
cuya desembocadura podemos avistar delfines) son algunas de las propuestas de
Alma Lusa Comporta.
Lujo y un diseño distintivo,
rebosante de encanto, al que sumar una oferta gastronómica adaptada al entorno
donde se sitúa. Desde la preparación de un menú -tipo picnic- para los que
quieran recorrer los alrededores, a la posibilidad de disfrutar de una copa en
la tranquilidad del acogedor Library Bar. Desde un reconstituyente y variado
desayuno en la sala Duna, a una ligera “refeição” preparada para disfrutar en
la terraza de la piscina. Desde una cena en el idílico Roof Top Bar, a
un café con unos pasteles en Alma Lusa Café.
En definitiva, un tentador
repertorio de opciones culinarias. A cuál mejor. Todo ello con un denominador
común: la hegemonía del ingrediente cercano y de temporada.
Diseñado para el bien físico y emocional del huésped, y tratando de causar el menor impacto en el medio ambiente (ejemplo, en muchos aspectos, de sostenibilidad), armoniza sus lujosas estancias con la riqueza natural de una de las zonas más bonitas de Portugal.
Un hotel que enfatiza el respeto
ambiental sin escatimar comodidades. Una exclusividad respetuosa y
acorde con el estilo de vida relajado de los vecinos de Comporta.
La conclusión es clara: estas
paredes destilan “pasión por Comporta”.
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