lunes, 5 de diciembre de 2016

Guido van Helten y bodegas Solar de Samaniego, un tándem que emociona


               Guido van Helten (uno de los mejores muralistas del mundo, conocido por sus retratos de gigantescas dimensiones y aires fotorrealistas) es toda una referencia en el panorama artístico actual. Silos, espacios públicos, paredes, depósitos, suelos, muros, escaleras, barcos y distintas construcciones han sido el particular escenario donde plasmar su creatividad. Digamos que no hay superficie, por complicada que parezca, que se le resista.


               Su estreno en nuestro país no podía ser más espectacular. En el interior de las bodegas Solar de Samaniego, en la provincia de Álava, en tierras de La Rioja Alavesa, descubrimos el resultado de su impresionante proceso creativo en el que rinde un homenaje al mundo del vino. Es, no debemos olvidarlo, la primera intervención artística en España de este gran muralista.

 

                Podemos afirmar que, en este caso,  su trabajo se ha convertido en una especie de “Ave Fénix”. Y es que muchos kilos de pintura, junto a la imaginación, el trabajo y el esfuerzo de un reconocido artista, han logrado resucitar un espacio casi olvidado. No sería exagerado escribir  que “vistió con arte unos desnudos depósitos de hormigón a los que volvió a dar vida”. Caras, manos, gestos o arrugas dan expresividad a unos rostros que han permitido recuperar este patrimonio industrial vitivinícola que estaba casi inerte.


               Puso cara a esta gran masa de hormigón uniforme. Consiguió dar solemnidad y monumentalidad al entorno.  La soledad y el anonimato de este espacio dejaron de ser tales para convertirse en visita obligada de quienes se acerquen a esta magnífica bodega y deseen probar sus cotizados caldos. Vino y arte de la mano. El arte como expresión de una idea, como motivo de conversación, como capacidad de asombro, como sensación placentera y, claro que sí, como revitalizador de un determinado entorno.





                Simplemente,  quiero compartir la experiencia que supuso para mí esta visita.  Es conocida la apuesta que esta bodega (perteneciente a la D.O.C. La Rioja y muy próxima a la localidad de Laguardia) está haciendo para potenciar la relación entre la literatura y el vino. Digamos que aglutina estos dos pilares a través de una filosofía que expresan con pocas, pero elocuentes, palabras: “Beber entre líneas”. La enocultura como argumento.

 


                 Había oído hablar, y mucho, de este muralista australiano; había visto fotografías de sus creaciones en internet, pero nada es comparable a poder acercarse a su trabajo y apreciar “in situ” su majestuosidad. Impacta; asombra. No deja indiferente al visitante. Más aún cuando, a pesar de no ser una superficie plana y conocer las dificultades adicionales que entrañaba  por su ubicación, el nivel de definición y realismo es tan grande.




               Guido van Helten dejó su impronta por estas tierras. Consiguió, con tonalidades grisáceas, dar luz y color a lo que estaba adormecido. Si me dijeran que resumiera en una palabra ese cúmulo de sensaciones que supone ver esta obra, lo tendría claro: “emoción”.



                 Ya sabes, muy cerca de la localidad alavesa de Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de España, podrás disfrutar de esta maravillosa bodega donde el mundo de la cultura y el del vino caminan juntos.
Webs recomendadas:
 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Degustando un buen “Cocido das Furnas” en Azores





               La actividad subterránea volcánica de la isla de San Miguel, la mayor del archipiélago portugués de las Azores, ha influido en su gastronomía. Tanto en la riqueza y fertilidad de sus tierras como en la forma de preparar uno de sus platos más conocidos: el llamado “Cocido das Furnas”.



            El procedimiento es relativamente sencillo. Los ingredientes de este peculiar cocido, que curiosamente no lleva garbanzos, se meten en una gran olla. Se cierra y se introduce en alguno de los muchos agujeros que se encuentran escavados en el suelo, junto a la “lagoa das Furnas, a los que se les pone una tapadera de madera y cubre de tierra con el fin de que queden completamente “sellados”.



             No es extraño ver en este paraje diferentes conos de esta arena volcánica, de unos treinta centímetros de altura, que delatan lo que se está cocinando bajo nuestros pies. Sólo queda esperar. Gracias al enorme calor que genera la tierra y al transcurso de cinco o seis horas, los alimentos están listos para ser comidos.

