martes, 14 de julio de 2026

Visitamos la "Casa de Julio Verne"


    La mayoría de las personas asocian, con razón, la ciudad de Amiens, capital de región de la Picardía francesa, con su impresionante catedral gótica, la mayor de Francia.

    Así es, este templo católico, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1981, es el más famoso e icónico de sus edificios. Una visita obligada en una ciudad repleta de motivos y argumentos para ser visitada.



    Uno de ellos es, sin duda, la casa de Julio Verne (“Maison de Jules Verne”), lugar donde residió el mundialmente famoso escritor y su mujer, Honorine, desde 1882 (cuando se mudaron a esta residencia) hasta el año 1900.



    Vivía, como él mismo decía, en “la casa de la torre”. Nombre que hace clara alusión a uno de los elementos más característicos del edificio.



    Esta lujosa casa burguesa del XIX, de ladrillo rojo y visibles detalles decorativos en piedra caliza, posee un diseño arquitectónico con recuerdos al estilo Belle Époque.



    Situada en el número 2, rue Charles Dubois, se encuentra en una de las mejores zonas de la ciudad.



    “Viaje al centro de la tierra”, “Los hijos del capitán Grant”, “La vuelta al mundo en ochenta días”, “Veinte mil leguas de viaje submarino”, “La isla misteriosa” o “Cinco semanas en globo” son algunas de sus más conocidas obras. Más de sesenta novelas donde se muestra la imaginación de uno de los grandes del siglo XIX y autor de algunos de los libros más traducidos del mundo.



    Propiedad en la actualidad de la ciudad de Amiens, siendo parte de su patrimonio, en 1998 fue declarada monumento histórico para posteriormente, tras una adaptación, abrirla al público como museo.



    Claro que hay numerosas estancias por ver (es una casa de grandes dimensiones y varias plantas), pero quizás lo que más impresiona al visitante es su despacho, especialmente si tenemos en cuenta que aquí dio rienda suelta a su creatividad escribiendo algunas de sus más importantes obras.



    Meticulosamente restaurada, estas paredes han sabido recrear, a pesar del paso de los años, una atmosfera que nos recuerda en todo momento al insigne escritor.



    Habitaciones, salones, el vestíbulo de entrada, el ático o el jardín parecen trasladarnos a aquellos tiempos.



    Numerosos objetos, muebles, copias de manuscritos, fotografías, cartas, maquetas, recuerdos de sus viajes, mapas, instrumentos de navegación, globos terráqueos, parte de su gran biblioteca (dicen que superaba los 12.000 volúmenes) y diversos documentos nos recuerdan constantemente su vida y sus obras.




    Una especie de laboratorio (Julio Verne era tremendamente curioso, investigaba mucho y acumulaba numerosa información que pudiera serle de utilidad) para dejar volar su imaginación llegando a idear proyectos e instrumentos antes de que, gracias a los adelantos de la ciencia, fueran posible.






    En cierta forma, buceamos en la intimidad y en los sueños del escritor. Es como si lo viéramos sentado en el sillón de su despacho escribiendo algunas de sus novelas.



    En definitiva, un merecido tributo y homenaje, gracias a un museo que, además de una pequeña tienda de recuerdos, cuenta con la ayuda de tecnología multimedia con videos y pantallas táctiles informativas.



     Los amantes de la literatura tienen en esta mansión un destino por sí mismo.



    Esta emblemática casa no era solo morada y hogar de su familia. También se convirtió en centro de reuniones literarias, escenario para celebrar bailes de disfraces o el lugar donde acudían periodistas, admiradores y lectores de diferentes partes del mundo.



    La huella y el legado de Julio Verne en la ciudad va más allá de su faceta literaria. Por citar un ejemplo, fue concejal en el ayuntamiento participando activamente en su vida cultural.



    Amiens, por su parte, no olvida al más famoso de sus vecinos. La universidad, un gran bulevar o el circo de la ciudad llevan su nombre.



    Por cierto, para acabar estos párrafos, indicar que, si desean acercarse a su tumba, se encuentra en el cementerio de “La Madeleine”.



    Descubriremos un sorprendente monumento, en la misma lápida, en la que se representa al gran escritor saliendo de su propia tumba con el brazo extendido hacia arriba.



    Obra del escultor Albert Roze pretende representar que tanto él como sus obras son inmortales.



    Bien puede decirse que este escritor visionario, creador de aventuras insólitas, nos regala la aventura de conocerle gracias a su casa/museo.



    Indicar que estas líneas se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 13 de julio de 2026.

Visitamos la "Casa de Julio Verne"







No hay comentarios:

Publicar un comentario