Siglos y siglos de historia se
suceden en un promontorio rocoso que fue, gracias a su estratégica
ubicación, a su inexpugnable castillo, a sus murallas y al sinuoso trazado
urbanístico de estrechas, empedradas y empinadas callejuelas, un
baluarte defensivo sin igual.
Considerado uno de los pueblos
más bonitos de Portugal, la localidad de Marvão es una de esas escapadas que el
viajero no puede perderse si se encuentra en esta parte del país vecino.
A sólo una decena de
kilómetros de la frontera española, en el Alto Alentejo (distrito de
Portalegre), descubrimos esta joya arquitectónica, urbanística e histórica donde
la gran roca sobre la que se asienta y el trabajo secular del ser humano
parecen fusionarse para ser una sola cosa.
Ya desde lejos, según nos
acercamos, advertimos boquiabiertos la espectacularidad de lo que ante nuestros
ojos se presenta.
Encaramada en lo alto, dominando
cuanto a su alrededor acontece, el visitante no puede más que parar el coche
para, con la tranquilidad y emoción del momento, disfrutar de la belleza este
entorno único. Cámara en mano, seguro que intentará inmortalizar ese instante
con una fotografía.
En un escenario pétreo y rocoso
tan privilegiado, con aires invictos y vistas panorámicas únicas, esta villa
medieval fue un enclave estratégico gracias a su privilegiado emplazamiento y a
sus fortificaciones, convirtiéndose en un formidable bastión fronterizo.
La tranquilidad que se respira
entre estos muros medievales, la sensación de paz que se siente al anochecer y
la inenarrable visión de su espectacular castillo iluminado, parecen invitar al
visitante a pasar la noche en el interior del pueblo.
Una magnífica opción para
pernoctar dentro de esta villa es un nuevo alojamiento, con apenas unos
meses de vida, llamado Marvão Hotel & Museo (www.marvaohotelmuseu.com).
Lo primero que hay que decir,
cuando te explican este proyecto, es que se trata del sueño, hecho
realidad, del polifacético empresario español José Rivero Sudón. Fue
él quien, durante años, defendió la idea de restaurar estas casas solariegas,
entonces en estado semirruinoso, para darles una nueva vida.
Un ilusionante proyecto
empresarial que ha continuado su amigo y gran emprendedor portugués Jorge
Rosado.
Doce preciosas habitaciones en
diferentes tipologías distribuías en cuatro alturas, cada una con una
personalidad y decoración, conforman, junto a un magnífico restaurante y zonas
comunes (gran salón panorámico con una chimenea en el centro, terraza solárium
con jacuzzi, sala de lectura, etc.) la elección perfecta para decantarnos por
él.
Uno de los primeros detalles que
el huésped advierte, haciendo honor a su nombre, es que, en la planta
baja, también con acceso directo desde el exterior, encontramos un museo.
Efectivamente, esta colección privada de José Rivero Sudón, expuesta bajo el título “Da pedra à pólvora” muestra una recopilación de armas que hunde sus orígenes en tiempos prehistóricos.
Una visita imprescindible en la
que encontraremos curiosidades como centenarias monedas encontradas en este
inmueble mientras se recuperaba el edificio.
La propuesta gastronómica del
hotel está abanderada por su restaurante “Guarita”.
Con una cocina semi a la
vista, su chef ejecutivo Daniel Almeida nos presenta un trabajo de
altura donde los productos de la tierra tienen lógico protagonismo.
Un magnífico menú degustación
que puede ser maridado, a elección de comensal, con tres o cinco vinos. Sin
duda, el broche perfecto tras pasar un día recorriendo Marvão y los
alrededores.
Este joven y talentoso cocinero
(formado, según nos comentó, en el prestigioso Basque Culinary Center) nos
propone platos donde su técnica, un buen tratamiento del producto, un cuidado
emplatado y cierta dosis de originalidad se aprecian rápidamente.
Todo ello, en un local
meticulosamente decorado, en el que distintos tipos de lámparas, cojines y
fotografías en blanco y negro de rincones de Marvão consiguen crear una
acogedora atmósfera para una velada gastronómica.
No hay duda que este hotel ha
realizado una apuesta importante por esta vertiente culinaria buscando la
excelencia.
Basta con leer, en su menú
degustación, platos como “trilogía de cerdo alentejano”, "cigala, melón
cantalupo, lima y anacardo", “bacalao, aceitunas, pan alentejano y queso
de Nisa” o “degustación de cerdo alentejano madurado con gnocchi de hierbas,
cebolla y acelga", para hacernos una idea.
En este esfuerzo por lo
gastronómico y por agradar al huésped en todas las facetas posibles, hay que
sumar un buen desayuno buffet con el que coger fuerzas para la jornada que nos
espera.
Trato personalizado, cercanía,
hospitalidad y comodidad (existe un servicio gratuito de “shuttle”
desde las puertas de las murallas, donde dejamos el coche, al hotel) son
palabras perfectamente aplicables a nuestra experiencia en Marvão Hotel &
Museo.
En definitiva, fácil de
recomendar por la multitud de argumentos que atesora para ser aconsejado.
Además de informarnos y
asesorarnos de cuantas actividades podemos realizar en esta comarca (paseos a
caballo, recorridos en bicicleta, visita a localidades cercanas, itinerarios
por la naturaleza, etc.), conviene hacer hincapié en la plena disposición de
todos sus trabajadores para que nuestro paso por este cuatro estrellas sea una
experiencia inolvidable.
Estamos ante uno de esos
hoteles a los que normalmente se les llama “alojamientos con encanto”.
Argumentos hay muchos para
calificarlo así, pero, además, y quizás sea uno de sus motivos
diferenciadores, cuando se conoce la historia de este proyecto
hotelero, el huésped se da cuenta que estas estancias tienen corazón propio.
Un corazón que palpita gracias
a los esfuerzos de dos empresarios y amigos, cada uno de una parte de la
Raya/Raia, que apostaron por Marvão, por su historia, por sus potencialidades y
por su futuro.
El más claro ejemplo de ello fue
que, a pesar de los esfuerzos que proyectos de esta envergadura conllevan, la
ilusión venció a años de trabajo y a ciertos sinsabores que iban apareciendo
por el camino.
Hoy pueden decir y presumir
orgullosos que ese sueño se hizo realidad: “la casa de la ventana
manuelina”, como algunos la llaman, restaurada y convertida en este fantástico
hotel.
Finalizo indicando que estos párrafos se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 22 de junio de 2026.
Marvão Hotel & Museo, un alojamiento con corazón propio




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