viernes, 23 de enero de 2026

Comer junto al océano Atlántico en Cascais


    Hay hoteles que, por su trayectoria, se convierten en icónicos en una ciudad.



    La historia que les precede, una envidiable ubicación, las prestaciones que ofrecen o la atmósfera que crean pueden ser elementos decisivos para incluirlos en ese “selecto club” que los posiciona como una referencia en su entorno.



    En la cosmopolita Cascais, uno destinos de lujo de Portugal, descubrimos un cinco estrellas sin igual. Me refiero al emblemático Farol Hotel (www.farol.com.pt).



    En esta zona costera situada a solo unas decenas de kilómetros de Lisboa, antaño refugio y lugar de descanso de monarcas y aristócratas europeos, nos topamos con una preciosa casa del siglo XIX junto al océano Atlántico, ahora convertida en un espectacular y lujoso hotel. Difícil, la verdad, encontrar mejor emplazamiento.



    Su pequeño tamaño, poco más de una treintena de habitaciones, acrecienta la sensación de exclusividad, tranquilidad y descanso con las que brillan estos alojamientos que ofrecen altos estándares de calidad.




    Además de todas las comodidades que el huésped más exigente pueda imaginar, una atención personalizada y un gusto por el detalle (junto a una cuidada decoración en habitaciones y estancias comunes) son definitivas para ser merecedor de sus bien ganadas cinco estrellas.




    Decir que estamos en uno de las más representativas opciones de lujo para pernoctar en Cascais es, para quien conoce estas latitudes, una afirmación certera y contrastada.




    El huésped se siente mimado, protagonista y privilegiado al elegir este bonito palacete decimonónico que, en su momento, fuera propiedad de conde de Cabral.



    Ahora bien, hay un dato que no debemos pasar por alto. La apuesta de Farol Hotel por la vertiente gastronómica (a través de su restaurante MIX) es un pilar fundamental de su filosofía de vidaSe encuentra en su ADN siendo otro de sus grandes alicientes.



    Un restaurante, perfectamente consolidado, cuyos fogones están dirigidos por el creativo chef Sebastian Fritye.



    El nombre (“MIX”) es en sí mismo una declaración de intenciones de lo que vamos a encontrar. Una “mixtura”, un encuentro de varias cocinas de diferentes partes del mundo.




    Aires internacionales, naturalmente, con el lógico protagonismo de la culinaria portuguesa. Todo ello, acompañado por una muy buena selección de vinos que, en ocasiones, son el perfecto cómplice de cada plato.



    El ofrecimiento es claro: una experiencia refinada e inolvidable, con el Atlántico como telón de fondo, donde las tradiciones de estas tierras se enriquecen con innovadoras ideas o donde productos autóctonos se utilizan para elaboraciones foráneas.

    La gastronomía de Portugal, Japón, México, Perú o Rumanía, por ejemplo, presentes en una carta variada.

    Hay un plato que, estando donde estamos, es casi obligado probarlo. No sólo por ser típico de estas latitudes, sino por lo excelso de su elaboración. Me refiero a su “Arroz The Mix do mar“, un espectacular arroz de marisco difícil de olvidar. Puedo asegurar que es uno de los mejores que he probado.



    El mundo japonés, a través de diferentes y variadas elaboraciones de ese país, no puede estar mejor representado. Mucho tiene que ver el hecho de que en estas cocinas trabaja el sushi master Francisco Braga, que deleitará al comensal con su maestría y conocimientos.



    “Robalo grelhado com xerém de lingueirão”, “Lasanha trufada e gamo em duas texturas”, “Malandrinho de bacalhau, sames e kokotxas”, “Cataplana de bivalves e codium”, “Spring roll de leitão”, “Linguiça caseira de porco preto, ciabatta e picadinho de azeitonas e tomate”, " Rolo Thai manga", “Magret grelhado com risoto de cogumelos”, o “Fideua com espetada de lula e camarão”, junto a distintos tipos de tacos, son otras de las irresistibles propuestas de su “ementa”.




    Un ejemplo claro de esa fusión de gastronomías de diferentes partes del mundo es el “langosi com recheio de sapateira”.



