martes, 9 de junio de 2026

Restaurante Alpendre, honrando los sabores de toda la vida

 

    Pasear por el barrio de Alfama es, posiblemente, adentrarse en los orígenes de la capital lisboeta

    El emblemático castillo de San Jorge, sus calles empinadas, adoquinadas y estrechas, sus numerosos "miradouros", templos icónicos como la Catedral o la iglesia de San Antonio (construida, dice la tradición, sobre la casa natal del gran santo portugués), las iglesias de SaoTiago y de Santa Luzia (sede de la Asamblea de la Orden de Malta en Portugal), fachadas de casas desconchadas y una atmosfera genuinamente singular y pintoresca (donde el fado parece haber encontrado su casa) dotan a este barrio de una personalidad muy característica.





    Motivos y argumentos por los cuales esta parte de la ciudad, un popular y entrañable laberinto de callejuelas, es un irresistible reclamo para cuantos viajeros se acercan a Alfama. 



    Calles y plazas repletas de turistas son, desde hace años, tónica general del paisaje y paisanaje de este barrio. Más aún, si nos acercamos en junio, durante la "Festa de Santo Antonio", época (con su culmen en el día 13) donde el aroma a sardinas asadas y el colorido que engalana las calles convierten sus espacios públicos en zonas de convivencia, diversión y baile en el que el visitante es recibido con los brazos abiertos. 





    Este antiguo barrio de pescadores tiene como medio de transporte más icónico su famosísimo “elétrico 28” (un clásico tranvía amarillo de principios del siglo XX con el interior de madera que es, sin lugar a dudas, una de los recorridos que hay que probar sí o sí en Lisboa). Posiblemente, el más famoso de la ciudad al recorrer parte del Chiado, de la Baixa y de Alfama, serpenteando esas estrechas y curvilíneas “ruas”.

    Estando en un barrio tan tradicional y haciendo honor al lugar donde nos encontramos, nada como elegir un restaurante de esos que “saben” a tasca, a cantina, a cocina de toda la vida. De los que huelen a platos tradicionales, a Portugal y a Lisboa.



    Una tasca a la antigua usanza, donde la única pretensión es, preservando las tradiciones culinarias, la calidad de sus ingredientes y su buen cocinado. Un espacio donde el recetario tradicional está presente y es protagonista.



    Siendo así, un buen consejo para aquellos que disfruten con este tipo de gastronomía es acercarse al restaurante Alpendre, ubicado muy cerca de la Catedral y del mirador de Santa Luzia. Concretamente, en Rua Augusto Rosa, número 34.



    Perteneciente al grupo Champ (www.grupochamp.pt), propietario también de otros restaurantes en la ciudad como São Jorge, Peixola, Ferroviário o Ryoshi (para los aficionados a la culinaria nipona), vamos a saborear lo mejor de esa gastronomía portuguesa en un entorno agradable, cálido y muy típico de Alfama en el que se da prioridad a lo auténtico sobre la innovación o la vanguardia.

   Un grupo empresarial portugués, conviene recordarlo, que tiene como principal objetivo crear espacios gastronómicos únicos muy vinculados a Lisboa. Lugares en los que comer, disfrutar y compartir buenos momentos. 



    En Alpendre hallaremos platos generosos y bien presentados, en un ambiente casi familiar, donde una gran barra al fondo del local hace de separación entre las mesas y la cocina.





    Pasteles de bacalao, croquetas de carne de costilla de cerdo, un plato de guisantes con huevos escalfados, unas sardinas asadas, arroz de marisco o un espectacular “pulpo ‘a lagareiro” (con sus características "batatas à murro") son algunas de sus propuestas. 

    Tradición en la mesa en dosis abundantes para disfrute de los comensales.




    Como "una imagen vale más que mil palabras", déjenme que vaya acompañando estas líneas con algunas de los platos que tuvimos la suerte de probar.



    Unos fogones que te reencuentran con el pasado y con la esencia de la cocina portuguesa "de siempre", priorizando la calidad del producto, en un ambiente acogedor y muy luminoso.




    Al frente de este proyecto, con el único deseo de agradar y entusiasmar con su trabajo al comensal, se encuentra su chef Hugo Brito quien, atesorando una dilatada carrera a sus espaldas en diferentes restaurantes y hoteles de prestigio, sabe ensalzar y poner en valor la cocina tradicional portuguesa. Eso sí, dejando su toque personal identitario en estas elaboraciones.



  Estamos en un espacio gastronómico en el que se respira autenticidad, donde igual puedes probar un sopa de legumbres que un cocido a la portuguesa o un “prego da vazia no pão”. 

    Siempre sobre la base de la profesionalidad, de un atento servicio y, naturalmente, si así lo desea el comensal, acompañado por buenos vinos portugueses




    Por citar un ejemplo de la huella que Hugo deja como marca propia en sus platos, les recomiendo que pidan el "bacalhau à brás". Una típica y popular forma de preparar este pescado, de las centenares que hay en el país, en el que descubriremos una sorprendente propuesta al presentarse con dos texturas diferentes de patatas. 

    Otro ejemplo es su versión del típico "frango al piri piri" donde, tras una cocción inicial del pollo, se fríe posteriormente para que la agradable suavidad interior contraste con el crujiente de su exterior. Se acompaña de unas patatas chic caseras y unos encurtidos de la casa.




    Como postre, sabedor Hugo mientras charlábamos de mi afición por el dulce, me aconsejó el flan casero de la casa. 

    Ante semejante proposición, la única respuesta que este goloso bloguero podía dar era un inequívoco sí. 

    Puedo aseguraros que es uno de los mejores que he probado. Con notas florales anaranjadas y un pequeño caramelo circular algo camuflado que lo cubre, destacaba por su suavidad y cremosidad. Sin duda, una acertada recomendación. Hice bien al dejarme asesorar en la "sobremesa". 



    El resumen de mi "almorço" en Alpendre es claro: me ha gustado mucho. Ha sido una agradable e inesperada sorpresa culinaria en pleno barrio de Alfama. 



    Para finalizar, indicar que, leyendo diferentes opiniones on line de comensales que han pasado por este restaurante, me quedo con una de ellas al aglutinar, en mi opinión, mucho de lo que he ido comentando en párrafos anteriores. Dice así: "Ideal para una comida típica, en una magnífica ubicación, con una buena relación calidad/precio”.




sábado, 6 de junio de 2026

"ME Lisbon", un hotel con una especial conexión con el arte


    Hay hoteles que tienen la virtud de saber dejar huella; de no pasar desapercibidos. Atesoran tantos argumentos para ser elegidos que, una vez conocidos, el viajero siempre desea volver.



    Ésta es la sensación que se tiene tras pernoctar en ME Lisbon, un impresionante cinco estrellas, con poco tiempo de vida (inaugurado en agosto de 2025), ubicado en una de las más privilegiadas zonas de la capital portuguesa (muy próximo a la emblemática plaza de Marqués de Pombal y al Parque de Eduardo VII).



    Tan espectacular alojamiento de lujo se caracteriza, entre otras cosas, por su decidida y valiente apuesta por la vertiente artística. Estancias con gran protagonismo del diseño donde la creatividad, la música, la imaginación, la moda y el arte en general están presentes.




    Un hotel con una especial conexión con el arte contemporáneo que, por tal motivo, es lógica referencia como parada obligada en la agenda cultural lisboeta.



    Doscientas trece habitaciones de diseño exclusivo, incluidas increíbles suites que acogen obras de arte en su interior, ofrecen una oferta de lujo para el descanso donde todas las comodidades posibles, con los más modernos avances, están a disposición del huésped.




    Amplitud y grandes dimensiones, amenities de reconocidas marcas, impecable atención, exclusividad, menú de almohadas o los tonos neutros y relajantes de la decoración conforman una acogedora atmosfera de confort y bienestar.




    Rasgos, todos ellos, identitarios de las habitaciones de ME Lisbon al dotarlas de una marcada e inigualable personalidad.




    El culmen de la excelencia lo encabezada su incomparable “Ultimate ME+ Suite” que, con sus más de cien metros cuadrados y vistas panorámicas de Lisboa, es insignia y la más famosa de sus suites.



    Mimo por el detalle, atención personalizada y cuidada hospitalidad en sus más altos estándares hacen que calificarlo como un simple hotel cinco estrellas sea quedarse corto. Un destino por sí mismo.




    Lo primero que impresiona, nada más llegar, es su imponente fachada de vidrio semitransparante con tonalidades verdes oscuras que, sin duda, no pasa desapercibida entre los edificios del entorno.



    Una especie de bienvenida a un hotel de diseño con estilo algo ecléctico y moderno donde un gran vestíbulo con altos techos se convierte en una espontánea exposición de obras de arte (pinturas, fotografías, cerámica, esculturas,...) a lo largo de paredes, techos, mesas y estanterías.






