miércoles, 22 de marzo de 2017

Un Rin Ran en el Mesón Leandro de Cazorla

                 Andaba este viajero por tierras de Cazorla. Eran muchas las ganas de conocer esta parte de la provincia de Jaén donde se encuentra el parque natural de las sierras de Cazorla, Segura y las Villas, el más extenso de España y uno de los mayores de Europa. 





                 Tuve la suerte de toparme con la nieve, a principios del mes de marzo, y descubrir un parque natural diferente al que normalmente vemos en las postales y reportajes de televisión. Aún así, incluso bajo el frío, disfruté de unas vistas únicas donde un incólume manto blanco helado cubría caminos, riscos, sierras y bosques. Una fascinante experiencia -difícil de olvidar- por donde serpentea, aún con pocos kilómetros de vida, el río Guadalquivir.
                La mañana resultó ciertamente magnífica, aunque fue poco tiempo para una reserva natural de estas dimensiones. No obstante, dio para mucho. 
                 Era la hora de comer y tocaba acercarse a un restaurante que me habían recomendado en la localidad de Cazorla. Su nombre, "Mesón Leandro" (www.mesonleandro.com). Todo un referente para quien quiera conocer la gastronomía de estas sierras.  


          Su carta es, ciertamente, una declaración de intenciones en favor de los ingredientes autóctonos. Mollejas de cordero con setas y huevos rotos, solomillo de ciervo, chuletitas de cordero segureño a la brasa, trucha serrana al vino blanco, chorizo de ciervo a la brasa con huevos y patatas, solomillo de jabalí, croquetas de perdiz o paletilla de cordero lechal al horno son algunas de su elaboraciones. Cocina tradicional basada en productos de temporada que pone en valor las recetas ancestrales de esta zona. El pasado como referente sin obviar ciertos toques de modernidad.
          En este marco tan incomparable probé una elaboración nueva para mí. Su nombre es Rin Ran y se trata de un plato típico de estas tierras. Ingredientes humildes, procedentes en su mayoría de la huerta, para un resultado noble. Un magnífico acompañamiento para una de las carnes que comí.
               Patatas, pimientos rojos secos, bacalao, cebolla y aceite de oliva virgen extra son la base de esta delicia gastronómica que puede presentarse también con unas aceitunas y trozos de huevo cocido. Extraordinaria materia prima para un resultado sorprendente. La excelencia de lo aparentemente fácil.



                  Dice el refranero popular que "nunca te acostarás sin saber una cosa más" con el ánimo de resaltar la idea de que todos los días aprendemos algo nuevo. ¡Qué gran verdad! Acierto pleno.  Este famoso y popular plato serrano, de llamativo color rojo y agradable textura, puso la guinda final a un gran día por uno de los espacios naturales más recomendables de España.
          La conclusión es clara. La próxima vez dedicaré más tiempo a este parque natural y volveré a reservar mesa en Mesón Leandro.
                 Finalmente, para ir abriendo boca, antes de que reservéis en el Mesón Leandro, os pongo unas fotografías de algunos de los magníficos platos que probé.










Webs: 






sábado, 11 de marzo de 2017

Baeza, más que “la Salamanca de Andalucía”.




                   Declarada en el año 2003, junto a su vecina Úbeda, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, Baeza, poseedora de un gran legado renacentista,  es una de las más bonitas localidades de Andalucía y de España.


                 Cierto es que, por razones históricas, de enseñanza y arquitectónicas, fue conocida como “la Salamanca de Andalucía”, pero también es verdad que tiene una personalidad tan arraigada y definida que compararla con otra urbe resulta, en cierta forma, injusto. Hay tal cantidad de testimonios históricos, arquitectónicos y turísticos que es, por sí misma, acreedora de una escapada para disfrutar de esas calles y muros que celosamente guardan su rico pasado.


                  Me vienen a la memoria, más allá de sus impresionantes palacios (como el de Jabalquinto, del que guardo un especial recuerdo por su formidable y original fachada), iglesias, plazas, patios y callejuelas,  la figura de Don Antonio Machado, el gran poeta español que vivió en esta localidad durante siete años. Dicen que su etapa en Baeza, a la que vino tras la muerte de su mujer, Leonor Izquierdo, para impartir clases como profesor en un instituto, fue una de las más prolíficas de su  producción literaria. En esta localidad fue también donde conoció a un joven Federico García Lorca.

 

                  No es mi pretensión, como ya sabéis los que sois seguidores de este blog, relatar o enumerar los edificios que te vas a encontrar. La orientación de estos párrafos va más dirigida a contar la experiencia que supuso patear estas calles; a relatar algunas de las cosas que hice esos días. 