    Este pan frito típico de Hungría y algunas zonas de Rumanía, de textura suave y aireada, se nos presenta acompañado con algo tan tradicional de estas aguas como la carne de una “zapateira” (buey de mar) desmigada y preparada. Centro Europa y Portugal de la mano sobre la mesa. Un indudable guiño a los orígenes rumanos de Sebastian Fritye.

    Totalmente acristalado, con unas vistas al océano, su ubicación es inmejorable. El escenario perfecto también para desayunar y coger fuerzas. 




    Todo (entorno, local, decoración, luminosidad, vistas, servicio, cubertería, emplatado, calidad del producto, etc.) invita a una comida memorable que, si viajamos a esta preciosa ciudad, hay que conocer.

    En definitiva, una apuesta segura y fácil de recomendar.




    ¿Qué les parece disfrutar de un buen coctel acompañados del sonido de las cercanas olas que rompen próximas a la terraza del hotel?

    Es lo que nos propone “Bar On the rocks”. Sea en el exterior (con una gran explanada) o en el interior del bar, la experiencia, gracias a su formidable carta de cócteles, es única.




    Cualquiera que lleve cierto tiempo en Cascáis recordará Coconuts, una famosa discoteca que en los años 80 y 90 era lugar de moda y encuentro.



    Este icónico espacio (una casa aledaña al palacete donde se encuentra el hotel) es el recinto ideal con el que Farol Hotel se ofrece para organizar eventos de mayor magnitud. Bodas, presentaciones, encuentros, coloquios y todo tipo de celebraciones pueden organizarse en un enclave sin igual.

    Así pues, si en música nos referimos a un cuarteto musical aludiendo a una agrupación de cuatro instrumentalistas o vocalistas que interpretan armónicamente diferentes sinfonías, de igual manera podemos decir que el destino de hoy nos ofrece una sinfonía de descanso, de buen comer, de tranquilidad y, si se desea, de momentos vibrantes.



    Unos armoniosos acordes compuestos por cuatro nombres: Farol Hotel, Bar On The Rocks, restaurante Mix y Coconuts.



    Finalizo indicando que estos párrafos se publicaron en la web del periódico español LA RAZÓN  el 20 de enero de 2025.

Comer junto al océano Atlántico en Cascais



miércoles, 14 de enero de 2026

Gandum Village, un antídoto contra el estrés


    En el corazón del Alentejo, en el término municipal de Montemor-o-Novo, a medio camino entre la frontera española de Caia/Caya y Lisboa, descubrimos Gandum Village-Conscious Boutique Hotel (www.gandum.pt).



    Esta finca de catorce hectáreas, situada en el área protegida de Monfurado, nos invita a una experiencia inolvidable: unos días descansando en medio de la naturaleza con espectaculares vistas al castillo de esta localidad.



    La seña de identidad de este lujoso hotel rural es clara: poner el foco de atención en una filosofía de vida lo más sustentable posible.



   Para ello, por ejemplo, se han usado métodos de construcción tradicionales de la región (como la tierra compactada), se fomenta una política reducción de los residuos al máximo, se realizan prácticas regenerativas en agroforestación, se práctica una eficiente gestión del agua o se apuesta decididamente por la energía solar.



    Un pequeño paraíso rural que trata de conjugar las bondades de vivir en un entorno natural con todos los avances que exige la vida moderna.




   El arroyo (“Ribeira de Gandum”) que discurre por el centro de la propiedad, y cuyo relajante sonido parece aumentar la sensación de paz y tranquilidad, da nombre a este original alojamiento.



    Un proyecto, y un sueño hecho realidad, de João Almeida y Martina Wiedemar que apostaron por este desafío con una gran inversión trasformadora y respetuosa con la naturaleza que, a la vez, permite crear puestos de trabajo y asentar población en un territorio necesitado de ello.



  ¿Se imaginan un espacio de coworking con despachos independientes rodeado de aire fresco con vistas a la naturaleza? El escenario perfecto, en un entorno sereno e inspirador, para que nómadas digitales puedan trabajar en el silencio y calma que ofrece esta privilegiada ubicación sin renunciar a las comodidades y servicios que precisan.



