lunes, 27 de julio de 2020

En “Casas de Alpedrinha” disfrutarás de unas vistas únicas


            Todos aquellos que adoramos Portugal, seguro que hemos pasado en multitud de ocasiones por la “auto-estrada” A-23 que conecta Castelo Branco con Guarda. Una carretera, paralela a la frontera hispano-portuguesa, que une también preciosas ciudades como Fundâo (capital de la cereza portuguesa) o Covilhá.
       Pues bien, en dirección norte (Guarda), antes de llegar a Fundâo aparece una salida que indica Alpedrinha. Éste es el destino de hoy y, concretamente, unas instalaciones con solera, recientemente remodeladas, llamadas “Casas de Alpedrinha”.



           Con una extensión superior a cuatro hectáreas, según me comenta la propiedad, ofrecen diez espectaculares “casas suites” (Country Houses)  donde pasar unos días inolvidables. Situada en las laderas de la sierra de Gardunha (paisaje natural protegido), con unas inmejorables vistas al valle que a sus pies se despliega, este complejo hotelero brinda multitud de servicios. Entre ellos, un magnífico restaurante llamado Papo de A´njo, una gran piscina de agua de manantial, bar, cuidada pista de tenis o amplias zonas de aparcamientos. Todo ello, rodeado del verdor de la vegetación que nos rodea. Ciertamente, es un lugar muy agradable.




                Estas “casas suites” son una verdadera delicia. Un amplio salón con un gran ventanal al campo, cocina con todo tipo de electrodomésticos y utensilios para estos días, un gran dormitorio con cama tamaño king size, aire acondicionado, wifi, aparcamiento privado y un amplio cuarto de baño conforman, junto a un agradable parterre exterior con vistas al valle una certera apuesta por el turismo de calidad. Todo, pues, está listo para recibir al huésped. Ideal para pasar un fin de semana.





        Resumiendo, un lugar sin igual no solo para ir en verano (cuando el calor aprieta), sino en cualquier época de año en la que percibir la agradable sensación de estar en medio de la naturaleza. Desde Casas de Alpedrinha te informarán, si lo deseas, de la posibilidad de hacer recorridos (a pie o en bicicleta) por este entorno natural tan privilegiado que es la sierra de Gardunha.
           Ciertamente, es muy fácil localizarlo. Unos grandes arcos blancos nos indican que henos llegado a nuestro destino. Se encuentra situado a la salida de este coqueto e histórico pueblo portugués de Alpedrinha, cuya visita es casi una obligación. Iglesias, palacios, estrechas calles empedradas y rincones únicos son prueba de la densa historia de esta pequeña localidad a la que, como casi todos los cercanos a la Raya/Raia, tanto españoles como portugueses, están siendo atacados por esa enfermedad llamada “despoblación”. Pedir alguna información en la oficina del turismo de Alpedrinha siempre ayuda para adentrase en el pasado de estas piedras y palacios.



         Por cierto, esta localidad sufrió mucho durante las guerras napoleónicas. Durante este episodio bélico las tropas francesas, a principios del siglo XIX, entraron en territorio portugués. Una gran placa conmemorativa recuerda a aquellos vecinos que perdieron su vida en aquellos momentos.


        
            Destacar, por lo interesante que resulta, que el agua de la piscina es de “nascente”. Esto es, de un cercano manantial. Siempre está en continuo movimiento en la piscina. Por tanto, permanentemente está entrando y saliendo agua para disfrute de los bañistas. Quizás por ello la notes algo fresca, pero es épocas de mucho calor es lo mejor para refrescarse. 





          Sé que esta piscina trae especiales y gratos recuerdos de su infancia a mi amigo Manuel Lino. Este portugués, que tiene a España como su segundo país, afincado en Madrid y natural de Covilhá, pasó, según me ha comentado al ver algunas de estas fotografías en las redes sociales, muchos veranos bañándose con amigos y familia en las cristalinas aguas de esta preciosa piscina. Vaya este post dedicado a esos imborrables recuerdos que siempre le acompañarán.  
          Quiero resaltar, por lo importante que es en los momentos que vivimos, que "Casas de Alpedrinha" cuenta con la importante acreditación “Clean & Safe”. Todas las medidas de higiene y control están tomadas para que el huésped se sienta seguro.


          De eso se trata, de disfrutar con seguridad. Como anécdota, para garantizar la seguridad al desayunar, con independencia de los lácteos (leche, mantequilla, yogures) que tienes dentro de la nevera, a la hora que tú indiques en recepción, te dejarán una cesta en la puerta de su "casa suite" con todo aquello que precises para un buen “pequeño almorço” (distintos tipos de pan caseros traídos de una panadería del pueblo, croissants, zumo de naranja natural, jamón, quesos, fiambres, etc). Desde luego, un verdadero lujo disfrutar así de la primera comida del día mientras en el jardín nos recreamos viendo como el sol va ganado a la oscuridad y nace un nuevo día.



       
           Escribía el gran y universal escritor portugués, premio nobel de literatura, José Saramago de esta pueblo: "En Portugal no hay escased de ciudades ocultas, pero esta Alpedrinha es secreta"
          El resumen de toda esta experiencia es sencillo: me ha gustado. He disfrutado de un entrono natural único. Seguro que, si te decides por "Casas de Alpedrinha", opinarás como yo.  

Datos útiles: 
1.- Web: www.casasdealpedrinha.com (aquí tienes todo tipo de información -tarifas, actividades, restaurante, etc- y, desde aquí, puedes hacer tu reserva)
2.- Restaurante: Te aconsejo ir una noche a cenar en el restaurante Papo de A`njo. Cocina de la tierra, bien presentada, a precios razonables con vistas a la piscina.




3.- Curiosidades históricas:
A.- ¿Sabías que de Alpedrinha era D. José da Costa? Conocido como el cardenal de Alpedrinha o el cardenal de Portugal, y natural de este municipio fue un importante personaje de la historia de nuestro país vecino cuyos trabajos adquirieron notable influencia en la firma del célebre Tratado de Tordesillas.



B.- Estamos en un territorio con muchas aguas subterráneas. Por tal razón, el rey Joâo V dio la orden de que se construyera una gran fuente de granito, en la parte alta del pueblo. Una verdadera obra de arte, erigida a diferentes alturas, símbolo e icono de Alpedrinha, que está presidida en su parte alta por una corona con las armas reales del monarca.
Esta insigne fuente es también es conocida como el "chafariz real o de las seis bicas”.




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