lunes, 19 de agosto de 2019

Royal Hideaway Sancti Petri, sencillamente impecable




         No creo exagerar si escribo que acabo de llegar de un paraíso cercano. Así es, en la provincia de Cádiz, en el Novo Sancti Petri-Chiclana (Costa de la Luz), he tenido el placer de pasar unos días en uno de los más lujosos hoteles de nuestro país. Su nombre: Royal Hideaway Sancti Petri.



             Un magnífico cinco estrellas, perteneciente al Grupo Barceló, que emerge cercano a una inmensa playa de fina arena que no parece tener fin. Un emplazamiento privilegiado donde la naturaleza ha sido especialmente generosa en esta zona de la península ibérica.


           Todo lo que el huésped pueda imaginar está a su disposición. Ese formidable equipo de personas que conforman Royal Hideaway Sancti Petri tienen una única obsesión: lograr que quien disfrute de estas instalaciones sienta que la experiencia mereció la pena. Puedo asegurarles que lo consiguen. La sonrisa del huésped al despedirse es el más el nítido ejemplo de que lo lograron.
          Tanto por disfrutar que es imposible resumirlo en unos cuantos párrafos. Un spa, con más de 3.600 metros cuadrados -el más grande de Andalucía-, todo tipo de tratamientos relajantes, cinco magníficas piscinas exteriores, espectacular y cuidado jardín tropical, pub irlandés con bolera, animación nocturna, exclusivo emplazamiento junto a una de las playas más bonitas del sur de España, cinco restaurantes, gran auditorio al aire libre, grandes salas polivalentes, amplia oferta deportiva y de entretenimiento; ciento noventa y cinco habitaciones de diseño; cuatro suites tematizadas…. Imposible pedir más.





            Quédense, por favor, con el nombre de este restaurante: Atunante (www.atunante.com).  Uno de los cinco con los que cuenta el hotel. El atún rojo de almadraba como razón de ser. Un didáctico recorrido culinario por este pescado azul. Toda una “lección de anatomía” sobre este famoso túnido aderezada por la habilidad y buen hacer de sus cocinas. Diferentes formas de preparar distintas partes del atún unidas a cuidadísimos maridajes con vinos de la tierra.  Hasta tarta de chocolate con atún. Nombres sugerentes para elaboraciones excelsas que el comensal disfrutará. Uno de los productos más cotizados de los mares en manos de grandes profesionales. Un privilegio para cualquiera que disfrute y aprecie estas cosas que llaman “del buen comer”.






             Se cuida, y mucho, el detalle. Nada se deja a la improvisación. El trabajo de muchos al servicio de los huéspedes que día a día van descubriendo la multitud de posibilidades de un lugar tan especial.   


          Royal Hideaway Sancti Petri es una sucesión de agradables momentos. Su magnífico desayuno, por poner un ejemplo, asombrará al más exigente de los paladares.


           Obviamente, como no podría ser de otra forma, los reconocimientos y los premios a este extraordinario desafío empresarial no se han hecho esperar. Uno de ellos, “mejor resort de lujo con spa de Europa 2018”.


             Si tuviera que resumir con una palabra mi paso por este fantástico alojamiento, creo que sería el vocablo “impecable”. Lo define el diccionario de la Real Academia como “tan perfecto y sin faltas ni errores que no admite el más mínimo reproche”. Poco más puedo escribir.
            Lo dicho; un pequeño paraíso sin tener que reservar largos y cansados trayectos de avión.


          Recordar, finalmente, que este reportaje, se publicó en la edición escrita del diario LA RAZÓN el 16 de agosto de 2019.



jueves, 25 de julio de 2019

Chaves, un destino con mucha agua


              La semana pasada estuve recorriendo algunas ciudades del norte de Portugal. Concretamente, conociendo una región llamada Tras Os Montes. Era la primera vez que pisaba estas tierras cercanas a Galicia y, antes de partir, deseaba conocer un poco su historia.
           Buceando en internet descubrí la importancia que una localidad, llamada Chaves, tuvo durante el imperio romano y cómo supieron integrar en sus vidas las bondades del agua que el suelo guardaba bajo sus pies. Un subsuelo rico por tener un inagotable acuífero a pocos metros de profundidad.
              Como curiosidad, según me comentaron, el agua brota a la superficie a nada más y nada menos que 73 grados centígrados. Sí, no me he equivocado al escribirlo. Aguas mineromedicinales, bastantes calientes, que por sus características y propiedades terapéuticas han sido durante siglos el reclamo y la coartada para visitar esta ciudad.
Las termas de Chaves, siguiendo esta tradición milenaria, conforman pues un fantástico argumento también para aquellos que quieren descubrirlas con un fin puramente lúdico y de relajamiento. Independientemente de los contrastados efectos beneficiosos que ofrece para nuestra salud (temas musculares, aparato digestivo, vías respiratorias, recuperación postraumática, etc.) también son muy indicadas para quienes simplemente quieren disfrutar de momentos de paz y tranquilidad. En cierta forma, es mimarse a sí mismo o dejar que, a través de diferentes tratamientos, te mimen. Todo un conjunto de actividades dedicadas al ocio y al bienestar (cabinas de hidromasajes, sauna, baño turco, piscinas termales, spa, masajes, etc.). La balneoterapia está de moda y en Chaves tienen un ejemplo muy representativo.





