martes, 20 de noviembre de 2012

Con el ser vivo más antiguo de Portugal


               Recorriendo las tierras del Algarve, por el término municipal de Tavira, en la Freguesía de Santa Lucía, descubro el “ser vivo más antiguo de Portugal”. Así es, no exagero ni un ápice con este relato. En el complejo turístico Pedras del Rei el viajero se topa con un más que centenario olivo. Según los estudios de especialistas en la materia, supera los dos mil años. No miento.

 
             Esa “oliveira” es uno de los 142 árboles que están clasificados en Portugal como de interés público. Más aún, el número 178 del Diario de la República (lo que se sería nuestro Boletín Oficial del Estado) le otorga tal clasificación.
              Como comentaba al principio, se encuentra en el complejo turístico Pedras del Rei (www.pedrasdelrei.com),  un espacio dedicado al  descanso de turistas, especialmente en épocas veraniegas. Compuesto por diferentes chalets, piscinas, restaurantes, zonas deportivas  y centros de ocio este resort puede presumir de tener, justamente entre las viviendas 46 y  48, el ser vivo más antiguo de Portugal. Una gran placa a los pies de tan famoso olivo lo certifica.  Sin duda, un lujo para todos sus vecinos que no pasa desapercibido.
            Su tamaño es gigantesco. El tronco tiene tres metros y sesenta centímetros de diámetro en su base y todo el árbol casi ocho metros de altura. Los años no parecen sentarle mal. Da, según me informan, anualmente hasta cuarenta kilos de aceitunas.

 
              Una vez superada una cierta y lógica inicial incredulidad sobre este “anciano milenario” es imposible no pensar en la cantidad de acontecimientos acaecidos durante tantos años de los que fue testigo mudo.  Por  estas tierras pasaron, entre otros, fenicios, romanos y árabes que seguramente pudieron deleitarse comiendo sus aceitunas y aderezando las comidas con su aceite. Cuantos estábamos en esos momentos allí pensamos en lo mismo: lo mucho que habrá “visto” y  “oído”, así como la cantidad de historias que podría contar este tronco.
               Dicen que las arrugas en la cara de una persona son la evidencia de los años vividos, de lo pasado en  el transcurso del tiempo. Algo similar puede decirse del tronco de este olivo. Los siglos dejan también su secuela en forma de curvas insospechadas, huecos y contorsiones. Es, de verdad, un tronco muy fotográfico.
 

                    Quizás la mejor manera de haceros una idea de sus dimensiones es viéndome junto a esta maravilla de la naturaleza. Y lo mejor de todo es que goza de buena salud.
                Un consejo final. Ya que hemos llegado hasta aquí os aconsejo comer en el restaurante del complejo turístico Pedras del Rei. El pescado es maravilloso y sus "pataniscas" de pulpo y bacalao excepcionales. Por cierto, ¿Sabías que la Freguesia de Santa Luzia es conocida en Portugal como la capital del pulpo?.
 

            Para los que no os suene este plato tradicional luso llamado "pataniscas" os cuelgo esta fotografía. Se asemeja mucho a un buñuelo. Un rebozado con una textura francamente agradable. Aunque las más comunes son las de bacalao, las posibilidades son casi infinitas. 

 
            Os sugiero, ya que estamos en zona de buen pulpo, que pidáis esta especialidad. Por cierto, no estaría nada mal acompañar nuestra comida con un buen vino del Algarve. Los hay, aunque no sean tan conocidos como los de otras zonas de Portugal, excelentes. Quinta do Barranco Longo (www.quintadobarrancolongo.com) elabora, por ejemplo, algunos caldos sensacionales.

 

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