jueves, 27 de octubre de 2016

Culinary Backstreets, un paseo por la gastronomía griega en Atenas


   

                Mi primera vez en Atenas. Nervioso por la cantidad de cosas que voy a ver. Estoy en una ciudad que ofrece tanto que no sé por dónde empezar. Quiero ver la Acrópolis, pasear por la animada plaza Sintagma, acercarme a la zona de Monastiraki, visitar el estadio Panathinaikó (sede de los primeros juegos olímpicos modernos), fotografiar el famoso cambio de guardia de los evzones junto al parlamento, callejear por el centro de la ciudad, ir de compras... En definitiva, mucho por ver y hacer.


               Pero hay otra cosa que no me quiero perder: su gastronomía. He oído tanto hablar de ella que éste es el momento oportuno para saber más sobre lo que se come en este país. Para ello tengo la mejor guía posible: la chef Carolina Doriti, una joven y experimentada cocinera que conoce a las mil maravillas este atrayente mundo de los fogones helenos. Además, habla perfectamente castellano.
               Para Carolina la cocina es, además de una forma de vida, su pasión. Se nota cuando conversas. Disfruta hablando de temas culinarios. Así pues, es mi día de suerte porque voy a explorar con ella el corazón gastronómico de esta capital a través de diferentes rincones que me irá enseñando. Dispuesto a saborear verdaderas exquisiteces. Todo un privilegio.



            Hemos quedado en la concurrida plaza Monastiraki. El recorrido va a durar aproximadamente unas tres horas aunque los tiene, según me comenta, más largos. Lo bueno es que, mientras pruebo algunas de estas elaboraciones, el itinerario me lleva por monumentos y rincones emblemáticos de Atenas. ¡Qué más puedo pedir!.



               Obviamente, no podía perderme un fantástico Souvlaki, quizás el plato más popular, consistente en pequeñas piezas de carne a la plancha, o a la brasa, acompañadas, además de su típica salsa, con algo tomate y cebolla troceados. Lo presentan envuelto en un pan de pita. Me dicen si quiero un poco de picante. “Claro”, les respondo. En mi opinión, es delicioso. Para chuparse los dedos. 
             

             En Grecia son famosos los meze, consistentes en una selección de aperitivos de lo más dispar. La verdad es que probé numerosos platos ese día. Entre ellos,  dolmades (hojas de vides o parras rellenas, en mi caso, de arroz y ciertas hierbas que lo aromatizan), tzatzíki (la conocida salsa preparada con yogur, pepino, eneldo y zumo de limón, entre otros ingredientes), calabacines rellenos, kolyva (un tipo de ensalada que atesora mucha historia elaborada con trigo cocido,  granada, canela, frutos secos, sésamo, etc.) o tiropita (parecida a una empanadilla pero hecha con masa filo, también rellenas de pasta de espinacas o de queso). Las fotografías hablarán por sí solas.




             Este paseo gastronómico me llevó a comer también un pastel griego llamado Portokalopita (con sabor a naranja), empanadillas de queso y de espinacas, algunos aceites y panes (resultó, lógicamente, casi obligado entrar en una conocida panadería ateniense), bebí magníficos vinos, probé algunos licores (como el ouzo, que, elaborado a base de uvas maduras y anís, tiene un ligero sabor a regaliz)  y disfruté, en todo momento, de estos inolvidables instantes por las calles de Atenas.
             De lugares donde me ofrecen presentaciones más trabajadas, tipo delicatesen, a lo más tradicional. Atenas está preparada para todos los gustos y bolsillos. Chuletitas de cordero, pescados a la brasa, calamares fritos o a la plancha, boquerones marinados, ensaladas con el típico queso feta, koulouri (ese clásico pan muy crujiente, en forma circular, que lleva sésamo), etc. Y lo más importante, se puede comer muy bien a unos precios francamente baratos.






               La variedad de dulces no se queda atrás. La miel (a la que los griegos son muy aficionados) y la canela están muy presentes en muchos postres. Recuerdo con especial cariño uno de ellos llamado Melomakarona, un dulce tradicional que, al parecer, se consume especialmente en épocas navideñas.
               La conversación me lleva a conocer numerosas anécdotas culinarias de esta tierra de magníficos productos. Carolina es un libro abierto de la gastronomía de su país. 
               Por cierto, otra cosa que descubrí es cómo le gusta a los griegos al café tipo frappé (con hielo y cubierto de mucha espuma). Es tremendamente popular. Lo consumen a cualquier hora del día. Por la mañana, por la tarde y por la noche. No es extraño ver a los atenienses pasear con un vaso de plástico bebiéndolo por la calle.
              La experiencia ha sido fantástica. Francamente recomendable. Una manera práctica de profundizar en estos menesteres del buen comer y romper los viejos e injustificados estereotipos que parecían asimilar la comida griega con el yogurt o con la musaka. Obviamente, es más. Mucho más.
              En puestos callejeros, en tabernas o en restaurantes podrás deleitarte con este tipo de comida.




              Carolina es, podríamos decir, la cara en Atenas de un importante proyecto llamado Culinary Backstreets que trata de acercar al viajero este inabarcable mundo. Recorridos perfectamente organizados y estudiados por Atenas a través de ese inigualable escaparate griego que es su cocina.






                Te invito desde este blog a que conozcas esta magnífica idea,  ya asentada en otras capitales del mundo. Una forma distinta, tremendamente atrayente, de pasear y comer, a la vez, en la capital griega. Una experiencia con aires frescos, alejada de los tradicionales tours guiados, que permite adentrarse en el corazón de la ciudad desde otra perspectiva: la gastronómica.
                En definitiva, descubrirás rincones del buen comer,  en sus más variadas vertientes (carnes, pescados, panes, dulces, etc.), que pocos conocen tan bien como la chef Carolina Doriti.

Consejos útiles:


2.- Una curiosidad. Me encantan las alcaparras. Sin embargo, nunca había tomado hojas de alcaparras. Toda una delicatesen que pude disfrutar en Atenas.


3.- Si eres amante del mundo del vino. No dudes en acercarte a una prestigiosa vinatería llamada  Oisnoscent, en la calle Voulis 45-47, donde encontrarás una magnífica selección de vinos del país.




4.- Miel. ¿Sabías que los griegos son grandes consumidores y uno de los países que más miel toma por habitante?. ¿Sabías que Grecia es una gran productora de miel?.
5.- ¿Cómo llegar?. Aegean Airlines (www.aegeanair.com) ofrece vuelos directos diarios conectando Madrid con Atenas.



6.- Un último consejo. ¿Te imaginas tomar un café con una de las vistas más bonitas de Atenas?. Sube a la terraza del restaurante del  hotel Electra Metrópolis (www.electrahotels.gr). No te adelanto más. Simplemente, te gustará estar allí. Un magnífico alojamiento muy representativo de esa hornada de nuevos hoteles que en los últimos años se están inaugurando en la capital griega.

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