viernes, 2 de marzo de 2018

Restaurante Bodegón El Ciervo, lechazo y mucho más



                 En la localidad vallisoletana de Cabezón de Pisuerga descubrimos uno de esos restaurantes que son icono y referencia de la cocina castellana.


                 
                  Su nombre,  Bodegón el Ciervo”, es famoso por estos lares al haberse convertido en parada obligada de aquellos comensales que gustan disfrutar de las buenas viandas que por aquí ofrecen.


                    Situado en una antigua bodega subterránea, ha sabido adaptarse gastronómicamente a los nuevos tiempos al conjugar a las mil maravillas la centenaria tradición de la cocina castellana con el tope personal y moderno que ofrecen a sus platos estos fogones. Esta circunstancia se aprecia también en otras vertientes como la decoración del local. Frente a la clásica entrada de una bodega de antaño, sorprenden los aires más novedosos de su interior, visibles en detalles como el mobiliario.


                 Tuve la suerte de comer, no hace mucho, entre estos muros bajo tierra. Reconozco que entrar en este pequeño templo ya predispone favorablemente. El sitio, el ambiente y la atmósfera que se respira, con una multitud de fotografías, galardones y reconocimientos colgados en sus paredes, nos indican que no hemos errado en nuestra elección.


                Y así fue, con una magnífica selección de vinos (tintos y claretes) procedentes de la denominación de origen Cigales (www.do-cigales.es) pudimos disfrutar de una suculenta sucesión de elaboraciones que hicieron las delicias de los allí presentes.

             
                  El culmen, como no podía ser de otra forma, fue un espectacular lechazo asado en horno de leña. Seguramente, uno de los mejores que he probado en mi vida.No deseo relatar y enumerar los platos que tomamos. Esa capacidad de asombro que todo comensal necesita, como he escrito en varias ocasiones, quedaría en cierta forma diluida. Simplemente apunto que tiene una extraordinaria ensalada de morcilla, que el café de puchero no debes dejar de pedirlo, que te encantará el típico pan de pueblo castellano, que atesora una magnífica variedad de postres o que el servicio y la atención al cliente son excelentes.




                   Una buena opción es dejarse, como hicimos, aconsejar por su chef, David López. Con una contrastada experiencia a sus espaldas, está totalmente involucrado en la defensa de los magníficos productos que esta tierra ofrece dejando, como no puede ser de otra forma, su impronta y su visión personal en muchos de los platos.


                La verdad es que comí muy bien. Un ambiente ciertamente agradable que estimula a disfrutar del momento. Sin duda, el prestigio del que goza es merecido. Un restaurante francamente recomendable que, desde aquí, aconsejo si viajas hasta esta zona de la provincia de Valladolid.

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