sábado, 4 de junio de 2011

Jungfraubahn, por las alturas de Europa

En ocasiones, resulta particularmente difícil explicar con palabras las impresiones que el viajero percibe en determinados momentos. Uno de ellos es la experiencia, desde luego, inolvidable de subir en el Jungfraubahn, un tren-cremallera que nos llevará a la más alta estación de trenes de Europa.
Para situarnos, nos encontramos en plenos Alpes suizos, casi en el centro de este rico país. Esta célebre cordillera europea cuenta, por estas latitudes, con altas montañas, como es el caso del famosísimo Jungfrau.
Suiza es conocida, entre otras cosas, por su extensa red ferroviaria y por la gran cantidad de trayectos turísticos en tren, como el Glacier Express, el tren del chocolate, los ferrocarriles de Jura, etc.
Pues bien, entre éstos, quizás el más famoso sea el Jungfraubahn, un pequeño tren-cremallera que nos llevará a lo que se conoce como “Top of Europe”.  Para ello, debemos llegar hasta el pueblecito de Grindelwald, una turística localidad, de pocos habitantes, cercana a Interlaken.


                Grindelwald será nuestro particular campo base. Aquí podremos dormir y comer en algunos de sus múltiples restaurantes y hoteles. De este municipio lo especialmente llamativo es el entorno donde se encuentra. Para hacernos una idea, estamos en medio de un valle, rodeados de montañas, a los pies de la cara norte del Eiger. Es también el lugar donde cogeremos este curioso tren. Desde aquí, solo quedan dos horas para llegar a nuestro destino.


El trayecto es particularmente agradable por las asombrosas panorámicas que la naturaleza nos regala. Tenemos una primera parada (estación de Kleine Scheidegg) para cambiar de tren y coger otro que nos llevará hasta una altura de 3.454 metros.
 Mientras vamos ascendiendo realizaremos unos pequeños descansos, de escasos minutos, para, dentro del macizo que atravesamos, acercarnos durante cortos espacios de tiempo a unos “balcones acristalados” donde disfrutar de unas vistas realmente increíbles. Estas pausas en nuestro recorrido, a la vez, sirven de aclimatación a la altura.


          Una vez arriba, nada mejor que disfrutar de un buen chocolate caliente suizo (en pocos lugares del mundo lo preparan mejor que en este país). Ésta es, desde luego, una extraordinaria forma de entrar en calor.
La cima de nuestro trayecto está repleta de sorpresas. Por un lado, subiremos en un ascensor a una sorprendente terraza panorámica sobre el glaciar Aletsch, el mayor de Europa, con cerca de 25 kilómetros de largo. Por otro, visitaremos “el palacio de hielo”, consistente en una serie de pasadizos helados dentro de la montaña con diferentes grupos escultóricos realizados en hielo.


Trekking
Si queremos pasar el día entre estos parajes, nada mejor que, a nuestro regreso, salir en la última parada, en la que se cambia de tren.  Su nombre es  Kleine Scheidegg y es un lugar tremendamente animado, bullicioso, cosmopolita e ideal para los amantes de la naturaleza. Todo este ambiente está aderezado además con bares, restaurantes, alojamientos y tiendas donde comprar cuanto necesitemos para nuestras excursiones. Una especie de lugar de encuentro para los amantes de los largos paseos por estos senderos, bien sea andando o, en invierno, haciendo esquí de fondo.
Quiero, por último, dar un pequeño consejo: asegurarse en Grindelwald del tiempo que tendremos arriba, saber si el día se encuentra limpio de nubes y si hay visibilidad. De no ser así, a pesar de disfrutar del encanto del trayecto y el paisaje que nos envuelve, perderemos la posibilidad de estas irrepetibles panorámicas.
Así pues, los mayores recuerdos de este viaje, desde luego, residen en los paisajes que me envolvían, en mi “ascensión” en tren mientras la calefacción mitigaba el frío que hacía fuera y, cómo no, en la tranquila y, a la vez, salvaje panorámica de este inmenso glaciar en mis pupilas.

Datos útiles
Moneda: Franco suizo
Los quesos: Una de las cosas por las que es conocida la gastronomía suiza es por la gran variedad de quesos. Estamos en el momento y el lugar ideal para probar algunos de los muchos que se producen. Entre ellos, el Emmental, el Gruyére, el Appenzeller o el Vacherin.
Un dato: Jungfrau es parte del “Jungfrau-Alestch-Bietschhom”, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.
No olvidar: 1) Disfrutar de los deportes de la naturaleza y llevar un buen calzado para hacer trekking. 2) Los aficionados a los deportes blancos saben que Suiza es un paraíso. 3) En este país son muy típicos los mercadillos navideños. Si nos acercamos por esas fechas,  es una buena idea dar un paseo en Grindelwald entre esos tenderetes y empaparse un poco de la Navidad suiza.
Para dormir: Hotel Spinne, en Grindelwald.
Un consejo: Nada mejor para moverse por Suiza que sacarse la Swiss Pass. Su precio depende de los días de duración (de tres días a un mes) y nos permitirá tomar multitud de trenes, tranvías, autobuses, barcos, etc. o entrar en la mayoría de los museos del país sin coste alguno.

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