Si nos preguntaran por platos
típicos de la gastronomía portuguesa, sin duda, tendríamos un variado y excelso
abanico de posibilidades. Entre ellas, la infinidad de maneras de preparar
el bacalao, sus famosos pasteles de nata, el cocido a la portuguesa, las
bifanas, el caldo verde, las migas alentejanas o la francesinha.
Lo que no tengo dudas en que
entre esos elegidos estarían muchos procedentes de su ingente diversidad de
pescados y los mariscos.
Una materia prima de altísima
calidad gracias al océano Atlántico que baña y es parte de la historia de este
país de navegantes y descubridores.
Centenares de kilómetros de
costa, tanto por la parte continental como en sus dos archipiélagos (Madeira y
Azores), son proveedores privilegiados de verdaderos tesoros culinarios.
Pues bien, en Rua
Bartolomeu Dias -número 172- de Lisboa, muy cerca de la "Torre de
Belém", encontramos un ya icónico templo del pescado y el marisco llamado
“Nunes Real Marisqueira”, popularmente conocido como Nunes, propiedad de
Miguel y Vanda Nunes, un matrimonio que, además de su pasión por este proyecto
gastronómico tan afianzado en la capital portuguesa, disfruta con la decoración
y el interiorismo.
Nada más entrar, a pesar de tener
una fachada sobria que no parece presagiar la grandiosidad de su interior,
descubrimos que vamos a comer en un sitio muy, pero muy, especial donde cada
detalle está pensado al máximo.
Un grandísimo comedor con
aires Art Deco en el que, como no puede ser de otra forma, el océano es la
temática decorativa predominante en todos sus rincones.
Original, impactante y
sorprendente son palabras que nos vendrán a la mente al conocer por primera vez
este restaurante de más de mil metros cuadrados (incluyendo un comedor privado
y una sala VIP) donde un gran acuario de casi de nueve metros
(flanqueados por las estatuas de una sirena y Neptuno, Dios del mar) es el
epicentro del restaurante y fotografía obligada de cuantos comensales se
acercan a Nunes Real.
Antes de continuar, debo
reconocer que es una de las mejores marisquerías en las que he comido.
Un restaurante que sabe
conjugar el respeto a un producto único de altísima calidad, un extraordinario
servicio y un original decorado.
Todo está preparado, incluido un
envolvente decorado, para que esta función gastronómica sea, y los será, un
éxito.
Seguramente se les hará la boca
agua si les escribo “misto de mariscos elaborado pelo chef”, “berbigão aberto
no carvão”, “perceves das Berlengas”, “carabineiro”, “camarão tigre grelhado”,
“gamba real”, “sapateira”, “santola”, “caranguejo real”, “ouriço”, “ostras com
caviar”, “lagosta cozida ou grelhada” o “vieiras”.
No menos apetitosos y atrayentes
son esmeradas elaboraciones que necesitan más tiempo como “açorda de gambas”,
“arroz de cherne”, “arroz de lavagante” o “arroz de lagosta”. Imposible
resistirse. La dificultad para el comensal será cuál elegir.
Una “ementa” que es una oda a la tradicional forma de cocinar pescados y mariscos en Portugal como “lulinhas fritas à algarvia” o “amêijoas à bulhão pato”.
Ahora bien, también se aprecian
evidentes guiños innovadores y cosmopolitas en otras presentaciones como, entre
otros, “sashimi de lavagante”, “caril thai de gambas”, “ikizukiri” o una
espectacular “tempura de gambas e salicornia”.
Estamos en Portugal, tierra de
grandes vinos. Así pues, haciendo honor a la arraigada y centenaria tradición
vitivinícola lusa “Nunes Real Marisqueira” puede presumir de ofrecer,
gracias a una magnífica bodega, numerosas referencias internacionales con
notable y lógico predominio de los vinos portugueses.
Todas las regiones del país
(Azores, Dâo, Alentejo, Madeira, Lisboa, Douro, vinos verdes, etc., etc.) perfectamente
representadas para acompañar, gracias a los magistrales consejos de su
sumiller, los excelsos platos que se nos presentan.
Como “sobremesa”, en un país donde los golosos tienen uno de sus paraísos, déjenme aconsejarle su tiramisú de pistacho. Si me permiten la expresión, una verdadera locura para los amantes de los postres.
No es precipitado decir que es un verdadero templo del pescado y el marisco. Una garantía de calidad, una apuesta segura y un justo homenaje a la riqueza y bondades gastronómicas que les ofrece el océano Atlántico.
Para terminar, diría que la
experiencia “Nunes Real Marisqueira” se resume en pocas palabras: “Un
gran restaurante, sin matices”.
Finalizo este post indicando que estos párrafos se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 21 de mayo de 2026.
"Nunes", una de las grandes marisquerías de Portugal









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