domingo, 23 de agosto de 2026

”Barceló Praia Cape Verde”, una referencia en la capital caboverdiana

 


    En medio del océano Atlántico, frente a las costas de Senegal, descubrimos un hermoso paraíso llamado Cabo Verde. Un país que cautiva a primera vista y enamora cuando lo vamos conociendo más detenidamente.



    
Este precioso archipiélago, formado por diez islas principales y algunos islotes, ofrece al viajero más de lo que pueda imaginar
.

  De playas de ensueño de reluciente arena blanca que acaban en cristalinas aguas de color azul turquesa, a paisajes volcánicos donde la fuerza de la naturaleza nos recuerda el poder de estas tierras volcánicas; de bulliciosas ciudades como Praia (su capital) a la tranquilidad de un inmenso desierto de dunas; de navegar en un catamarán disfrutando de una cautivadora brisa oceánica, a realizar senderismo entre el verdor de escarpados macizos y frondosos valles.

    En definitiva, un amplio abanico de posibilidades de naturaleza, aventura, descanso, ocio y tranquilidad apto para todos los gustos.

    Un país en el que, al regresar, cuando el viajero vuelve a casa, se queda con ese agradable sabor de boca que pide retornar lo antes posible.



    Tras la celebración del último campeonato Mundial de fútbol, gracias a la sobresaliente actuación de la selección de los “tiburones azules”, Cabo Verde -además de ganarse el cariño del público- se hizo más conocido a nivel mundial. ¿Por qué no acercarnos y visitarlo?



     Santiago, la mayor de las islas y la más habitada, es un buen punto de partida para hacernos una idea del pulso y de cómo palpita el corazón de este hospitalario país.

    Simplemente con pasear por Praia (su capital), conocer el barrio de Plateau (corazón histórico de la ciudad), visitar sus mercados o acercarnos a la próxima e histórica localidad de Cidade Velha (declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO) nos haremos una idea que cómo transcurre la vida por estas latitudes.




      Parece, pues, necesario buscar un buen hotel donde descansar y recordar los momentos vividos.



    ”Barceló Praia Cape Verde” (www.barcelo.comes esa elección que siempre resulta un acierto.





    Cercano al aeropuerto, a pocos minutos en coche del centro de Praia y junto a las playas de Gamboa y Prainha, su emplazamiento no puede ser mejor.



   “Entorno privilegiado” son dos palabras que definen perfectamente el escenario natural donde se encuentra.



    Recientemente inaugurado, en el año 2024, sus ochenta amplias y modernas habitaciones son un ejemplo de la excelencia en el arte de recibir al huésped. Algo, como es bien sabido, que es seña de identidad de la marca “Barceló”.



    A todo ello, hay que sumar un gimnasio y un espacio completamente habilitado para recibir magníficos masajes y diferentes tratamientos relajantes.



    De este impresionante cinco estrellas, el único abierto de esta alta categoría en la ciudad, lo primero que nos impresiona es su increíble piscina, tipo infinity, con vistas al océano.






    Puedo asegurar que, cuando se disfruta “in situ”, la experiencia de nadar en ella es única.





    Su más que notable oferta gastronómica está a la altura de este gran hotel. Restaurante buffet Jasmim (ubicado en un luminoso local acristalado, con una gran terraza e inigualables vistas al mar) y gastrobar Breeze (junto a la piscina) son las atrayentes propuestas donde disfrutar de estos manjares en un entorno sin igual.



    Imposible no mencionar su variado desayuno buffet (con frutas, embutidos, panes, huevos, zumos, quesos, dulces, ensaladas, etc.,) en el que, junto a elaboraciones de la gastronomía internacional, no faltan guiños a los platos propios de estas tierras como un nutritivo “cuzcuz de milho”, una “cachupa” o unos buñuelos de plátano.



    Una amplia terraza con vistas al mar, acompañados del siempre agradable sonido de las olas, es el mejor escenario para disfrutar de un magnífico “pequeno almorço” mientras comentamos las excursiones que nos esperan. 



    Entre ellas, cómo no, la cercana Cidade Velha, primera capital del archipiélago, y la playa de Tarrafal, en el norte.



