martes, 15 de diciembre de 2015

Las mil y una maneras de recorrer Lisboa


             
               Lo he escrito en varias ocasiones; Lisboa es una de las ciudades que más me gustan del mundo y, posiblemente, la capital de Europa que visito en más ocasiones. Su relativa cercanía a la ciudad donde vivo –Badajoz-, apenas poco más de doscientos kilómetros por una buena autopista, hace que aquí se encuentre uno de los aeropuertos que utilizo con más frecuencia en mis viajes. Es, en cierta forma, parte de mi vida.



                  Me gusta pasear junto al Tajo, disfruto tomando un "descafeinado pingado" o una "bica" en cualquiera de sus cafeterías,  saboero cada minuto que paseo por "avenida da Libertade" hasta la "plaça de Marquês de Pombal" y echo de menos, cuando no estoy, la chamuça  que, casi como un ritual inquebrantable, me como en el restaurante Beira Gare (junto a la estación de trenes de Rossio).



               Pero Lisboa, como conoce el lector, es mucho más. Es música de fado, son calles estrechas y empinadas, son sus famosos tranvías, son restaurantes y tabernas, son las vistas desde el castillo de San Jorge, es cruzar en barco el Tajo, son sus puentes y es, simplemente,  dejar pasar las horas mirando lo que a nuestro alrededor ocurre. Eso es lo que suelo hacer en la plaza del Comercio antes de anochecer. Un lugar emblemático para mí donde, si el tiempo acompaña, ves a parejas de enamorados cogidas de las manos, a ensimismados grupos de turistas o a fotógrafos rastreando cada rincón de este precioso espacio urbano. Y es que disfruto pateando la baixa lisboeta. Una especie de adicción que me obliga a venir una y otra vez a esta inolvidable capital.


               A lo largo de mi vida como bloguero he escrito de muchos aspectos, circunstancias, motivos y argumentos turísticos de esta ciudad: de sus cafeterías y terrazas, de los palacios cercanos (Mafra, Queluz, da Pena, ...), de sus hoteles y restaurantes, del estuario del Tajo, de su rica historia, de ciudades vecinas como Almada, del tranvía 28, de Cascais o Estoril, de su ambiente nocturno y, naturalmente, de la Lisboa de toda la vida; esa que la mayoría de los turistas llevan en el corazón.
 



                 Sin embargo, hoy me voy a fijar en una vertiente distinta: “las mil y una maneras de recorrer Lisboa”. Quiero titular así este reportaje porque, ciertamente, es asombrosa la ingente variedad de medios de locomoción que podemos utilizar para ir descubriendo diferentes rincones de esta ciudad. Algunos realmente originales. Por eso, voy a ir salpicando con fotografías este post desde el principio, como acompañamiento de estos párrafos.


                 Es bueno, antes de comenzar, mencionar el por qué de esta curiosidad periodística. Déjame que te lo explique: andaba este viajero recorriendo la ciudad cuando, en no más de cinco minutos, vi pasar a más de una decena de  "Tuk Tuk" con decoraciones francamente sugerentes. No exagero ni un ápice. Segundos más tarde, compruebo que pasan a mi lado unos antiguos Renault 4 sin techo preparados también para disfrutar de un interesante recorrido mientras sus ocupantes aprovechan de casi eterno sol lisboeta.

 





                Pues nada, como tenía tiempo y ganas, cámara en mano, decido dedicar las próximas horas a ir fotografiando todos aquellos medios de locomoción en los que un turista puede moverme por Lisboa.  Resultó también un interesante y reconfortante paseo. Una forma de divertirme. No cabe duda alguna. Al fin y al cabo, he ideado una novedosa manera de conocerla con el anecdótico pretexto de sus vehículos. Es mi particular “safari fotográfico” por Lisboa.









             Para tratar de hacer más amplio y completo el reportaje, me puse a revisar tranquilamente, cuando regresé a casa, mis discos duros seleccionando aquellas fotografías que me fueran útiles para tan ingenua y, a  la vez, divertida ocupación. Llevó horas pero el resultado, creo, mereció la pena.



             Se puede decir que todas las piezas del puzle estaban sobre la mesa. Sólo faltaba darles su ubicación adecuada. Para ello, nada mejor que utilizar este blog viajero donde explicar mi particular experiencia lisboeta.