                    Tuve, hay que decirlo, un gran cicerone (Sebastián Moreno), de la empresa de Servicios Turísticos Pópulo (www.populo.es). Con él fui desgranando los rincones de esta bonita ciudad mientras me ilustraba con anécdotas, historietas e historias del gran pasado baezano.  Conocí, por ejemplo, el aula donde impartió clases Don Antonio Machado.
                Lo reconozco, me fue imposible no  inmortalizar el momento con una fotografía de recuerdo.



                       Para los más golosos, dándoles un poco de envidia, os comento que probé los famosos "Virolos", el dulce típico de Baeza. El nombre de este singular hojaldrado, que lleva arriba azúcar glas,  sobrepasa las fronteras baezanas. Aunque los puedes comprar en muchas tiendas de la provincia, hay un lugar donde debes ir a comerlos: la pastelería Virolo (www.virolo.com), junto a la plaza del Pópulo (una de las más bellas que, curiosamente, tiene, entre otros tesoros monumentales, en el centro una fuente con leones de piedra procedentes de ciudad romana de Cástulo).
                  Pues bien, es en esta pastelería donde conocerás de primera mano la historia de este dulce y el por qué de tan curioso nombre.



             
                          Como es por todos sabido, estamos en tierras mucho y buen aceite. La provincia de Jaén es la mayor productora, con bastante diferencia, de este oro líquido del mundo.


                          Por esta razón, parece obligado visitar el cercano Museo de la Cultura del Olivo (www.museodelaculturadelolivo.com), en la Hacienda La Laguna, en Puente del Obispo, a poco kilómetros de Baeza.

              
                      Es todo un recorrido, tremendamente didáctico, a través de la historia del olivo y del aceite. Conocerás -además de la historia y magnífico trabajo de un ingeniero polaco llamado Tomasz Franciszek Ksawery Bartmanski- tipos de variedades, diferentes prensas, útiles para recoger las aceitunas, videos explicativos, depósitos de almacenamiento, la historia de este árbol y del aceite, modelos de cultivo, etc. Incluso verás un jardín con diferentes variedades de olivos existentes en nuestro planeta. Un recomendable itinerario que acaba  con la visita a la que llaman "la catedral del aceite", una espectacular bodega, construida a mediados del siglo XIX, declarada bien de Interés Cultural, con categoría de monumento.   

 
 
                 Lo cierto es que estos centenarios muros palaciegos baezanos, muchos de ellos con clarísimas influencias castellanas en su arquitectura, porosos de historia, casi hablan por sí mismos.
                , por esta razón,  que me quedan muchas cosas en el tintero: el edificio del Ayuntamiento, la cultura del aceite, la huella de D. Antonio Machado, los otros muchos atractivos que tiene la ciudad a pocos kilómetros de distancia o la iluminación de sus monumentos de noche. No debe extrañar que, en muchas ocasiones, estas calles fueran un magnifico escenario al aire libre de numerosas producciones cinematográficas.


             Sin embargo, hay un edificio, la catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza, declarada bien de interés cultural,  que es una de las visitas obligadas. Te adelanto únicamente esta fotografía. Te vas a quedar con la boca abierta cuando descubras este gran templo renacentista que es una muestra de la importancia que, desde el punto de vista eclesiástico, tuvo Baeza. No hay que olvidar que fue sede del obispado de Jaén hasta que se trasladó a la capital jienense. 
  


                  Baeza es también una ejemplo de la diversidad que atesora la provincia de Jaén. Linares, Bailén, Úbeda, la propia capital o Cazorla son evidentes demostraciones de un territorio que tiene mucho más que infinitas extensiones de bosques de olivos. Jaén es variada y atrayente. Mucho por descubrir y una evidencia de que Andalucía es mucho más que sol y playa.Todo un paraíso interior que te espera.
Consejos útiles:
1.- Webs: www.baezaturismo.com , www.jaenparaisointerior.es




2.- ¿Dónde comer?. El restaurante Juanito es un referente de la cocina tradicional de estas tierras. Lo de toda la vida llevado a la excelencia. (www.juanitobaeza.com)






3.- Curiosidad histórica. La universidad de Baeza fue una de las cuatro universidades andaluzas fundadas en el siglo XVI, junto a Sevilla, Granada y Osuna. En la actualidad, en Baeza se encuentra una de las sedes de la Universidad Internacional de Andalucía.




4.- Iglesia de la Santa Cruz. ¿Sabías que en Baeza puedes encontrar una iglesia románica?. Así es. Este tipo de estilo arquitectónico lo asociamos más al norte de la península ibérica. Por ello, resulta inusual encontrar en estas latitudes un templo de estas características. 



