Los cruceros fluviales, desde
hace años, se han puesto de moda en el viejo continente y son muchos los
turistas que prefieren este tipo de viajes más tranquilos y relajados.
Danubio, Rin, Mosela, Sena,
Loira, Guadalquivir o Duero (especialmente, en la parte portuguesa) son algunos
de los ríos más conocidos donde disfrutar de cruceros icónicos.
Respecto al valle del río Mosela,
en Alemania, conviene recordar que este gran afluente del Rin atraviesa
paisajes majestuosos, baña pintorescos pueblos llenos de encanto, es custodiado
por imponentes castillos que han vigilado durante siglos a quienes navegaban sus
aguas y está acompañado en ambas orillas por interminables laderas de viñedos,
en numerosas ocasiones tremendamente empinadas.
Navegamos por tierras donde se
elaboran algunos de los vinos más famosos del mundo gracias al “riesling”, reconocida
variedad de uva blanca típica de estas latitudes.
Una de las capitales que atraviesa esta importante arteria fluvial es Tréveris, la antigua “Augusta Treverorum”.
Se dice de ella que es una de las ciudades más antiguas de
Alemania, siendo su gran pasado romano perfectamente visible a través de muchos
de sus más importantes monumentos. Fue, en este sentido, el Mosela una de las
arterias principales utilizadas para la romanización de esta parte de Europa.
Aunque podemos contratar cruceros
de varios días, existe la posibilidad de realizar algunos de menor duración, apenas
dos horas desde Tréveris.
Como mi tiempo era limitado, no
quería perder la posibilidad de navegar por estas tranquilas aguas conociendo
sus puentes y las cercanías de esta preciosa ciudad del estado alemán de
Renania-Palatinado.
Un relajante paseo en el que, además de apreciar su importancia como vía de comunicación al cruzarnos con numerosos barcos de transporte, veremos también grupos de jóvenes practicando piragüismo y cuidados senderos en sus verdes orillas ideales para pasear o recorrerlos en bicicleta.


