 

               Es un reportaje largo, lo sé. No todos tienes tanta extensión. Pero era preciso. No podía dejar fuera tantas opciones como existen para moverme por Lisboa y, aún así, seguro que quedan muchas que desconozco. Otro pretexto para volver. Además, como obviamente es imposible montarse en todos, decido hacer una labor de recopilación de todos aquellos folletos que hablen al respecto.
               Voy, poco a poco, acumulando toda la documentación que encuentro sobre las posibilidades que se ofrecen por diferentes empresas, públicas y privadas, de enseñarme la ciudad. Recabo información tanto en el hotel donde me hospedo como en la oficina de turismo. La verdad es que no resulta complicado. Hay mucha y de calidad. Os dejo algunos ejemplos.




 

 

              Hay de todo. Junto a los autobuses, taxis, coches de alquiler, coches de lujo (con o sin conductor), etc, descubro algunos que están de moda en los ultimos tiempos como el segway, un original vehículo eléctrico de dos ruedas. Hay muchas empresas que se dedican ofrecerte estos servicios. Te darán información por las calles y los verás por el centro de la ciudad y lugares más turísticos. La próxima, lo pruebo.
               No quiero dejar en el olvido el Tajo/Tejo. Este estuario, uno de los más bonitos de Europa, puede ser navegado de muchas maneras. La más económica son los ferrys que comunican ambas orillas. Por un competitivo precio disfrutas de una bonita experiencia además de concoer la otra orilla y tener unas vistas de la capital con otra panorámica.
 
 
 
 
             Ahora bien, el río ofrece la atractiva posibilidad de contratar paseos a lo largo del estuario en distintos tipos de embarcaciones. Un velero, una moto de agua o barcos turísticos de todos los tamaños (algunos ofrecen cena y espectáculo musical incluido), son opciones francamente recomendables desde las que podrás ver Lisboa desde otra óptica. Te pongo algunas instantáneas.

 
 
 

                En otra ocasión, hace poco más de un año, allá por noviembre de 2014, publiqué un post titulado "Descubriendo Lisboa desde el agua" en el que hablaba de mi grata experiencia con la empresa Megaverde (www.megaverde.pt) que me brindó la posibilidad de navegar en una espectacular lancha rápida llamada "Sir Dinha". Ya comenté que se trataba de un bonito juego de palabras ideado por su propietario Otto Rocha. Pasar bajo el puente 25 de abril, junto a esos inmensos pilares que sustentan esta mastodóntica obra de ingeniería, es casi inenarrable. Torre de Belem, el monumento a los descubrimientos, el Santuario de Cristo Rey de Almada o plaza del Comercio, desde el agua....  Sencillamente, un privilegio haberlo disfrutado. 
             Te aconsejo, si tienes tiempo, que leas el post que escribí,  http://narrogeographic.blogspot.com.es/search/label/PORTUGAL%20%28LISBOA.%20MEGAVERDE%29  Aquí encontrarás mi relato navegando por estas aguas donde el Tajo se encuentra con el inmenso Atlántico. Te pongo, no obstante, algunas intantáneas de esos momentos.
 

 
 
 
               Como sabes, Lisboa es cada vez más un destino de cruceros. Estos grandes "ciudades flotantes" atracan en la capital portuguesa pasando bajo el puente "25 de abril". La instantánea es única. Me pregunto lo que deben pensar los cruceristas cuando por primera vez entran en el estuario camino del puerto de atraque. No olvidarán esa sensación. Estoy seguro.

 

             Ahora bien, no conviene olvidar el pasado. Junto a esas enormes barcos encontramos el navío típico de este estuario (un espacio natural con una gran riqueza paisajística, en flora y en fauna). Se llama "varino". Es una embarcación de madera, de proa alta, policromada, ideal para el tráfico de mercancías
             Quien os escribe pudo, en Vila Franca da Xira, navegar en uno de ellos, llamado "Liberdade" y realizar un pequeño paseo por esta zona del Tajo. Por un precio francamente barato, puedes conocer ,a bordo de este varino, algo más de estas tierras portuguesas. Los fines de semana no es extraño ver a grupos que se deciden por esta opción que tanto recuerda las tradiciones de décadas pasadas.
 
