martes, 9 de agosto de 2016

Ánfora, un restaurante lisboeta de gran proyección



             En uno de los más emblemáticos espacios urbanos de Lisboa, entre el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belén, encontramos un precioso palacio, ahora reconvertido en hotel de cinco estrellas, que responde al nombre de “NAU Palácio do Governador”, recordando que estas históricos muros albergaron durante siglos el palacio del gobernador de la emblemática Torre de Belén.




              En un marco tan incomparable como éste descubrimos el restaurante “Ânfora”, cuyo nombre es un clarísimo guiño a los vestigios romanos que en este mismo lugar se encuentran y aún pueden visitarse. Aquí, me comentaban, se elaboraba y almacenaba “garum” (típica salsa romana hecha a base de vísceras de pescado muy utilizada en la gastronomía de entonces).



               Pues bien, en “Ânfora” están los dominios del chef portugués André Lança Cordeiro. Un gran cocinero, de dilatada experiencia, que sabe conjugar presente y pasado, novedad y tradición. Una bonita y llamativa fusión entre una cocina con aires vanguardistas y un edificio que, obviamente, nos recuerda la ”época de los descubrimeintos de Portugal”
              La profesionalidad y clara personalidad en la elaboración de sus platos son los argumentos que están haciendo que el gran reto que supone dirigir estos fogones sea un éxito. Su cocina es ya referencia en la capital lisboeta. Novedosa, creativa, elaborada, bien presentada, equilibrada, con cierta sofisticación, pero sin olvidar las raices portuguesas. Todo ello, acompañado de una  estudiada carta de vinos y una magnífica atención al comensal. Se cuida hasta el más mínimo  detalle para que comer en “Ânfora” se convierta en una apasionante experiencia gastronómica. Vajilla, cubertería, manteles, separación de mesas, iluminación ...

           
                Aperitivos, carnes, pescados, arroces, vinos, dulces. Se puede decir que André toca todos los palos confeccionando un precioso puzle que encaja perfectamente en un marco tan inigualable como es este espacioso escaneario de techos abovedados de ladrillo visto y tonalidades  azules y blancas. Y es que, no quiero dejarlo en el tintero, tan acogedor entorno es fruto del trabajo de la conocida decoradora  lusa Nini Andrade Silva.

               Todo, pues, está preparado. La velada será inolvidable. Los ingredientes son visibles: extraordinaria materia prima, un buen servicio, un precioso restaurante y el buen hacer de André Lança.
                En definitiva, magnífica cocina de autor de altos vuelos con una extraordinaria relación calidad/precio.



               No quiero -ni es mi intención-, en estos párrafos, decidarme  a la mención y enumeración de los diferentes platos que ofrece su variado menú. Valgan estas fotografías de apoyo para hacernos una idea de lo que nos espera en “Ânfora”.











            
                Lo he escrito en varias ocasiones y lo vuelvo a reiterar. Como casi en todas las cosas en la vida, la experiencia personal es el mejor aval que el comensal pueda tener. En mi caso, puedo asegurar que “Ânfora” está entre mis preferidos en Lisboa. Es una apuesta de gran proyección sustentada en bases muy sólidas.
               Pocos meses de vida pero mucha vitalidad. Nacido para dejar huella. Mi enhorabuena, André. Vayan a ”Palácio do Governador” y conozcan su trabajo. Les encantará. 
               Definiría mi experiencia “Ánfora” como una sola palabra: “Volveré”.


Agradecimientos: NAU Hoteles por algunas de estas fotografías

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