domingo, 25 de octubre de 2026

Luz Charming Houses, una propuesta de descanso diferente

 


    Fátima (junto con Lourdes, Guadalupe, Medjugorje, El Pilar o Częstochowa, por citar algunos ejemplos conocidos) es uno de los grandes santuarios marianos de la cristiandad.



    Millones de peregrinos procedentes de todas las partes del mundo, muchos de ellos españoles, se acercan a rezar a la Virgen para buscar alivio y protección, dar gracias o simplemente afianzar y robustecer su fe. Un viaje espiritual, también interior, que muchos católicos quieren conocer y experimentar.




    Entre la variada gama de grandes alojamientos que el peregrino puede elegir, existe uno (situado en Valinhos, a un paso del Santuario de Fátima) que seguro sorprenderá gratamente al viajero.



    Todo él, dicho sea de antemano, es un homenaje arquitectónico a las antiguas construcciones de muchos de los pueblos de esta parte de Portugal.



   Luz Charming Houses (www.luzhouses.pt) es uno de esos “hoteles” que no dejan indiferente.



    La prueba clara es que, debido a sus singulares características y peculiaridades, la propia guía Michelin le otorgó uno de sus más preciados reconocimientos: 1 llave Michelin.



    Esta distinción revela que nos encontramos en una estancia muy especial, donde hay numerosos detalles que sobresalen. Bien sea el servicio, la arquitectura, la atención, el entorno, el diseño o un cúmulo de ellos. Alojamientos con carácter propio y personalidad bien definida que ofrecen algo único y diferenciador dentro de su categoría.



     Esto es lo que nos propone Luz Charming Houses. Una experiencia distinta a lo visto hasta ahora, reinterpretando la arquitectura rústica tradicional de estas latitudes para retrotraernos, durante nuestra estancia, a una antigua aldea portuguesa.

    Eso sí, con todas las comodidades que el huésped pueda exigir y con la bandera de un trato personal y cercano apreciable en todo momento.



    Los detalles cuentan y los encontramos en cada rincón. Por citar un ejemplo, al entrar en la habitación descubriremos escrito con tiza en una pequeña pizarra una cariñosa bienvenida.



    Una decoración, bajo la premisa común de la originalidad, que fusiona lo antiguo y lo moderno, muebles clásicos con adornos más vanguardistas y atrevidos.



    Un refugio de serenidad muy próximo al Santuario que sale de lo comúnmente conocido.



    Una proposición para el descanso, respetuosa con la naturaleza, tremendamente conectada con el entorno donde se ubica.



    Esta heredad se compone de quince habitaciones (incluidas suites), una casa madre (donde se encuentra la recepción, un acogedor salón común con chimenea, un honesty bar, la tienda -“mercearia”- y el restaurante), piscina exterior (con reminiscencia a los antiguos depósitos de agua), un bar/kiosko de los que antiguamente encontrábamos en las calles de Lisboa, una gran salón de madera en medio de la finca perfecto para dejar pasar el tiempo mientras leemos un buen libro y saboreamos una buena copa de vino, ermita, aparcamiento gratuito, un curioso spa en el interior de una cueva natural semicamuflada entre árboles, una cisterna centenaria esculpida en un gran bloque de piedra, senderos para para pasear o un pequeño corral donde encontraremos, por ejemplo, ovejas o gallinas.








    Podría decirse que estamos ante el sueño hecho realidad de dos visionarios (Ana Alves -arquitecta y amante de la decoración- y Pedro Augusto Silva) que supieron ver el potencial de esta finca consiguiendo erigir un alojamiento donde las palabras “sin igual” adquieren todo su significado.



    Esta parte del centro oeste de Portugal es, como es bien sabido, rica en argumentos turísticos. Son numerosos los destinos cercanos, muchos de ellos declarados por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad, que podemos visitar. Es el caso de Batalha, Alcobaça, Nazaré, Leiria o Tomar.



    Ante este sugerente repertorio de posibilidades, bien puede afirmarse que Luz Charming Houses es el perfecto campo base y lugar de descanso tras estas tentadoras escapadas.

    Desde el principio, nos daremos cuenta que lo rústico no es incompatible con la comodidad, el arte, el lujo y la imaginación.




    Todo el complejo es un homenaje, visible a cada paso, a la cultura arquitectónica de esta región (chimeneas exteriores cilíndricas recordando la herencia árabe, pavimentos irregulares, color rojo de los edificios recordando la argamasa con “areia vermelha” tan utilizada antaño para la construcción, muros de piedra irregulares, utilización de la madera, etc., etc.).



    Llamarlo hotel boutique (que lo es) o alojamiento con encanto (que también lo es) son expresiones que, en cierta forma, se quedan cortas.



    Hay tal despliegue de imaginación, de singularidad, de originalidad, logran crear una atmosfera tan acogedora, se respira tanta calma en su interior o hay tal respeto a la naturaleza que le rodea que resulta complicado etiquetarlo.




    Me quedo, tratando de resumir esta experiencia, con la opinión de una de sus huéspedes. Decía así: “Mi mejor elección en mucho tiempo”. Ante la rotundidad de la expresión, poco más puede añadirse.



    Un lujo tranquilo sin estridencias, espaciosas habitaciones con todas las modernidades y comodidades exigibles, amenities de primera calidad, una cautivadora hospitalidad y una respetuosa cercanía han fascinado a sus visitantes durante más de una década (abierto en abril del 2015). El mérito es evidente.