    Un verdadero tesoro y un regalo para los ojos de sus visitantes, incluido un video mapping, en el que están presentes icónicas obras de prestigiosos artistas como, entre otros, Maria Ana Vasco Costa, Elsa Rebelo, Fernanda Fragateiro, Joana Astolfi, Anna Westerlund o Alberto van Stokkum.



    Sin duda, un sugerente y acogedor recibimiento que, en sí mismo, es una declaración de intenciones sobre lo que nos espera gracias a esta inigualable y singular propuesta de lujo urbano contemporáneo.



    Conviene recordar que la prestigiosa marca ME, una colección de hoteles de diseño del grupo Meliá (www.melia.com) ya existente en ciudades como Londres, Milán, Barcelona o Dubai, debuta en Portugal con esta reciente apertura en Lisboa.



    Un exitoso desembarco en la capital portuguesa, y un activo más de la marca, que ya cosecha, gracias al gran trabajo realizado durante estos meses, sus merecidos frutos.



  Arquitectura, arte, hospitalidad y diseño que se ven complementados por una oferta gastronómica de altura vertebrada a través de sus restaurantes Attiko y Fismuler.

     Dos irresistibles propuestas, bajo la premisa de un producto de altísima calidad, que conjuga la originalidad, la creatividad, influencias internacionales y asombrosas presentaciones para deleite del comensal.



    Un dúo que se completa con un bar en la planta baja (“Elia”) y otro junto a la piscina exterior sita en la azotea, planta 13, donde unas increíbles vistas panorámicas acompañarán nuestro baño.



    Cenar en Attiko, con una “ementa” de aires panasiáticos, es un regalo al paladar.



    Platos meticulosamente presentados, magnífico servicio, un local con grandes ventanales que dan luminosidad al interior y una agradable terraza exterior conforman un escenario digno de la gran representación gastronómica que vamos a disfrutar.






    Entre las sugerencias del chef, permítame que les aconseje el “carpaccio de atum bluefin, molho de soja com trufa, shio konbu e cebolete”, los espectaculares “sliders de wagyu com trufa” o su selección de “nigiri moriawase”.





    Para finalizar, si son muy golosos, decántense por su “dark chocolate” (cinco texturas de diferentes chocolates servidos con sorbete de frambuesa y champán).



    Fismuler, con entrada también desde el exterior, sorprende al comensal con una estética desenfadada con resultados sobresalientes. Utilización del producto fresco y gran respeto del mismo son la base de estas cocinas.

    En fin, un recital de diferentes elaboraciones que se repetirá a primera hora de la mañana con un espectacular y muy variado desayuno a la carta.

    Otro de los puntos cúlmenes de la estancia en ME Lisbon es, con seguridad, su magnífico “pequeno almoço”.



    Una ciudad con tantos reclamos y alicientes exige tiempo para recorrerla, patearla y disfrutarla, pero también tranquilidad y sosiego para saborear los momentos vividos.



    Junto a un gimnasio totalmente equipado, su Spa KORPO es una flamante invitación a un merecido y relajante descanso.



    Una acertada escapada del ruido urbano para recargar pilas en la que podemos encontrar la tranquilidad gracias a la piscina cubierta climatizada, al baño turco, la sauna y, muy aconsejable, a la posibilidad de recibir diferentes masajes y tratamientos.



    Un hotel de estas características que, como no podía ser menos, incorpora tecnología sostenible pata minimizar la huella ambiental, es también el lugar ideal para la organización de todo tipo de eventos (reuniones, presentaciones, coloquios, conferencias, …) gracias a sus seiscientos metros cuadrados entre su más de una decena de salas con diferentes capacidades.



    No hay duda pues que, entre la gran oferta de hoteles de lujo existente en la capital portuguesa, ME Lisbon ocupa un lugar preferente.



    Leyendo diferentes comentarios de huéspedes que han pernoctado en este ya emblemático cinco estrellas, transcribo uno de ellos. En pocas palabras es difícil definir tan bien lo que supone la experiencia ME Lisbon: Rozando la perfección. No se puede pedir más.


    

    Finalizo este post indicando que es tos párrafos se publicaron en la web del periódico español LA RAZÓN el 30 de abril de 2026. 

ME Lisbon, un hotel con una especial conexión con el arte