A menos de media hora de Lisboa, cerca de Torres Vedras, descubrimos un remanso de paz pensado para el descanso y el relax.
Una escapada perfecta en un
magnífico cinco estrellas situado junto a un extraordinario campo de golf de
dieciocho hoyos (diseñado por el exgolfista Donald Steel), rodeado de
extensiones de viñedos (estamos en una importante zona vitivinícola portuguesa)
y cercano a las bellezas naturales que ofrecen las serranías de Socorro y
Archeira.
En un marco natural tan
incomparable descubrimos Dolce Campo Real (www.dolcecamporeal.com). El refugio
perfecto para pasar unos días tranquilo y sin prisas. Un hotel donde
dejarse mimar.
Ciento cincuenta y una
habitaciones con terraza (incluidas once espectaculares suites), tres
restaurantes (Grande Escolha, Garden Terrace y Manjapão), varios bares y gran
amplitud de espacios son parte de su propuesta de descanso.
Su magnífica ubicación, no
lejana a la costa atlántica, nos permite, sin cambiar de alojamiento, realizar
escapadas a numerosos destinos.
La ciudad de Torres Vedras y sus
sistemas defensivos (con fortificaciones diseñadas para proteger en su momento
la capital portuguesa), Ericeria (donde se encuentra la primera Reserva Mundial
de Surf de Europa) o Mafra (con su impresionante Palacio Nacional, declarado
por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad en 2019) son quizás los más
conocidos.
En todo caso, permítanme que
les recomiende acercarse a la imponente playa de Santa Cruz (en Silveira).
Con aires salvajes y poderosos, el océano se presenta con toda su intensidad y
belleza siendo sus olas un gran reclamo y punto de atracción de viajeros y
surfistas.
Centrándonos de nuevo en Dolce
Campo Real Lisboa ¿Cómo no mencionar su fantástico Spa?.
Situado en la planta baja, sus
setecientos metros cuadrados y numerosas salas de tratamiento lo convierten en
el plan perfecto para recargar pilas y dejarse querer entre relajantes masajes
y un placentero circuito de aguas. Recuerden pues este nombre: “Amai Spa”.
La amplitud de espacios y las grandes dimensiones de sus salones (cuentan con todos los adelantos y la tecnología audiovisual necesaria para albergar cualquier tipo de evento) lo posicionan como un destino perfecto para la organización de conferencias, presentaciones, celebraciones, bodas y encuentros comerciales.
Un gimnasio totalmente equipado
disponible todo el día, zona específica para practicar yoga, amplio kids club,
gran piscina exterior con jacuzzi y un campo de tenis son otras opciones de
ocio y diversión.
Obviamente, los amantes del
golf tienen aquí un paraíso donde practicar su deporte favorito.
Abierto para todo tipo de
huéspedes (matrimonios, familias, reuniones de negocios, teletrabajo, golfistas
o clientes que simplemente quieren desconectar), el abanico de motivos por los
que acercarse a conocer Dolce Campo Real es amplio y variado.
No debe pasarse por alto el claro
compromiso con la sustentabilidad, así como una decidida y activa conciencia
ambiental que ha sido reconocida en numerosas ocasiones.
El silencio y la serenidad, que
parecen ser parte de este idílico entorno, son dos de las grandes bazas que nos
presenta este aconsejable cinco estrellas. Un oasis de tranquilidad cerca de
la gran, cosmopolita, turística y bulliciosa Lisboa.
La propuesta gastronómica es
tan apetecible que no es necesario salir de este complejo hotelero para
disfrutar de una cocina de altura.
Déjenme que haga especial
hincapié en su restaurante “Grande Escolha”. Basado en una gastronomía
que combina los sabores de la tierra con propuestas de la cocina internacional,
sabe cautivar -y de qué manera- al comensal con sus elaboraciones.
Un precioso salón con grandes
ventanales al campo de golf presidido por una chimenea en la parte central, un
magnífico servicio y un delicado cuidado en los detalles (decoración,
iluminación, separación de mesas, mantelería, cubertería, cristalería, etc.)
consiguen crear un ambiente acogedor y muy propicio para disfrutar de la
velada.
Todo ello, con el aliciente
adicional de una cocina abierta, creando una sensación de cercanía con estos
fogones.
Su “ementa”, desde luego, ofrece
irresistibles propuestas. Por citar algunas, “Salada de polvo”, “Peixinhos da
horta em tempura com maionesa de lima”, “Camarão tigre grelhado”, “Ceviche
vegan de abacaxi e abacate”, “Filete de robalo braseado”, “Vazia nacional”,
“Costeletas de paladares alentejanos” o “Carré de borrego da Nova Zelándia”.
¿Qué les parece si, además, lo
acompañamos con los buenos vinos de la tierra? Seguro, que la cena será
inolvidable.
En definitiva, un hotel que
reúne sobrados argumentos para acercarnos a conocerlo.




































