    ”Barceló Praia Cape Verde”, referencia hotelera de la isla, cuenta además con las instalaciones y la estructura necesaria para organizar diferentes tipos eventos (presentaciones, conferencias, reuniones, celebraciones, ….) gracias a un amplio salón multiusos y a un más que contrastado equipo de grandes profesionales.



    Un hotel que se ha impregnado totalmente de esa palabra tan caboverdiana como es la “morabeza”. Una filosofía de vida basada en la amabilidad, la hospitalidad, el respeto y la acogida sincera. En definitiva, recibir con el corazón.



    Sus magníficas credenciales y sus extraordinarios argumentos para lograr que la estancia del huésped sea una experiencia imborrable son obvias.



    Nada debe extrañar, por tanto, que ”Barceló Praia Cape Verde” esté nominado en los prestigiosos World Travel Awards 2026 (uno de los galardones más cotizados en la industria turística a nivel mundial) en dos importantes categorías: hotel Líder en una Ciudad de África y hotel Líder de Cabo Verde.

    En poco tiempo sabremos si las vitrinas del hotel podrán contar con alguno de estos reconocimientos. Desde luego, motivos para ser uno de los premiados hay de sobra.

    Siempre es bueno recordar que este muy recomendable cinco estrellas es muestra de esa apuesta que el grupo hotelero español está haciendo en el archipiélago a través de importantes inversiones que se han consolidado en la apertura de otros alojamientos de alto nivel en el país.

    Leyendo diferentes opiniones de huéspedes que pernoctaron en el hotel, el viajero se da cuenta del buen sabor de boca y el magnífico recuerdo que les queda.

    Me gustaría transcribir, por lo clara y explícita, una de ellas. Dice así: “Un hotel con vistas increíbles, comodidad y atención muy personal. Definitivamente, volveremos en el futuro”.

    Sintetiza a la perfección y en pocas palabras las sensaciones que ofrece “Barceló Praia Cape Verde”.

    Cabo Verde es exotismo, son contrastes, es cultura criolla, es influencia portuguesa, es buen clima, es amabilidad y hospitalidad, es música, es el imborrable legado de Cesária Évora (conocida como “la reina de la morna”-un género de música declarado Patrimonio Mundial Inmaterial de la Humanidad-), es el océano Atlántico como eterna compañía, es “morabeza” y es, sobre todo, una entrañable experiencia que cualquier viajero debe probar.

    Si a ello le unimos grandes hoteles donde descansar como ”Barceló Praia Cape Verde”, ya tenemos todas las razones para que sea nuestra próxima escapada.



    Finalizo este post indicando que estos párrafos se publicaron en la web del periódico español LA RAZÓN el 18 de agosto de 2026.

”Barceló Praia Cape Verde”, una referencia en la capital caboverdiana






domingo, 2 de agosto de 2026

“Amada Moura”, un oasis de tranquilidad en un palacete del siglo XVIII

 

    Moura, situada en el bajo Alentejo, muy cerca de la gran presa de Alqueva (el mayor embalse de Europa occidental, conocido en Portugal como “O grande lago”) es un pequeño pueblo blanco que respira historia y raíces alentejanas por todos sus poros. Un refugio de tranquilidad donde el tiempo tiene su propio ritmo y la calma parece omnipresente.





  En el centro de esta localidad descubrimos un precioso “alojamiento boutique”. Aquí las comodidades y el lujo no son incompatibles con esta casona señorial impregnada de la secular forma de vida de esta región.




 Amada Moura (www.amada-moura.com) es sinónimo de descanso. Perfecto para evadirse, por unos días, del ruido y del estrés de la cotidianeidad.



    Apenas ocho habitaciones, todas diferentes, distribuidas en tres categorías (Suite Deluxe, Deluxe superior y Deluxe). El número perfecto para sentir el privilegio de estar en un espacio único y exclusivo, sin masificación, en el que el gusto por el detalle y la atención personalizada se aprecian a cada paso.




    Poco más de dos años de vida, inaugurado a mediados de 2024, esta gran casa alentejana del XVIII (antiguo “Palacete dos Garcias”) cobra nueva vida para disfrute de sus huéspedes.



