Recorrer la ciudad francesa
de Amiens es disfrutar de una localidad con mucho encanto.
Más allá de su catedral
(declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y el mayor templo gótico de
Francia) hay muchos otros atractivos que nos esperan. Por ejemplo, visitar sus
calles y plazas, pasear por el animado barrio de Saint-Leu, conocer sus
múltiples canales y puentes, acercarse a la casa del gran escritor Julio Verne
o admirar, mientras navegamos, los Hortillonnages (unos jardines flotantes que
pueden ser recorridos gracias a unas barcazas tradicionales).
Ahora bien, hay otros reclamos,
como su atrayente oferta gastronómica que debe ser tenida en consideración.
Así pues, a la hora de elegir
dónde comer y, conocedores de la gran variedad de restaurantes existentes en la
capital de la Picardia francesa (especialmente en el animado barrio de
Saint-Leu, a orillas del río Somme), la propuesta culinaria de hoy se
enfoca en el céntrico mercado de “Les Halles d'Amiens” donde descubriremos
tiendas de lo más variado junto a mostradores en los que probar platos típicos
de diferentes partes del mundo. Veinticuatro paradas gourmet que son, en su
mayoría, un compromiso con el terroir local.
Un pequeño/gran espacio
gastronómico en el que la excelencia de los productos es tónica general.
Igual podemos degustar una
magnífica selección de quesos picardos que saborear los ricos dulces
tradicionales de estas tierras o, claro que sí, probar el famoso “ficelle
picarde” (la más celebre de las elaboraciones de esta región del norte de
Francia, consistente en una crepe rellena de jamón, champiñones y chalotas
cubierta de nata y horneada con queso).
Situado muy cerca del famoso
campanario (beffroi) y del Ayuntamiento, fue inaugurado tras una importante
obra de remodelación y modernización de todas las instalaciones.
Desde entonces, se ha
convertido en otro foco gastronómico de atracción tanto de vecinos como
turistas.
En su interior, presidido por un
bar ("Biltoki") en la parte central que suele ser punto de encuentro,
hallaremos desde el típico mercado tradicional (que pone en valor los
magníficos productos de estas latitudes) a un espacio de restauración con
diferentes cocinas del mundo.
Con una filosofía que va más allá
de un escenario cubierto para compras y comidas, este mercado permite acudir
con un grupo de amigos para compartir unos momentos o presenciar alguno de los
diferentes eventos y animaciones que allí se organizan. En definitiva, una zona
de encuentro con familiares y amigos.
Desde magníficos pescados y
mariscos, a una tienda gourmet italiana; de sabores y condimentos de Irán y
Asia central, a los vinos y licores de la tierra a través de una de las bodegas
más prestigiosas de la región como es “Cave Martigny”; desde mostradores de
frutas y verduras de huertos cercanos cuyo colorido y frescura causan la
admiración de los asistentes, a una de las panaderías artesanales más famosas
de la ciudad como es “Nature de pain”; desde una carnicería tan emblemática en
Amiens como “Wiotte”, a una selección de quesos casi inabarcable gracias a
“Fromagerie Planchon” (verdadera referencia regional). Todo ello, bajo
una sola premisa: la altísima calidad del producto.
En fin, un sinfín de
posibilidades para degustar, disfrutar y comer donde una importante zona
dedicada a la restauración tiene protagonismo propio gracias a grandes mesas
compartidas que fomentan el encuentro entre los comensales creando un espacio
vivo alrededor de la buena gastronomía.
“La Mamma” nos lleva a Italia,
mientras “Piri Piri” homenajea la tradición gastronómica portuguesa o “Rozana”
nos hace viajar, a través de paladar, a sabores libaneses y sirios.
No olvido, desde luego “Mamie
Raviolis” (recordando tradiciones culinarias chinas y asiáticas) o “Papoyo”
que, con un enfoque claro en la cocina tradicional y local, nos acerca a una
filosofía culinaria que busca circuitos cortos de distribución y productores
comprometidos. Uno de sus productos estrella, y parada obligada para saborearlo
y disfrutarlo, es su conocida morcilla artesanal.
Podemos, entre otras
opciones, acabar en “Chez Granny” donde su extraordinario “ficelle picarde”
seguro que nos está esperando. ¿Cómo irse de Amiens y no probarlo?
Así pues, recuerden este nombre:
“Les Halles d'Amiens”. Un céntrico mercado donde, además de comer y
reponer fuerzas, disfrutaremos viendo la extraordinaria variedad de los
productos existentes en estas tierras.
En definitiva, un
pretexto para encontrarse, convivir, compartir y conversar alrededor de una
buena comida y, de paso, los vecinos de Amiens tienen un inigualable mercado
donde comprar verduras, panes, dulces, quesos, carnes, pescados o mariscos de
primerísima calidad para llevar a casa.


























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