 
   
          Un simpático medio de transporte, también de moda en otras capitales europeas,  es el "HippoTrip" -un vehículo anfibio-. Una especie de dos en uno. Se trata de un autobús que realiza un recorrido por alguno de los sitios más emblemáticos y turísticos, a la vez, que te ofrece una excitante experiencia: navegar por el estuario sin cambiar de vehículo. Su publicidad es muy explícita: "o único Tour que te leva por terra e mar"



             No puedo, obviamente, olvidarme de uno de los más populares medios de locomoción de la ciudad: el Metro. Te dejo el mapa. Cómodo, seguro, limpio, accesible y barato. No es preciso decir más.


 
            Seguro que, cuando estés leyendo este post, echarás en falta alguna mención al más famoso de los medios de locomoción de la ciudad: el tranvía.
            Venir a Lisboa y no montarse en un tranvía es como si al viaje le faltara algo. Es casi una obligación. Los viejos tranvías de siempre se mezclan con los más modernos dotados con las últimas tecnologías y todo tipo de adelantos.
             Aún así, me quedo con los clásicos, con los históricos, con los de asientos de madera y traqueteo continuo. Con los de toda la vida. Y aquí, como sabes, hay un recorrido emblemático: el 28. No debes perdértelo.
 
 
 
 

 

              Sigamos con más alternativas. Mira estas fotografías detenidamente. Son los célebres "elevadores" de Lisboa. Básicamente, son unos funiculares ideados para sortear lo empinado de la orografía lisboeta y una cómoda manera de evitar recorrer a pie las numerosas pendientes de estos trayectos. Otra postal típica de Lisboa. Hay que probarlo.
 
 
 
                  Créanme, es casi imposible abarcar esta colección. Necesité más tiempo del que pensaba para ir preparando y organizando tantas instantáneas y folletos. El resultado lo tienen frente a sus ojos. Un post donde las fotografías ocupan un lugar provilegiado. Hablan por sí mismas. No puede ser de otra manera.
                  Ah, ¿Y si hablamos de conocer Lisboa desde el aire?. El más barato y popular lo tiense en la conocida como "zona de la Expo 98" (parque de las Naciones). Seguro que lo recuerdas. Son las telecabinas (www.telecabinelisboa.pt). Dice su publicidad: "Un viaje entre el río y el cielo" . Tremendamente elocuente.
 
 
   
 
                    La bicicleta es otra forma de desplazarse por la ciudad. Debido a las numerosas cuestas quizás es, en algunos barrios, más dificultoso, salvo en determinados tramos, normalmente ribereños con el Tajo. Esta saludable alternativa es muy recomendable  por la zona de la antigua expo del 98. Alli encontrarás señales identificativas donde se pemite el uso de bicicletas. No hace falta que te diga que hay multitud de empresas que alquilan bicicletas y tándems.
 




             También es posible ver desde más altura Lisboa. Eso, quizás, merece un post especial. Te dejo un nombre Lisbon Helicopters (www.lisbonhelicopters.com)

 
              Si te digo que, de repente, me adelanta un grupo de "autos locos" me dirías que estoy enriqueciendo este post con un poco de imaginación. Pero cuando mires estas fotografías descubrirás estos curiosos vehículos que, posiblemente, nunca vistes. Seguro que pensaremos lo mismo: "quiero montarme en ellos". Una pasada. Te dejo una web: http://www.gocartours.com/our-tour-cities/lisbon/ 
 



                ¿Cuántas veces has ido por una ciudad y ves publicidad de trenecitos turísticos?. También es posible en Lisboa.



             La moraleja de todo ello es clara. Mientras más viajo a Lisboa, más ganas de volver tengo. Siempre descubro algo nuevo. Y, créeme, esto no me pasa sólo a mí. Si te acercas a la capital portuguesa notarás que por tus venas empieza a correr esa agradable adicción que sólo tiene un nombre: Lisboa
             Por cierto, por muchos medios locomoción que tengas a tu alcance, por competitivos y divertidos que sean, por preparados que estén o por atrayentes que te resulten no hay mejor forma de conocerla que patearla. Nos vemos allí.
 









 

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