          Tuve la oportunidad de disfrutar de algunos de los tratamientos que estas termas ofrecen. Uno de ellos, es un relajante masaje en una ducha Vichy (hidroterapia con múltiples duchas que actúan a la vez sobre el cuerpo). Una fantástica experiencia que recomiendo al lector.
             Creo no exagerar al aconsejar que, frente a la fatiga cotidiana, al estrés del día a día o a la omnipresente ansiedad aquí encontramos un antídoto perfecto contra estos males. Un pequeño/gran remanso de paz en el norte de Portugal que, además, guarda la milenaria historia de un imperio, el romano, que puso sus ojos y dejó su impronta en estas tierras.



              No es preciso decir que para el imperio romano las termas, además de un lugar de higiene y lavado, eran también un motivo de socialización, charla y reunión. 
             Chaves, la antigua Aquæ Flaviæ (denominada así en tiempos del emperador Flavio Vespasiano), fue un importante centro de comunicaciones. Su posición estratégica al converger allí varias vías romanas, la fertilidad de estas tierras y la abundancia de aguas fueron determinantes para asentar aquí un significativo núcleo poblacional.  A día de hoy, pueden verse importantes restos pétreos de este milenario gran pasado. Entre ellos, el más destacado es el famoso puente romano sobre el rio Támega.



             No quiero olvidar que estas aguas mineromedicinales se pueden beber. Aunque dentro del propio recinto termal te ofrecen esta posibilidad, en el exterior existe una “buvette” (fuente termal) donde pueden probarlas.



            Va siendo hora de romper una lanza en favor de los balnearios termales, que los hay muchos y de muy buena calidad en la península ibérica. Esa idea trasnochada de que a estas instalaciones sólo van personas mayores o con problemas de salud afortunadamente va decayendo. Un balneario es también una zona de ocio, de relajación. En definitiva, de bienestar, de calidad de vida. Se han convertido por derecho propio en un destino de vacaciones y en Chaves tienen esa posibilidad.




           ¿Qué le parecería pensar en esta ciudad para su próxima escapada? Esta urbe, además, atesora otros muchos alicientes que, seguro, le apasionarán. Simplemente menciono algunos: una cuidada gastronomía (recomiendo probar el pastel de Chaves –un crujiente hojaldre relleno de carne- y el folar de Chaves –un pan típico, especialmente en épocas de cuaresma, relleno de trozos de carne-), muy buenos vinos, la espectacular torre del homenaje del castillo, emblemáticas plazas, el imponente edificio (Paços do Concelho) que es la sede del Ayuntamiento, curiosas historias y anécdotas que algún guía les explicará, preciosas iglesias (Santa María la Mayor, de la Misericordia, San Juan de Dios....), grandes fortificaciones (Forte de Sâo Francisco y Forte de Sâo Neutel), el impresionante museo de arte contemporáneo Nadir Afonso (contiene mucha de la obra de este universal artista portugués en un edifico diseñado por el prestigioso arquitecto Álvaro Siza Vieira), una densa vida cultural, envidiables vistas desde la parte alta de la ciudad y un entorno natural ciertamente envidiable.







           Piensen en ello y, si pueden, háganme caso. Chaves como destino para sus próximas vacaciones. Están a tiempo.




Datos útiles:
¿Dónde comer? Restaurante Adega Faustino. Un clásico con una magnífica representación de la cocina de Tras Os Montes ubicado en las instalaciones de lo que fue un antiguo mercado.




¿Dónde dormir? En una pequeña aldea (Casas Novas), a pocos kilómetros de Chaves, el viajero descubrirá un precioso palacio del siglo XVIII que ha sido cuidadosamente restaurado y reconvertido en un hotel con todo tipo de comodidades (grandes jardines, excelente restaurante, spa, piscina interior y exterior, amplias habitaciones, zona deportiva, etc.). Su nombre: Casas Novas Countryside Hotel Spa & Events  (www.hotelcasasnovas.com)



                Indicar, por ultimo, que este reportaje fue publicado el la web del diario LA RAZÓN el 23 de julio de 2019

https://www.larazon.es/viajes/chaves-un-destino-con-mucha-agua-IH24328404



martes, 18 de junio de 2019

Torre de Palma, un reconocimiento al trabajo bien hecho



          Valgan, desde el principio, estos párrafos como reconocimiento y elogio al que creo es uno de los grandes hoteles de Portugal. Una perfecta agrupación de arquitectura, diseño, buen gusto, paz, relajación y una muy recomendable gastronomía.