    En este gran “oasis verde”, que -como comenté- supera la docena de hectáreas, encontramos de todo.



    Paseos perfectamente señalizados por el campo, huerta ecológica, olivares, espacio dedicado para picnic, viñedos, zona de agroforestación, parque infantil, varias piscinas, amplio aparcamiento, un magnífico restaurante, un laboratorio gastronómico, edificio preparado para reuniones y encuentros, acogedor espacio de recepción del huésped y un total de veintiuna estancias divididas en dos partes.







    Por un lado, dieciocho habitaciones (amplias, modernas y con aires minimalistas) se distribuyen en lo que se llama “el claustro”, un original edificio en forma de “L” con dos corredores de arcos. Todas ellas, con terraza con vistas al campo.






    Por otro lado, tres casas estudio, con cocina incluida, preparadas para la máxima comodidad de las familias que se decanten por Gandum Village.

    En definitiva, casi una pequeña aldea, dotada de todos los avances en el centro del Alentejo.



    La armonía con la naturaleza es la base de este gran proyecto, inaugurado en el 2024, que prioriza la biodiversidad y fomenta un estilo de vida sostenible que cause el menor impacto.



    Otro de los detalles que llaman la atención, cuando se habla con sus responsables, es la pasión que desprenden por este proyecto que, como me aseguran, está en constante evolución. Da gusto oír sus nuevas ideas para el futuro relevando un claro compromiso con la filosofía de este muy recomendable alojamiento rural.



    Especial atención merece su restaurante Provenance (capitaneado por su chef ejecutivo Miguel Araújo).



    Un cocinero, formado en algunos de los mejores fogones de la península ibérica, que seguro dará mucho que hablar. Creativo, innovador y siempre en constante evolución, consigue, con su forma de entender la cocina, ser un baluarte decisivo del hotel.




     Originales presentaciones, que parecen verdaderos lienzos pintados sobre el plato, enganchan desde el primer instante positivamente al comensal que ratifica esa impresión inicial al probar muchas de sus elaboraciones. Bien puede afirmarse que este restaurante es también un destino por sí mismo.



    Con una “ementa” (con muchos platos vegetarianos) basada en un compromiso por el kilómetro cero (huevos, legumbres, patatas, hierbas aromáticas, miel o frutas, por ejemplo, proceden de la propiedad), en la utilización de ingredientes de calidad, en el protagonismo de los productos de temporada, en el mantenimiento de las tradiciones culinarias de esta tierra (con el toque indudablemente innovador de su chef jefe) y en el constante contacto con pequeños productores locales de los que también se surte, nos presenta unas elaboraciones imaginativas, de muy alta calidad y perfectamente presentadas. Todo un descubrimiento.



     “Arroz cremoso de abóbora, avelã e gouda”, “migas abertas con toucinho de barbela”, “croquetes de beterraba e queijo de cabra”, “jardín do gandum” o “cabeça de xára” son algunas de las delicias que podemos degustar a una muy buena relación calidad/precio.




    Como dulce sugerencia, y perfecto final de esa formidable función gastronómica, permítanme una recomendación: “marmelo bêbedo, porto branco e cremoso de erva príncipe”. Una delicia.



    Un dato a tener en cuenta. Gandum Village está perfectamente situado, a pocos kilómetros de grandes reclamos turísticos alentejanos, entre ellos la propia localidad de Montenmor-o-Novo.




    Por poner algunos ejemplos, se encuentra a poco más de media hora de Évora (ciudad declara por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad que cuenta, además, con una de las universidades más antiguas del país) y a solo unas decenas de kilómetros de Arraiolos (con sus famosos “tapetes”) y Estremoz (localidad repleta de historia, que tiene uno castillos más bonitos de Portugal, y forma parte, junto a Borba y Vila Viçosa, de la famosa ruta del mármol portugués).

   Tras lo escrito es fácil entender que Gandum Village-Conscious Boutique Hotel pueda calificarse como un magnífico antídoto contra el estrés.



    Finalizo indicando que estos párrafos se han publicado en la web del periódico español LA RAZÓN el 11 de enero de 2026.

Gandum Village, un antídoto contra el estrés