    Desayunos inolvidables por la variedad y presentación, una guía de bienvenida editada en forma de periódico al estilo clásico, iluminación de algunos de los árboles de noche, obras de arte diseminadas por la heredad, decidida apuesta por la sustentabilidad (aprovechamiento del agua de lluvia, paneles solares térmicos, reducción de desperdicios innecesarios, etc.), mensajes en forma de corazón donde escribir y leer la experiencia en Luz Charming Houses de quienes por aquí han pasado, practica de diversas actividades (yoga, pilates, cerámica, etc.), son señales claras que nos anuncian el privilegio que pernoctar en un lugar tan especial.



    El final de estas líneas es claro. Si están de viaje por esta parte de Portugal, si buscan algo especial, también con aires románticos, no lo duden y reserven en Luz Charming Houses. Les gustará, y mucho.



    Finalizo este post indicando que estos párrafos fueron publicados en la web del diario español LA RAZÓN el 23 de junio de 2026.

Luz Charming Houses, una propuesta de descanso diferente

 




jueves, 22 de octubre de 2026

Midori, un viaje a Japón sin olvidar Portugal

 


    Los amantes del mundo de la alta gastronomía en Portugal saben que “Midori” (palabra japonesa que significa verde) es uno de los grandes templos gastronómicos de este tipo de cocina asiática.



    Hay un dato muy relevante: es el primer restaurante japonés con estrella Michelin en el país vecino logrando, a través de sabores sublimes, una conexión entre las culinarias de Japón y Portugal.



    Una cocina con corazón japonés que admite influencias portuguesas. Una relación, a través de la mesa, entre dos culturas gastronómicas completamente distintas y, como se puede apreciar tras comer en él, perfectamente compatibles.



    Abierto en 1992 en el emblemático Penha Longa Resort de Sintra (un impresionante cinco estrellas con tres llaves Michelin), el restaurante se encuentra en uno de los espacios más bonitos de este espectacular cinco estrellas.




    Las vistas a sus cuidados jardines con algún bonsái por medio, los evidentes aires minimalistas como base de la decoración (acorde con la visión nipona de la vida), unos grandes ventanales que dan luminosidad al restaurante y un mobiliario acorde al escenario que se nos presenta, logran crear una sensación de calidez, conformando el perfecto entorno para disfrutar una inigualable velada gastronómica de primer nivel.




    Una cocina abierta, dato éste nada baladí, refuerza la cercanía con el comensal. Incluso, veremos cómo alguna elaboración se prepara en la mesa, frente al comensal.




    Una atmósfera cuidada, exclusiva y refinada (con un gran mural presidiendo el local que recuerda la llegada de los barcos portugueses a estas tierras), digna del cinco estrellas donde se encuentra y de la merecida estrella Michelin que ostenta (junto a dos Soles Repsol), consigue trasladarnos, en un viaje de ida y vuelta, a las tierras del sol naciente.



  Este icónico restaurante, que responde al nombre de Midori (www.midoripenhalonga.com), ofrece varios menús degustación ideados para el deleite y disfrute del comensal.



    Me decanté por uno llamado “Kiri” (niebla, en japonés). Estoy convencido, para quien no es conocedor de este tipo de cocina, que, tras su paso por estos fogones, palabras como Sakizuke (plato de bienvenida), Hassun (una elaboración donde la estética impresionará al comensal), Yakimono, Yasai (cuya base principal es la verdura), Omiotsuke (caldo/sopa de estas latitudes orientales), Dezato, Sakana, Mizumono comenzarán a resultarle familiares y de grato recuerdo.




    Más allá de los platos más conocidos y populares de la gastronomía japonesa (sushi, tempura, yakitori, etc.), Midori nos transporta a través del paladar a un nuevo y amplio abanico de posibilidades, en su mayoría sorprendentes para el comensal.




    Esa conexión a través de la mesa de la culinaria japonesa y nipona es evidente, no sólo en la sucesión de vinos lusos y sakes orientales, sino en platos donde salsas tan portuguesas como “Bulhão Pato” sirven de aliño a elaboraciones asiáticas.



    Por cierto, la historia común de ambos países queda plasmada de manera muy visible en algunos de los momentos de su menú degustación.

    En uno de ellos lo veremos a través de una curiosa y original presentación dominada por una “Cruz da Ordem de Cristo o Cruz de Portugal” (que lucían las velas de la marina portuguesa). Nos explicarán, igualmente, de dónde viene el nombre de “barcos negros”. No adelanto más.



    Así pues, desde aquellos comienzos a la actualidad han pasado muchos años. Trabajo, atrevimiento, iniciativa, responsabilidad, producto de altísima calidad y una técnica inmejorable han sido y son pilares de este gran proyecto que tuvo su culmen en el reconocimiento por la más prestigiosa guía de la gastronomía mundial.





    Siendo el logro de esta apreciada estrella un hito indiscutible, también supuso un antes y un después en la vida de todo este equipo de profesionales (Pedro Almeida, Tiago Santos, Hugo Caneira o Eveline Borges, entre otros, son algunos de los responsables de esta dilatada y premiada carrera).



    Mantenerse en este envidiable firmamento durante tanto tiempo es un esfuerzo y un logro que no debe pasar desapercibido.

    Un logro que debe ser recalcado las veces que sea necesario, porque tan meritorio es conseguirlo como conservarlo en una trayectoria tan dilatada.



    Platos que asombran a los ojos y enamoran al paladar, servicio espectacular, equilibrio de sabores, emplatados que se quedan aparcados por mucho tiempo en la memoria. ¿Qué mejor halago se puede decir de elaboraciones que, sin duda, son verdaderas obras de arte efímero?




    Resumiendo, y en pocas palabras: consiguen transformar lo sofisticado en sencillo. Un pequeño/gran milagro que solo se logra a base de técnica, valía, empeño, dedicación y tiempo. Menudo mérito.



    Finalizo indicando que estos párrafos se publicaron en la web del diario español LA RAZÓN el 21 de octubre de 2026.

Midori, un viaje a Japón sin olvidar Portugal