domingo, 7 de agosto de 2011

Dormir en la casa natal de Orellana


                  En el año 2011 se conmemora el quinientos aniversario del nacimiento de Francisco de Orellana, descubridor del Amazonas. Allá por 1511, en la ciudad extremeña de Trujillo nació el que sería uno de los grandes personajes en la conquista del “nuevo mundo”.  Su vida será objeto de estudio pormenorizado en este “año de Orellana”.
                 Por esta razón, no hay mejor forma de adentrase en tan emblemática efemérides que pernoctar en la que fuera su casa natal; un palacio del siglo XV, situado en la antigua villa medieval de Trujillo.

              El Hotel Casa Orellana (www.casadeorellana.com) cuenta con todo aquello que hace que un alojamiento pueda ser calificado de exclusivo y, añadiría algo más, singular.
   Basta con leer el nombre de estos aposentos para retroceder, por arte de magia, a tiempos de la conquista. Así, por ejemplo, tenemos la habitación “Fray Gaspar de Carvajal” (quien describiera la azarosa aventura del Amazonas), la habitación “Ana de Ayala” (mujer de Orellana) o “Cosme de Chávez” (mecenas de la expedición).


              Es de elogiar igualmente el concienzudo y meticuloso trabajo del decorador portugués Duarte Pinto Coelho, que ha sabido dar a cada espacio un aire distinto sin romper con la historia del edificio.
     Hotel Casa Orellana se postula, pues, como una opción de primer orden para pasar un inolvidable fin de semana entre paredes que rezuman historia, y entre muros que parecen recordarnos a cada paso al joven y valeroso Orellana.
    Pero esta escapada quedaría en parte inconclusa si no complementamos nuestro viaje con una representación de lo mejor de la gastronomía extremeña. Una acertada recomendación es cenar, en plena plaza mayor, en el restaurante Corral del Rey (www.corraldelreytrujillo.com). Bajo la experimentada dirección de su jefe de cocina (Antonio Sánchez García Plaza) nos adentramos en un mundo de texturas y sabores que no olvida en ningún momento la valía de los productos de la tierra. Calidad, cuidada presentación del plato, generosidad en las raciones y variedad en los menús consiguen satisfacer al más exquisito de los paladares.
Hotel Casa Orellana y restaurante Corral del Rey parecen formar el perfecto equipo para hacer imborrable nuestra escapada por Trujillo en un año donde la localidad reclama un merecido protagonismo.

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