lunes, 27 de agosto de 2018

Un crucero por el Nilo, navegar por un río único.




                Seguramente, un crucero por el Nilo sea uno de los grandes anhelos de cualquier viajero. El mayor río de África, sagrado y venerado en el antiguo Egipto por representar la abundancia, ha sido, es y será un inagotable caudal de vida.

                Se trata de un viaje que une la historia y los restos pétreos de una civilización emblemática con la belleza y la magia de esta parte del planeta.


               No tengo reparos en afirmar que es una de las escapadas más bonitas que se pueden hacer.



               Esta autopista fluvial, en medio de un desierto infinito, regala vida regando sus fértiles orillas. Las crecidas y los aluviones, que antaño eran una bendición al inundar estas tierras y determinar las estaciones del año, son ahora “domesticadas” con la creación de esclusas y la gran presa de Asuán.


               Modernos barcos, con todo tipo de comodidades (camarotes de alto nivel con balcón, cuidada gastronomía, piscina, gimnasio, conexión a internet, zona de tiendas, bar, solárium, lavandería, etc.) surcan estas “aguas faraónicas” para deleite del pasajero.
               En mi caso, fue en el barco Sonesta Moon Goddess Cruise (www.sonesta.com)









               Ante nuestros ojos, como comenté en el reportaje de los Colosos de Mennon, una inolvidable paleta de colores donde predominan el azul de las aguas del Nilo, el verde de sus productivos márgenes y el marrón claro, cercano al ocre, del desierto y las arenas que nos rodean. Pinceladas que crean un cuadro armónico propio de un paraje sin igual en el que se fusionan un magnífico entorno natural con las construcciones levantadas por el hombre a lo largo de la historia.
              El Nilo, fundamental en el nacimiento de la civilización egipcia, es vida; pero son también recuerdos y sensaciones. Son atardeceres únicos, son amaneceres inigualables, es palpar la historia a cada paso, son paradas para visitar la grandiosidad de unos templos (Luxor, Karnak, Kom Ombo, Edfu, etc.) en los que la razón aún trata de entender cómo pudieron erigirse en tierras aparentemente tan hostiles, son las explicaciones de nuestros guías que nos quedan boquiabiertos, es la grandiosidad de estas construcciones, es el murmullo de las ciudades donde atracamos, es la vida en medio del desierto, son tumbas legendarias, es un pasado único y  es la magia del momento.
              ¿Qué sería de Egipto sin el Nilo?. Se atribuye, en este sentido, al historiador y geógrafo griego Heródoto esta atinada frase: “Egipto es un don del Nilo”.

            Así pues, un crucero por el Nilo ofrece todas estas posibilidades. Navegar en aguas rebosantes de historia con el confort del siglo XXI. Imposible no dejarse seducir por sus encantos.


Datos útiles:
Moneda: Libra egipcia
Líneas aéreas: Egyptair (www.egyptair.com)
Compras: Egipto es un país barato para los españoles. Chilabas, papiros, cartuchos (colgantes donde esculpirán el nombre que deseemos en escritura jeroglífica), perfumes, objetos de artesanía, recuerdos de todo tipo referentes al Antiguo Egipto (pirámides, escarabajos, estatuas pequeñas), etc.  
Pasaporte: Vigencia mínima de seis meses. 
Visado: Se obtiene una vez aterrizas en el país. Cuesta 25 dólares. Una vez tengas la pegatina del visado en el pasaporte, al pasar por el control, te lo sellarán.
Imprescindible: Llevar protector solar, gafas de sol y gorro o sombrero. Siempre es bueno llevar algún repelente de mosquitos.
Vacunas: No es precisa ninguna vacuna para viajar a Egipto.

              Acaban estos párrafos con una fotografía de una de las visitas más cautivadoras que se pueden hacer durante este crucero: conocer el Valle de los Reyes. Esta necrópolis,  cerca de Luxor, es una de las más famosas del mundo al albergar las tumbas de numerosos faraones del conocido como "Imperio Nuevo". Entre ellas, la de Tutankamón, descubierta por el arqueólogo y egiptólogo británico Howard Carter en 1922.
















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