martes, 23 de junio de 2026

Marvão Hotel & Museo, un alojamiento con corazón propio

 

    Siglos y siglos de historia se suceden en un promontorio rocoso que fue, gracias a su estratégica ubicación, a su inexpugnable castillo, a sus murallas y al sinuoso trazado urbanístico de estrechas, empedradas y empinadas callejuelas, un baluarte defensivo sin igual. 

    Considerado uno de los pueblos más bonitos de Portugal, la localidad de Marvão es una de esas escapadas que el viajero no puede perderse si se encuentra en esta parte del país vecino.



    A sólo una decena de kilómetros de la frontera española, en el Alto Alentejo (distrito de Portalegre), descubrimos esta joya arquitectónica, urbanística e histórica donde la gran roca sobre la que se asienta y el trabajo secular del ser humano parecen fusionarse para ser una sola cosa.



  Ya desde lejos, según nos acercamos, advertimos boquiabiertos la espectacularidad de lo que ante nuestros ojos se presenta.

    Encaramada en lo alto, dominando cuanto a su alrededor acontece, el visitante no puede más que parar el coche para, con la tranquilidad y emoción del momento, disfrutar de la belleza este entorno único. Cámara en mano, seguro que intentará inmortalizar ese instante con una fotografía.

    En un escenario pétreo y rocoso tan privilegiado, con aires invictos y vistas panorámicas únicas, esta villa medieval fue un enclave estratégico gracias a su privilegiado emplazamiento y a sus fortificaciones, convirtiéndose en un formidable bastión fronterizo.



    La tranquilidad que se respira entre estos muros medievales, la sensación de paz que se siente al anochecer y la inenarrable visión de su espectacular castillo iluminado, parecen invitar al visitante a pasar la noche en el interior del pueblo.



    Una magnífica opción para pernoctar dentro de esta villa es un nuevo alojamiento, con apenas unos meses de vida, llamado Marvão Hotel & Museo (www.marvaohotelmuseu.com).



    Lo primero que hay que decir, cuando te explican este proyecto, es que se trata del sueño, hecho realidad, del polifacético empresario español José Rivero SudónFue él quien, durante años, defendió la idea de restaurar estas casas solariegas, entonces en estado semirruinoso, para darles una nueva vida.



    Un ilusionante proyecto empresarial que ha continuado su amigo y gran emprendedor portugués Jorge Rosado.



    Doce preciosas habitaciones en diferentes tipologías distribuías en cuatro alturas, cada una con una personalidad y decoración, conforman, junto a un magnífico restaurante y zonas comunes (gran salón panorámico con una chimenea en el centro, terraza solárium con jacuzzi, sala de lectura, etc.) la elección perfecta para decantarnos por él.




    Uno de los primeros detalles que el huésped advierte, haciendo honor a su nombre, es que, en la planta baja, también con acceso directo desde el exterior, encontramos un museo.

  

    

    Efectivamente, esta colección privada de José Rivero Sudón, expuesta bajo el título “Da pedra à pólvora” muestra una recopilación de armas que hunde sus orígenes en tiempos prehistóricos.

 


    Una visita imprescindible en la que encontraremos curiosidades como centenarias monedas encontradas en este inmueble mientras se recuperaba el edificio.

    La propuesta gastronómica del hotel está abanderada por su restaurante “Guarita”.



    Con una cocina semi a la vista, su chef ejecutivo Daniel Almeida nos presenta un trabajo de altura donde los productos de la tierra tienen lógico protagonismo.



    Un magnífico menú degustación que puede ser maridado, a elección de comensal, con tres o cinco vinos. Sin duda, el broche perfecto tras pasar un día recorriendo Marvão y los alrededores.



    Este joven y talentoso cocinero (formado, según nos comentó, en el prestigioso Basque Culinary Center) nos propone platos donde su técnica, un buen tratamiento del producto, un cuidado emplatado y cierta dosis de originalidad se aprecian rápidamente.



    Todo ello, en un local meticulosamente decorado, en el que distintos tipos de lámparas, cojines y fotografías en blanco y negro de rincones de Marvão consiguen crear una acogedora atmósfera para una velada gastronómica.




    No hay duda que este hotel ha realizado una apuesta importante por esta vertiente culinaria buscando la excelencia.

    Basta con leer, en su menú degustación, platos como “trilogía de cerdo alentejano”, "cigala, melón cantalupo, lima y anacardo", “bacalao, aceitunas, pan alentejano y queso de Nisa” o “degustación de cerdo alentejano madurado con gnocchi de hierbas, cebolla y acelga", para hacernos una idea.



    En este esfuerzo por lo gastronómico y por agradar al huésped en todas las facetas posibles, hay que sumar un buen desayuno buffet con el que coger fuerzas para la jornada que nos espera.

    Trato personalizado, cercanía, hospitalidad y comodidad (existe un servicio gratuito de “shuttle” desde las puertas de las murallas, donde dejamos el coche, al hotel) son palabras perfectamente aplicables a nuestra experiencia en Marvão Hotel & Museo.



    En definitiva, fácil de recomendar por la multitud de argumentos que atesora para ser aconsejado.



    Además de informarnos y asesorarnos de cuantas actividades podemos realizar en esta comarca (paseos a caballo, recorridos en bicicleta, visita a localidades cercanas, itinerarios por la naturaleza, etc.), conviene hacer hincapié en la plena disposición de todos sus trabajadores para que nuestro paso por este cuatro estrellas sea una experiencia inolvidable.



    Estamos ante uno de esos hoteles a los que normalmente se les llama “alojamientos con encanto”.



    Argumentos hay muchos para calificarlo así, pero, además, y quizás sea uno de sus motivos diferenciadores, cuando se conoce la historia de este proyecto hotelero, el huésped se da cuenta que estas estancias tienen corazón propio.



    Un corazón que palpita gracias a los esfuerzos de dos empresarios y amigos, cada uno de una parte de la Raya/Raia, que apostaron por Marvão, por su historia, por sus potencialidades y por su futuro.




    El más claro ejemplo de ello fue que, a pesar de los esfuerzos que proyectos de esta envergadura conllevan, la ilusión venció a años de trabajo y a ciertos sinsabores que iban apareciendo por el camino.



    Hoy pueden decir y presumir orgullosos que ese sueño se hizo realidad: “la casa de la ventana manuelina”, como algunos la llaman, restaurada y convertida en este fantástico hotel.



    Finalizo indicando que estos párrafos se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 22 de junio de 2026.

Marvão Hotel & Museo, un alojamiento con corazón propio




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