   
             La recogida de las ollas en un lugar tan insólito es todo un ritual que el visitante tiene que ver. Exige, obviamente, cierta pericia en su realización. Para evitar quemarse, deben ser sacadas con sumo cuidado y con la ayuda de unos largos garfios por dos personas. Los turistas, avisados con anterioridad por sus guías, no dudan en inmortalizar con sus cámaras tan singular acto.






      
            Tras esta curiosa escena es casi obligado acercarse a alguno de los muchos restaurantes de la zona de Furnas para probar esta delicia. Seguramente, uno de los más emblemáticos, por cuestiones históricas y por el entorno donde se encuentra, es el del hotel Terra Nostra Garden, con aires "Art Deco".

 








                La naturaleza, como es sabido, ha sido generosa con la isla de San Miguel. “Caldeiras”, fumarolas, lagos volcánicos, manantiales de aguas termales, playas volcánicas, espectaculares acantilados, cascadas de agua, etc. esperan al viajero. Un destino ideal, de moda en los últimos años, que no debes perderte.





Algunos consejos útiles:
¿Sabías que en San Miguel puedes ver ballenas?: Se trata de uno de los grandes santuarios para practicar el "Whale watching". Las empresas Picos de Aventura (www.picosdeaventura.com) y Futurismo (www.futurismo.pt) te ofrecen, entre otras actividades, esta posibilidad.





Disfruta de la naturaleza: No te pierdas esta maravilla de isla. Disfrútala, conócela y recórrela. Para los que quieran practicar diversas actividades al aire libre,  con la "Keep Walking Azores" descubrirán numerosos rincones que les sorprenderán.
  

Un restaurante: Si te gusta la cocina azoriana, con toques de innovación,  te aconsejo el restaurante Sâo Pedro, del chef Joâo Chaves, en Ponta Delgada.  Un ambiente acogedor e íntimo ideal para la cena. 
               Otra buena propuesta, en la misma localidad, es el restaurante Anfiteatro, en la "Escola de Formaçâo turística e hoteleira", con unas magníficas vistas al puerto.
¿Dónde dormir?: En Sâo Miguel Park hotel, del grupo hotelero Bensaude, situado en la capital de la isla.
¿Cómo llegar?: SATA-Azores Airlines (www.azoresairlines.pt) tiene vuelos directos desde Lisboa y Oporto. En pocos meses se abrirá una conexión directa con Barcelona.




lunes, 14 de noviembre de 2016

Restaurante “5 amêndoas”, disfrutando de la gastronomía alentejana en Évora


 
              En el mundo de la gastronomía es siempre bien recibido el nacimiento de nuevas propuestas culinarias. Más aún, cuando hablamos de una ciudad como Évora (declarado en 1986 su centro histórico "Patrimonio Mundial de la Humanidad" por la U.N.E.S.C.O.) que es, podríamos decir, el faro que más visibilidad da a una de las gastronomías más reconocidas y aplaudidas en el país vecino: la alentejana.



              Quédense con este nombre: Duval Ferreira, el chef que desde hace unos meses está al frente de los fogones del restaurante “5 Amêndoas”, que ha sido galardonado con el “Diploma de Ouro" al "Melhor restaurante Mediterrânico 2016" en la categoría de restaurante tradicional. Un premio que reconoce la extraordinaria labor que se realiza en estas cocinas en un concurso abierto a restaurantes de todo el país.
            Sin duda, esta importante distinción supone un estímulo para este joven equipo (tanto en cocina como en sala) que forma este gran proyecto llamado "5 Amêndoas" y un extraordinario acicate para esa filosofía de conservar las tradiciones culinarias seculares.


 
             El ambiente es ciertamente especial. En la planta baja del precioso hotel “Vitoria Stone Évora” (decorado por la prestigiosa diseñadora portuguesa Nini Andrade Silva) descubrimos, envuelto en  unos grandes ventanales que dan mucha luminosidad a este espacio gastronómico, un local tremendamente cuidado en su diseño donde se tiene en cuenta hasta el último detalle. Luminoso por el día; íntimo y romántico por la noche.





             En nombre, “5 Amêndoas”, es también un guiño a las costumbres de esta tierra. Dice la tradición que los padrinos de los novios, al final de la ceremonia, ofrecen a los invitados unas almendras que guardan en unas bolsas de tela confeccionadas para la ocasión. Bonito origen para un nombre enraizado con esta región en el que, siguiendo ese curioso gesto, los responsables del restaurante quieren desear con estas cinco almendras cinco anhelos: “saúde, longevidade, fertilidade, prosperidade e felicidade”.