    Bajo el paraguas empresarial del grupo hotelero que dirige Convento do Espinheiro (uno de los grandes hoteles del Alentejo), la remodelación de esta antigua casona ha tratado de preservar el alma y los orígenes de la construcción.



    Techos abovedados, salvaguarda de algunos frescos originales, respeto a la distribución de espacios existente o una piscina que mantiene la fuente inicial que existía en el patio, son ejemplos visibles de este meticuloso trabajo arquitectónico y decorativo que, en sí mismo, es un homenaje al pasado del edificio.



    El propósito es claro: crear un alojamiento en el que el trato personalizado y la excelencia sean piedras angulares de esta propuesta de descanso.



    Un oasis de calma y tranquilidad en un escenario único, donde el blanco inmaculado de paredes encaladas (apenas roto por el verde de puertas, ventanas y marcos) parece envolvernos.



       ¿Cómo no mencionar su inigualable piscina?



    Haciendo un evidente guiño a la antigua fuente que existía en el patio, rodeado de tumbonas y con la solitaria presencia de un viejo limonero, es el epicentro de este palacete y lugar ideal para, además de darse un chapuzón que mitigue los calores estivales, tomar el sol, leer un libro, saborear algún vino de la tierra o, simplemente, dejar pasar el tiempo disfrutando el momento.





    Junto a este espacio abierto, en la primera planta, descubrimos también un gran salón dominado por una imponente chimenea de mármol cuya fotografía es casi obligada.



    ¿Imagina el lector pernoctar en una habitación que cuente con capilla propia?



    Así es, conservando este espacio religioso existente del antiguo “Palacete dos Garcias”, una de sus suites mantiene este pequeño altar, evidenciando así el respeto a las distintas estancias del edificio.



    Nuestro destino no tiene restaurante donde comer o cenar, pero sí puede presumir de un extraordinario desayuno; variado y de calidad. Aquí los protagonistas son los productos de estas tierras (quesos, embutidos, dulces, frutas, panes, carnes, zumos, …).



    Reponer fuerzas con la primera comida del día en una terraza interior con vistas al patio, con la única compañía del trinar de los pájaros que parecen darnos los buenos días, es otro de los alicientes de este magnífico desayuno buffet.



    Amada Moura ofrece un lujo relajado, acogedor y cercano, en nada ostentoso.



    Su apertura al público refuerza la ya contrastada apuesta de calidad por el turismo interior de una región que es referencia en ello.

    Exclusividad, minimalismo, sencillez decorativa restaurando viejos muebles del palacete, silencio y relajación son algunas de las credenciales de este “alojamiento boutique” tan único, singular y recomendable.



    Sin duda, logran crear esa atmosfera de tranquilidad que tanto desea el huésped que se traslada hasta estas latitudes de Portugal.



    Me vienen a la memoria, mientras escribo estas líneas, las palabras de una de sus trabajadoras cuando comentaba: “aqui tudo é muito calmo”. Elocuentes palabras que avanzan lo que vamos a encontrar en Amada Moura.



    El viajero tiene, entre estos gruesos y centenarios muros, la sensación de que el tiempo es más perezoso, que las agujas del reloj se mueven con inusitada lentitud. Alentejo en estado puro y en una de sus mejores versiones.



    Proyectos e inversiones de este tipo son siempre de agradecer. A pesar de su pequeño tamaño, son grandes “investimentos” que contribuyen a luchar contra la lacra de la despoblación que sufren estos municipios.

    Ayudan a crear puestos de trabajo, mantienen y rehabilitan un patrimonio arquitectónico, promocionan las bondades de esta tierra, fomentan el consumo de productos de cercanía y, en definitiva, ayudan a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

    La pregunta final es obvia, ¿por qué no pensar en Amada Moura como nuestro campo base o nuestro punto de partida y descanso si decidimos viajar a esta parte del bajo Alentejo?



    Finalizo este post indicando que estos párrafos se publicaron en la web del periódico español LA RAZÓN el 28 de julio de 2026.

“Amada Moura”, un oasis de tranquilidad en un palacete alentejano del siglo XVIII