Una de las cosas que más me
gustan de los viajes es la capacidad de sorpresa que suponen. Hay multitud de
aspectos y experiencias, a veces desconocidas y casi siempre atrayentes, que
forjan y sustentan los pilares de los recuerdos que nos llevamos a casa.
Bien podrían aplicarse estas
palabras a mi última escapada a las inmediaciones de Budapest.
He visitado la
capital de Hungría en numerosas ocasiones y, siempre que me acerco, descubro
algo nuevo.
Me gusta subir a Buda para
disfrutar de las panorámicas de parte de la ciudad desde ese impresionante
promontorio que es el Bastión de los Pescadores, disfruto realizando un crucero
nocturno por el Danubio para apreciar sus más emblemáticos edificios iluminados –especialmente
el parlamento-, siempre que puedo hago tiempo para tomar un baño en
el Balneario Széchenyi, acostumbro a pasear por la avenida Andrássy
(posiblemente la más importante de sus arterias urbanas), disfruto visitando y apreciando iglesias como la de Matías (en Buda) o la basílica de San Esteban (en Pest), suelo acercarme al mercado
central a comprar algún vino de la tierra o, si tengo tiempo, no puedo evitar
tomar un pastel y asombrarme (por muchas veces que lo visite) al ver el interior del famoso café New York.
Posibilidades hay tantas que
siempre existen motivos para viajar a una de las ciudades más bonitas de Europa.
Sin embargo, en esta ocasión, se puede decir que casi no salí de su aeropuerto.
Así es, muy cerca y a pocos
minutos en coche, se encuentra el centro de entrenamiento de la compañía aérea
húngara Wizz Air (www.wizzair.com).
Tuve la suerte de acreditarme para acceder a su interior y el privilegio de conocer "in situ" sus modernas instalaciones. Igualmente me sorprendió (muy gratamente) poder practicar algunos de los ejercicios que allí se realizan.
Es conveniente recordar que durante todo el recorrido, y mientras realizábamos las actividades que nos proponían, íbamos acompañados por personal especializado del centro.
“Wizz Air's Training Center” es un magnífico y moderno centro de formación y entrenamiento, inaugurado en noviembre de 2018, que da formación a más de seis mil personas al año. Sus dimensiones, potenciales, capacidades e innovadoras instalaciones con las herramientas más avanzadas, permiten estar formando hasta cuatrocientas personas al día.
Cuatro simuladores de vuelo de última generación (uno de ellos de base fija), simulador para incendios, salas de reuniones y aulas de formación teórica distribuidas en sus tres plantas conforman este centro de referencia propio de una aerolínea europea en constante crecimiento que cuenta con cerca de diez mil empleados y más cuarenta bases en dieciocho países.
¿Se imaginan "pilotar" en un simulador de vuelo de gran realismo que incluye imágenes de alta fidelidad y dinámicas? ¿Qué me dicen si les permiten lanzarse por una rampa de evacuación del avión? ¿Saben cómo se inflan lo chalecos salvavidas y dónde debe realizarse esta maniobra?
Todos hemos oído hablar, cuando volamos, de las famosas puertas de emergencia; incluso preferimos estar en esa fila al ser más amplia la distancia entre los asientos, pero ¿cómo se abren?.
A lo largo de los párrafos de este post os voy relatando las sensaciones vividas en el "Wizz Air's Training Center" de Budapest. No obstante, os invito a escuchar (os dejo el link) el programa “A todo sábado” de Radio Cope dirigido por el periodista Emi Caro.
Emitido el 9 de mayo de 2026, en él os desgrano con mayor número de detalles y anécdotas, cada una de las actividades realizadas ese día.
www.facebook.com/100009267181343/videos/pcb.4348519822133548/1523401725794016
Siempre es bueno recalcar la apuesta que desde hace años la compañía aérea Wizz Air hace por los destinos españoles y por sus aeropuertos como punto de entrada y salida de pasajeros.
Dieciséis aeropuertos (entre otros, Madrid, Sevilla, Málaga, Barcelona, Bilbao, Zaragoza, Valencia, Bilbao, Santander, Palma de Mallorca y Tenerife) o ciento cuarenta y cinco miembros de su tripulación de nacionalidad española son parte de ese decidido compromiso con nuestro país.
Los datos son claros respecto a esa estrategia de dar más valor a varios destinos de España. Un ejemplo muy significativo es mantener conexión regular desde territorio español con quince países en más de un centenar de rutas.
No hay duda que este modelo de negocio, basado en una flota joven y competitiva de aviones que superará los ochentas millones de pasajeros, es exitoso y de innegable crecimiento en un futuro próximo.
Si, como escribía al principio,
recordar también es viajar, puedo asegurar que a Budapest, además de por la incuestionable belleza
de una de las capitales más impresionantes de Europa, la tendré también
asociada a unas sensaciones y unas vivencias únicas gracias del “Wizz Air's Training Center”.
Como final de estos párrafos, me viene a la memoria en estos momentos una célebre frase atribuida a Cesare Pavese, perfectamente aplicable a la experiencia descrita, que decía así: "no se recuerdan los días, se recuerdan los momentos".






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