5.- Baeza de tapas. No digo más. Si viajas durante estas fechas, aquí tienes otra opción, en este caso gastronómica, de recorrerla.









sábado, 11 de febrero de 2017

El Palacio de San Benito, un alojamiento que invita a volver




          
            ¿Y si me pidieras que te recomendara un alojamiento para no olvidar durante mucho tiempo? ¿Y si me dijeras que quieres un lugar único donde el descanso y la historia se mezclen en similares proporciones? ¿Y si  desearas estar rodeado de obras de arte con las que hacer más placentera tu estancia?.  ¿Y si, además, insistieras en que te aconsejara un hotel de los que pueden presumir con mayúsculas de la palabra “especial”?.



             Podría parecer una petición inalcanzable pero no es así. Por suerte, a lo largo y ancho de la geografía española podemos encontrar ciertamente numerosos espacios únicos, con encanto, singulares, sin igual, de los que “enganchan”.



           Pues bien, en la localidad andaluza de Cazalla de la Sierra, en la sierra norte sevillana, descubrirás uno de ellos: El Palacio de San Benito (www.elpalaciodesanbenito.com). Un precioso edificio en el que mucho tiene que ver la labor, entre otros, de Manuel Morales de Jódar para convertirlo en este magnífico proyecto que tantos halagos, buenas críticas, premios y reconocimientos está obteniendo. 



  

             De aquellos comienzos como ermita erigida en el siglo XV, construida por la Orden de Calatrava, hasta nuestros días, como suele decirse,  ha llovido mucho. Siglos de historia donde los avatares y las trasformaciones han sido las lógicas que ha ido ocasionando el trascurrir de los siglos: hospital de peregrinos en la ruta del camino de Santiago, épocas de gloria, los recuerdos y secuelas de un terremoto, años de abandono, etc.






            Lo cierto es que, a día de hoy, podemos encontrar un sitio realmente especial. De los que dan ganas de volver porque, en cierta forma, el huésped nota que dormirá entre unos muros que hablan de historia.






             Un magnífico comedor con una extraordinaria colección de cerámicas, una galería acristalada repleta de muebles, cuadros, tapices, espejos, grabados y esculturas, y una magnífica biblioteca con chimenea de mármol, por citar algunos espacios, van, entre otras cosas, envolviéndonos en esta  particular atmósfera. Se nota que miman los detalles y se busca la comodidad del invitado. 








           Las habitaciones (con nombres tan sugerentes como “del Rey”, “de la Reina”, “del Dosel Azul”, “de los Grabados”, “del Torero”, “del Infante”, “de Frederick Castet”, “del Militar” o “de los Novios”) son todas distintas, con una personalidad y decoración propias. Cada una con su historia, con su particular mobiliario y dejando su singular impronta. Imposible no quedar ensimismado viendo muchos de estos aposentos. 


 

           En cierta forma, la vida del edificio gira alrededor de su patio central en la que hay una pequeña fuente, siguiendo la conocida tradición andaluza para estos espacios abiertos, donde el constante movimiento del agua genera una tranquilizante sensación de paz. En definitiva, un pequeño remanso de relajación que el huésped agradecerá. ¿Imaginas lo que es tomar el aperitivo o disfrutar de una copa en tan soberbio escenario?.
           ¿Qué más te puedo decir? Si mis esperanzas eran altas, al ver algunas fotografías de este Palacio antes de conocerlo, puedo asegúrate que se sobrepasaron con creces las expectativas.




              No es mi pretensión ir desgranando todo aquello que nos vamos a encontrar. Como en más de una ocasión he escrito, se perdería esa capacidad de asombro que, sinceramente, creo que es buena para el huésped cuando pisa por primera vez este edificio. Digamos que se sale, y para bien,  de lo habitual.





               En mi opinión, no se trata tanto de enumerar y relatar cuanto ofrece como como de incidir en la sensación personal de haber tenido el privilegio de pernoctar abrazado por siglos de historia. Una vivencia, seguramente, irrepetible.

 

            ¿Cómo explicar lo que es el Palacio de San Benito?. Complicado clasificarlo en pocas palabras. No es un hotel al uso. No es un alojamiento rural y sólo eso. Las palabras hotel o alojamiento rural se quedarían incompletas para describirlo. Hay mucho más. Una especie de poliedro donde confluyen diferentes caras: la arquitectura, la escultura, la decoración, la historia, el trato amable al huésped, el entorno, el mobiliario, los recuerdos familiares, la comodidad, el ambiente, ….




            Define el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua la palabra especial, entre otros significados, como el que está por encima de lo normal o habitual por significativo o estimado”. No es posible encontrar mejor vocablo para referirme al Palacio de San Benito.




             Podría decirse que el final de estos párrafos se viene anunciando con anterioridad. Y es que, lógicamente, la conclusión es clara: si viajas por estas tierras andaluzas cercanas al sur de Extremadura (donde interminables extensiones de dehesas y serranías abrigan sus pueblos) no dudes en elegir el Palacio de San Benito para pasar la noche.
              Creo que te gustará. 





Datos útiles:
Web: www.elpalaciodesanbenito.com
Teléfono: 954 88 33 36