            Aseguran, con razón, que una de las cosas más bonitas de la vida es viajar. Una palabra que engloba multitud de vertientes en función de las sensaciones que experimentas. Viajar, entre otras muchas cosas, es descubrir; es asombrase; es felicidad; es aprender; es abrir la mente; es humildad; es conocer y conocerse; es salir y volver; es soñar; es relatar lo vivido y es despertar en lugares únicos. En definitiva, algo tan inabarcable que resulta tarea estéril tratar de definirlo en pocas palabras.



          Ahora bien, si escribimos “viajar al Alentejo” las sensaciones parecen potenciarse, más aún para los que amamos esta región vecina.
         Todos tenemos en la mente unas ideas sobre este territorio portugués que, con seguridad, se acercan mucho a la realidad: grandes extensiones de dehesas (“montados”), vinos de renombre, castillos con historia, una cultura culinaria sin igual, ciudades declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad, pueblos encalados de blanco, muchas horas de sol, la cordialidad de sus habitantes, un pasado fronterizo, unas magníficas migas y gente hospitalaria muy orgullosa de sus tradiciones.
            Pues bien, imagínense que tenemos todo esto y, además, aderezado con un marco tan incomparable como un hotel de cinco estrellas que guarda este sus paredes auténticos tesoros gastronómicos. La hospitalidad como razón de ser.




          Torre de Palma, que es como se llama, situado cerca de la localidad de Monforte (Alto Alentejo), es también un alojamiento que aglutina muchas vertientes.
             Sería injusto, además de impreciso, resaltar que es un magnífico cinco estrellas y quedarse sólo en ello. Hay mucho más. Es también la “casa” de unos grandes vinos alentejanos -vinos que se elaboran y preparan en su espectacular bodega-, es la tranquilidad que se experimenta al pasear entre viñedos, es una cata de estos caldos mientras el sol de despide en el horizonte, es el cuidado y esmerado trabajo de decoración de todas sus estancias, es una labor de restauración de lo que fueron unas edificaciones agrícolas en ruinas en medio del campo para volverle a dar vida como “ave fénix” que orgullosa renace de sus cenizas, es la historia de una célebre familia –en tiempos del imperio romano- y el legado pétreo que dejó a pocos metros, son los momentos de tranquilidad que ofrece su spa, es un huerto ecológico, es sentir la naturaleza en cada poro de la piel, es la tradición y la modernidad que ofrece la cocina del chef Filipe Ramalho con sus sugerentes creaciones, es la desbordante pasión puesta por un matrimonio portugués –Isabel y Paulo- que apostaron decididamente por este “sueño alentejano”, es una piscina exterior rodeada de olivos y viñas,  es la afición y el amor a los caballos, es historia y es vanguardia.       
             En fin, mil y una sensaciones que no se olvidarán fácilmente.




          No creo errar cuando afirmo que es uno de los grandes hoteles de Portugal. Los galardones, reconocimientos y premios obtenidos durante estos años son prueba fehaciente de que se ha realizado una gran labor. Méritos ganados a base de esfuerzo, de innovación, de ganas de agradar, de mucho trabajo y de una gran pasión: conseguir que el huésped viva momentos imborrables en un escenario inolvidable.




           Era la tercera ocasión que tenía el placer de pernoctar entre esos muros. Volvieron a florecer nuevas sensaciones, todas ellas positivas. Los recuerdos de estancias anteriores y la curiosidad de novedades que fui descubriendo hicieron más intenso mi paso por este gran hotel.  


            Tuve la fortuna de probar las elaboraciones de su afamado cocinero en este precioso restaurante, llamado Basilii en honor a esa familia romana que trabajó y deambuló en estas tierras muchos siglos atrás.




           Créanme, si buscan algo especial, si no se conforman con cualquier cosa, si aprecian los detalles recuerden este nombre, Torre de Palma, y ténganlo en cuenta para sus próximas escapadas.

 


             Por lo preciso, por lo cierto y por lo exacto que resultan valgan las próximas palabras como merecido elogio a esos años de dedicación de todo el equipo que conforma Torre de Palma por conseguir que un precioso sueño sea una apasionante realidad: “un trabajo bien hecho”.




Web:  www.torredepalma.com

          Indicar finalmente, que este reportaje fue publicado en la web del diario español LA RAZÓN el 12 de junio de 2019.

https://www.larazon.es/viajes/torre-de-palma-un-reconocimiento-al-trabajo-bien-hecho-NA23769242