martes, 26 de junio de 2012

Balneario de Mérida-Alange, Patrimonio Mundial de la Humanidad


               La capacidad de diferenciación es básica en el mundo de los alojamientos. Definir un producto con una personalidad propia, que lo distinga del resto, es un elemento esencial para poder destacar.
               Si hablamos de balnearios es obvio que son muchas las posibilidades y los argumentos que el viajero puede escuchar o leer en cualquier medio de comunicación o publicitario. Debe haber algo (el lugar, la historia, la oferta de tratamientos, el entorno, el manantial,… etc.) que generen en el viajero el deseo de ir  (o retornar) frente a otros a ese lugar.


              En el caso que nos ocupa  la respuesta es sencilla: se trata de un balneario único en su género. Estas termas construidas en el siglo III d.C, debido a las singulares propiedades beneficiosas de sus aguas, permitirán bañarnos en los mismos lugares que, casi dos mil años atrás, utilizaron los romanos. Además de ello, la UNESCO declaró este balneario Patrimonio Mundial de la Humanidad. ¿Existe mayor capacidad de diferenciación?. Como curiosidad, en uno de los patios de estas grandes instalaciones se encuentra un Ara Votiva dedicada a la diosa Juno.


              Me refiero al archiconocido balneario de Alange, en la provincia de Badajoz, donde tuve la suerte de pasar un fin de semana inolvidable. A pocos  kilómetros, unos quince, de Mérida -la entonces Emérita Augusta  (una de las grandes ciudades en la península ibérica)- se erigieron una termas aprovechando este cercano manantial natural.
              El mismo nombre –Alange- que significa en árabe “Agua de  Alá”,  denota que transcurridos los siglos otras civilizaciones y culturas supieron apreciar y reconocer las propiedades beneficiosas de estas aguas.


             No es, desde luego, insignificante el hecho de poder disfrutar de esta “herencia romana” mientras aprovechamos nuestra estancia para tonificar nuestro cuerpo y relajar nuestra mente de esas  preocupaciones que nos invaden día a día.  
             Me alojé en el Hotel Aqualange, un precioso cuatro estrellas que ya impresiona a su entrada. En ese pequeño oasis verde, que el balneario ha creado con árboles, mucha vegertación y césped, emerge este alojamiento, de pocos años, en el que la propiedad quiso darle, y lo ha conseguido, aires decimonónicos. El hall de entrada impresiona por sus dimensiones y su inmensa calaraboya de cristal que lo protege y da luz natural . Todo está previsto para  nuestro confort: 80 habitaciones,  6 de ellas suites, preparadas para el más exigente de los huéspedes. Por cierto, su restaurante, con impecables menús del dia y cocina a la carta,  no sólo destaca por la calidad de sus productos, sino por la presentación y preparación de sus platos. Para muestra, este pescado con alcachofa.


               Particularmente novedoso resulta bajar a desayunar con el albornoz puesto. Preparados para encarar un día de relax y diversión. Nos espera una jornada de relajamiento para el cuerpo y para el alma. Tratamientos hidrotermales, baños calientes en pilas de mármol, baños fríos y calientes en una terma romana, ducha circular, ducha escocesa, piscina de hidromasaje suave, baño turco, oxigenoterapia, exfoliación corporal, parafangos, masajes con aceitas vegetales, masajes con esencia de chocolate, envolvimientos, etc. nos esperan.


              Conviene recordar que el agua minero medicinal de Alange brota de un manantial con un caudal de  cinco litros por segundo a una temperatura de 28 grados. Todas las terapias hidrotermales giran en torno a las propiedades del agua, incluso su exclusiva y única linea de cosmética.
             Tenemos, pues, historia; tenemos aguas curativas y tenemos un grupo humano de trabajadores, de los más diversos ámbitos, dispuestos a conseguir que  nuestra estancia sea placentera, saludable e inolvidable.


              En definitiva, unas vacaciones de salud y tranquilidad para todas las edades en uno de los más reconocidos balnearios de Europa.


           Alange, además, se ubica en un entorno privilegiado y único donde disfrutar de las bellezas de la inigualable dehesa extremeña, de un embalse cercano o de  un paseo por la milenaria Mérida. Todo ello unido a la extraordinaria gastronomía que podemos degustar por estas tierras donde el cerdo ibérico, criado a base de bellota, es el rey indiscutible de la cocina en esta Comunidad Autónoma.
            Un balneario con mayúsculas. De esos en lo que la referencia, el motivo y su razón de ser son las propiedades únicas, y demostradas médicamente, de  sus aguas. Conviene mencionar que el radón existente en estas aguas es perfecto para el tratamiento de muchas afecciones, especialmente nerviosas. Una tradición termal de siglos que se mantiene en nuestros días completada con unas modernas instalaciones de hidroterapia.


             Sin género de dudas, un icono y una referencia de los balnearios de España que debe ser conocido y apreciado, no sólo por los que tienen determinadas afecciones, sino para los seguidores del “turismo termal”. 
            Quizás sea éste el momento de recordar y reivindicar el “Balneario al estilo tradicional” (donde el poder curativo de las aguas y sus propiedades son la razón de ser de los mismos), frente a los llamados  “balnearios urbanos o spas” cuyas aguas, utilizadas para diferentes tratamientos,  carecen de esas propiedades medicinales. Diferencia ésta que es esencial y debe ser conocida por el futuro cliente de ambas opciones.
             La capacidad de ser vanguardia de este recinto de relajamiento, a pesar de sus orígenes milenarios, se traduce en el encuentro de blogueros y especialistas del mundo del turismo en medios digitales que recientemente se organizó en sus instalaciones. Una apuesta por las nuevas tecnologías como medio de difusión de un destino y una muestra evidente que el turismo termal no tiene edad. Un ejemplo que conjuga novedad y tradición, un pasado glorioso con un gran presente y un futuro más pormetedor aún.


              Alange se convierte de esta forma en sinónimo de salud, relajamiento y tranquilidad, y su balneario en el estandarte visible de todo ello. Como dice su publicidad, “ideal par relajar el cuerpo y serenar el espíritu”. Un balneario que ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas.
                Balneario romano de Mérida-Alange: "Diferente". "Posiblemente, el balneario más bonito de España".


                  Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Desde luego, es así. Sin embargo, ni siquiera con esta colección de fotografías que os cuelgo es posible imaginar las placenteras, y a veces indescriptibles, sensaciones que produce pasar un fin de semana en un entorno tan singular y especial. De verdad, no te lo pierdas.


Datos útiles:
Teléfono de información y reservas: 924 36 51 06

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