jueves, 2 de mayo de 2019

Unos dias en Roses, un emblema de la Costa Brava





               En la Costa Brava, provincia de Gerona (Alto Ampurdán), rodeado de un espacio natural idílico descubrimos esta localidad marinera, turística y hospitalaria llamada Roses.           
              Roses es polifacética, acogedora y cosmopolita. Puedes bañarte en las aguas del Mediterráneo, tomar el sol en la playa, disfrutar de los deportes náuticos, degustar su gastronomía, conocer su variada oferta de entretenimiento, pasear y conocer la historia de sus fortificaciones o practicar senderismo por el parque natural del cabo de Creus, por citar algunos ejemplos de actividades por las que se puede decantar del viajero. En definitiva, no solo sol y playa. Es mucho más.
                Era la primera vez que visitaba este pueblo gerundense.  Lo primero que hice, como en otras localidades con mar, fue dar un paseo al amanecer por su playa. Dicen los especialistas que esta actividad produce numerosos efectos positivos en el cuerpo, tanto a nivel físico como psicológico (mejora la circulación, beneficios cardiovasculares, aumenta la autoestima, fortalece articulaciones, ...). No podía dejar pasar la ocasión de tener mi primer encuentro con esta parte del Mediterráneo con tan sugerente itinerario mañanero. La experiencia mereció la pena. Si a ello le unimos el hacerlo en un entorno tan singular, las sensaciones positivas obviamente se multiplicaron. Muy recomendable. Quizás, la mejor batería para recargar las pilas del día a día. Me esperaba una intensa jornada para conocer Roses y sus alrededores. No quería perderme nada.







El Mediterráneo
                 Bañada por las aguas del histórico Mediterráneo, este mar fue la gran vía para la llegada de muchas civilizaciones a lo largo de siglos a estas tierras. Todas ellas, en mayor o menor medida, dejaron su impronta y su influencia. Una muestra son las cercanas ruinas de la ciudad grecorromana de Ampurias. Una visita inexcusable.






Una bahía de ensueño
                  Dicen, con razón, que la bahía de Roses en una de las más bonitas del mundo. Kilómetros de playas, calas, bosques de pinos, acantilados, salientes, humedales y canales, además de unos extraordinarios recursos turísticos, culturales y paisajísticos son motivos sobrados para tener esta consideración.  Además, estos argumentos han conseguido un merecido reconocimiento de mayor altura; desde el 2011 es parte del selecto club de las “Bahías más bellas del mundo”, galardón avalado por la UNESCO.







La Ciudadela
                  Se trata de uno de los iconos turísticos y culturales. Es un pedazo de historia envuelto entre murallas.  Vestigios que van desde los griegos y los romanos a épocas más recientes. Un recinto fortificado, declarado Bien de Interés Cultural en 1961, donde las piedras parecen hablar. Un verdadero regalo para el visitante.





Castillo de la Trinidad
                  Fue erigido, con forma de estrella, en el siglo XVI para proteger y defender la entrada al puerto de Roses. No hace muchos años fue objeto de una excelente labor de restauración. Con seguridad, algunas de las mejores fotografías de la bahía se obtienen desde el gran balcón/terraza de este castillo. Mandado construir en tiempos del emperador Carlos I, por su ubicación, por su construcción, por su diseño y por sus gruesos muros podemos decir que tiene aires de inexpugnable. Una infranqueable defensa arquitectónica ante cualquier peligro que vinera del mar, abierta ahora al público

 




¿Volamos?
                Seguro que será una experiencia que el lector quiera probar y no olvidará. El túnel del viento de Empuriabrava, como dice su publicidad, “regala emociones por un tubo”. Windoor Empuriabrava ofrece sensaciones únicas difícilmente repetibles que harán las delicias de grandes y pequeños (www.windoor-realfly.com) 



El laboratorio de un genio apellidado Adriá
               Decir “El Bulli” o mentar al celebérrimo cocinero Ferrán Adriá es hablar de un templo y un genio de la gastronomía. Este restaurante, situado a pocos kilómetros de Roses, en la cala Montjoi, ha sido considerado durante años el mejor del mundo.  Esfuerzo, mucho arrojo, creatividad, originalidad, innovación y bastante valentía han sido algunos de los ingredientes para que entre esas paredes naciera una revolución en el mundo de la gastronomía que aún perdura y en la que muchos chefs se inspiran. Todo un referente.
“Suquet de peix de Roses”.
                La sencillez de unos ingredientes que se combinan para crear un plato sobresaliente. Es algo más que un pescado recién sacado del mar con patatas. Buenos ingredientes, el tiempo exacto de cocción y el aliño perfecto son básicos para el éxito final.  Y es que todos estos elementos unidos logran que una elaboración tradicional de los pescadores sea ahora uno de los platos estrellas en los restaurantes de estas tierras.

Datos Útiles:
¿Dónde alojarnos?. Hotel Terraza (www.hotelterraza.com). Un magnífico cuatro estrellas situado en el paseo marítimo.



¿Cómo llegar?: Roses está bien comunicado. Desde Madrid hay AVE a Figueres, localidad cercana.


 



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