lunes, 15 de abril de 2013

Un castillo en Segura de León



              Me dirijo al sur de Extremadura, muy cerca de la frontera con la provincia de Huelva. Estoy en los territorios del mejor cerdo del mundo, en tierras de muchas dehesas, de excelente bellota y extraordinario jamón. Aquí se entiende de este manjar único en el planeta. Una preciosa combinación entre cerdo ibérico, grandes extensiones de encinares y la mano del hombre que durante tiempo ha sabido sacar lo mejor de estos animales.
             Mi idea es pasar la noche en un lugar con mucho encanto. Es el castillo de Segura de León, ahora transformado en un coqueto hotel.
             Nada más llegar, su director, Juan Manuel Galán Lombrera, me va explicando poco a poco lo que fue esta fortaleza árabe en la que más tarde se asentaría la Orden de Santiago. La mayor parte de la construcción, me comenta,  fue obra del comendador D. Alonso de Cárdenas. Vamos desgranando, sin pausa pero sin prisa, cada rincón y cada piedra. Soy afortunado, tengo el mejor cicerone para esta escapada.

 
             Juan Manuel es hombre de fácil conversación y un enamorado de esta zona de España. Vasco de nacimiento, lo hazares de la vida le han traido hasta practicamente el otro extremo de España. No obstante, no olvida sus raices. Retorna a su tierra regularmente.

 
              Ya sabía algo de él por amigos comunes y quería conocerle. Juan Manuel es Premio Nacional de Gastronomía y campeón de España de Coctelería clásica. Se dice pronto pero no deja de ser un honor poder probar unos platos donde ha puesto su impronta y su saber. Estos momentos son privilegios que la vida concede de vez en cuando.
              El castillo domina el pueblo de Segura de León. Sobre una loma rocosa se levanta vigilante, centinela, vigía y observador de todo lo que se mueve a sus pies. Regala unas vistas, especialmente en lo alto de la torre del homenaje, que permite divisar a la perfeccción multitud de kilómetros cuadrados a nuestro alrededor. Es zona de serranías. Además, estamos cerca del el pico de Tentudía (el punto más alto de la provincia de Badajoz), una excursión obligada.
            Lo primero que hicimos fue visitar las estancias del hotel. Las habitaciones (todas ellas bautizadas con nombres de comendadores) están perfectamente aclimatadas y preparadas, alguna de ellas con dosel incluido. No les falta de nada. Excelente opción y estancia para pasar un fin de semana y para conocer esta "naturaleza extremeña". Por cierto, el nombre del comendador de mi habitación era Diego de los Cobos.
            Me ilusionaba comer en su restaurante. Había oído hablar de él y muy bien. No me defraudó. Antes al contrario, lo considero francamente aconsejable. Os describo algunos de los platos: consomé reina a la menta, revuelto de foie con patatas confitadas, langostinos y cebolla caramelizada al Pedro Ximenez, carrillera de ibérico con salsa española, solomillo de cerdo ibérico, foie con mermelada de frambuesa y jamón ibérico..... Dicen que aquí se prepara el mejor bacalo al Pil Pil de Extremadura. Aunque probé otra extraordinaria forma de hacer el bacalao tengo la ligera sensación que esa afirmación no está muy desencaminada.

 
          Quiero acabar con una pequeña confesión final. Reconozco que la visita al Castillo de Segura de León me dejo un recuerdo muy dulce. El de una tostada de leche frita caramelizada, aromatizada con anis y flambeada que tomé como postre. No olvides pedirla.


               Tras una magnífica comida, ¿qué mejor que una agradable  y distendida conversación?


              No te cuento más. Sobra extenderse al ver estas fotografías.
              Te dejo su web: www.hotelcastillodesegura.com
              Por cierto, para terminar, nada mejor para bajar la comida que patear un poco este entrañable pueblo extremeño de Segura de León. Típica arquitectura de casas blancas, relucientes, encaladas y estrechas calles empinadas que parecen dar una sombra permamente para cobijar del calor veraniego a los vecinos.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario