domingo, 11 de septiembre de 2016

La historia de un curioso postre llamado "Manjar das Chagas"


 

            En ocasiones, degustar un plato es también conocer la historia del lugar. Una elaboración, como es sabido, dice mucho del cocinero que la realiza, pero también del pasado, las tradiciones y el entorno donde se cocina. Algo que podemos apreciar perfectamente cuando probamos un extraordinario postre alentejano llamado "Manjar das Chagas". Podríamos decir que parte de la historia de un convento la conoceremos en un magnífico bocado.
           En el que fuera el Convento das Chagas de Cristo (ahora, Pousada D. Joâo IV), en la localidad portuguesa de Vila Viçosa, se elabora una "sobremesa" (postre) con una densa carga histórica. Pasan los siglos y la receta permanece intacta. 



               Esta elaboración, aunque pueda parecer rara, llevaba entre sus ingredientes "peito de frango" (pechuga de pollo). Desde luego, realmente curioso  para un dulce. Sin embargo, así es.
             Conviene, antes de nada y para entender la receta, ponernos en situación. Vila Viçosa ha sido uno de los más emblemáticos enclaves de la historia de Portugal y, especialmente, de la monarquía lusa. Este importante convento está situado junto al gran edifico del palacio Ducal, historia viva pétrea de la casa de Bragança.






              No debemos olvidar que la realeza portuguesa tenía en esta villa un lugar de descanso. Ricas casas palaciegas de cortesanos y nobleza, con preciosas fachadas de reluciente mármol procedente de las cercanas canteras, se suceden a lo largo de sus calles. Donde estaba el Rey, estaba su Corte. Naturalmente, entre las actividades lúdicas que por aquellos tiempos se practicaba, se encontraba la caza.



              Pues bien, algunos de los muchos animales que cazaban, como el coelho -conejo-, se regalaban a este convento que, en su momento, fue el más rico e influyente de Vila Viçosa.
              La gran cantidad de estos roedores que recibía hizo que ese ingrediente inicial del Manjar das Chagas fuera cambiando. Las existencias eran grandes y había que darle salida.
            Este fantástico postre, de color marrón oscuro, lleva naturalmente otros manjares más dulces y típicos de la repostería alentejana. Huevos, harina, almendras trituradas y azúcar forman la base de este dulce delicia.
              Si todo ello lo mezclamos -para conseguir una textura uniforme- con trozos de conejo muy triturado, que casi no apreciaríamos si no nos lo dijeran, logramos tener el secreto de esta "sobremesa".
              Ni que decir tiene que es el postre estrella del restaurante D. Carlos de la Pousada D. Joâo IV, una de las más bonitas de Portugal.
             Desde luego, os aconsejo visitar Vila Viçosa y la conocida "ruta del mármol", además de conocer otras localidades cercanas como Borba, Elvas o Estremoz. No cabe duda que pernoctar en este histórico alojamiento es una de las mejores opciones para quien viaje por esta parte del Alentejo. Si el pasado de estos muros lo aunamos con la historia de algunos de sus platos lograremos, desde luego, hacer de esta escapada un recuerdo inolvidable.
             Las puertas de esta magnífica Pousada están  abiertas para disfrutar de una gran experiencia.





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