                 Carne bovina de la apreciada raza mertolenga, extraordinarios “enchidos”, magníficas carnes de “porco preto”, "manteigas" con diferentes sabores, panes alentejanos en su más diversas versiones, quesos de oveja (curados, cremosos o frescos), platos de caza (jabalí, conejo,...), el reconocido "borrego" de estas dehesas, cremas, sopas, arroces, “peixes” (bacalao, salmón, dorada, etc.) junto a una buena selección de postres alentejanos, muchos de ellos de origen conventual. Una impecable y completa carta, apta para los paladares más exigentes, que es toda una declaración de intenciones en favor del Alentejo.







              Naturalmente, todo ello regado con buenos vinos de  la región que adquieren, como no podía ser de otra forma en un restaurante de estas características, su lógico protagonismo. Por ejemplo, puedes beber, entre otros muchos, magníficos caldos alentejanos del conocido enólogo portugués Paulo Laureano.




               Tuve la suerte de cenar, y comer al día siguiente, en el que ya es una referencia a tener en cuenta. Las fotografías que acompaño en este post corresponden a esos momentos.  
               Es conocida, más allá de las fronteras portuguesas, la calidad de los productos de esta tierra. Podríamos decir que los fogones de toda la vida han sido, son y serán durante años, un ingrediente esencial en la restauración de los distintos pueblos del Alentejo. “5 amêndoas” apuesta, como es natural, por continuar poniendo en valor estas elaboraciones ancestrales dándoles, a la vez, el toque particular que pone en sus platos Duval Ferreira, un cocinero de contrastada experiencia que conoce a la perfección los secretos de la tradición culinaria alentejana.









                 La simple lectura de alguno de los platos de la carta ya hace que al comensal se le haga la boca agua: “Javali estufado com vegetais e ervas mediterrânicas guarnecido com batata doce frita”, "tradicional sopa de tomate com enchidos do montado",“medalhôes de vitela mertolenga D.O.P. con cesto de farinheira recheado com esparregado de espinafres e cogumelos frescos salteados”, “queijo alentejano de ovelha panado, guarnecido com compota de tomate, salada crocante de alface e frutos secos”, "empada de galinha do campo com legumes e ervas nossas, guarnecida com salada de alfaces variadas", "pataniscas de bacalhau com dueto de feijâo-frade e pimentos assados", etc., etc. En definitiva, un pequeño paraíso, situado en la ciudad/museo de Évora, para los que gustamos del buen comer.


                Como es sabido por quien siga este blog, si algo me pirra del Alentejo son sus postres (“sobremesas”). No puedo dejar de recomendar dos de ellos: “creme de sericaia com gelado de ameixa d´Elvas, azeite virgen e canela” y “mármore á 5 améndoas restaurante”. Para chuparse los dedos. Las dos instantáneas de esas elaboraciones que, a continuación, pongo pueden ser una buena manera, si sois golosos, de haceros una idea de lo que os espera cuando tengáis que elegir. Ya se sabe que "una imagen vale más que mil palabras".






               Me ha gustado mucho. Ha sido otro descubrimiento. Me voy con un recuerdo tremendamente agradable porque no fue, estoy convencido, una experiencia para un único día. En pocas palabras diría que es visita inexcusable para los que aprecian la buena mesa. Sé que volveré.
              He aconsejado, en diferentes ocasiones y medios de comunicación, muchos restaurantes de esta ciudad. Hoy deseo recomendarles uno más. Sinceramente, creo que éste también les apasionará. Un claro exponente del alto nivel de la restauración en Évora.
                Por cierto, si quieren hacer la velada inolvidable, además de cenar en “5 amêndoas” pernocten en el hotel donde se sitúa (Vitória Stone Hotel), uno de los más apetecibles de la capital alentejana que ofrece al huésped una amplia y variada gama de actividades (sauna, piscina, tratamientos relajantes, jacuzzi, gimnasio, bar, terraza panorámica, salas de reuniones y conferencias, venta de productos artesanales alentejanos, etc.).




               Siguiendo con temas gastronómicos, no se pierdan el espectacular desayuno ("pequeno almorço") de este alojamiento. Impresionante. Otro de los muchos atractivos que supone pasar una noche entre estas paredes donde la decoración nos traslada a uno de los grandes argumentos turísticos de estas tierras: su riqueza en monumentos prehistóricos. Conviene no olvidar que a pocos kilómetros, en medio de un bosque de alcornoques, se encuentra el "Cromeleque dos Almendres", la formación megalítica de estas características más importante de la península ibérica y una de los más significativas de Europa.




Datos útiles:
Web: www.vitoriastonehotel.com 
Teléfono: 00351- 266717174