lunes, 5 de octubre de 2015

Wadi Rum, por tierras de Lawrence de Arabia


   
            Inmenso, solitario, como tocado de la mano de Dios. Con estas palabras se refería a Wadi Rum el oficial del ejército británico Thomas Edward Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.



               Formaciones rocosas insólitas, como la célebre de “los siete pilares de la sabiduría”, nos esperan en un paraje sin igual donde, si lo deseas, tienes la posibilidad de pernoctar en un campamento  beduino. Una experiencia única que te adentra en la naturaleza y la historia de este territorio situado al sur de Jordania.


            No encontrará, por otra parte, el viajero mejor forma de disfrutar de la hospitalidad beduina que compartir vaso de té, conversación e historias bajo un cielo estrellado en medio de este espectacular entorno.


         No debe extrañar, por tanto, que sean muchos los viajeros que lo consideraran uno de los desiertos más bonitos del mundo. Razones para tal calificativo las encuentras  a cada paso.



              Lawrence de Arabia, que generaría una leyenda a su alrededor  tras la primera guerra mundial, optó por atravesarlo para atacar desde tierra a las tropas otomanas en el estratégico enclave de Aqaba, en el Mar Rojo. Una hazaña que el cine inmortalizó en la famosa película de David Lean protagonizada por Peter O'Toole. Este magnífico largometraje ha sido reconocido en diferentes foros como una de las mejores películas  de la historia. A título de ejemplo, se incluyó en el selecto grupo de películas  que salvaguarda el Registro Nacional de Cine del Congreso de Estados Unidos al ser considerada «cultural, histórica o estéticamente significativa».



               Declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO,  el astronauta  del Apolo 15 James Irwing,  le dijo al rey Hussein de Jordania que este desierto era  lo más parecido en la tierra a lo que se puede ver en la luna. Es por ello que, en ocasiones, se refieran a él como el “Valle de la Luna”.




               Wadi Rum tiene esa especial capacidad de hacer sentir al ser humano pequeño y feliz, a la vez, en un paraje casi irreal. Es como si desearas volver aunque sólo hace días que has regresado. Aquí el tiempo tiene otras medidas y las horas pasan a otro ritmo.



              Tierras rojizas, amaneceres increíbles, noches estrelladas, silencios interminables, desconcertante  grandiosidad, ecos envolventes, rocas fantasmagóricas, fascinante soledad, granito y arenisca, paraíso de alpinistas, camellos y jaimas, paisajes lunares, atmósfera cinematográfica, hospitalidad beduina, sombras alargadas,  tierra de aventura, huellas milenarias y panorámicas inimaginables forman un todo llamado Wadi Rum, uno de los más célebres escenarios de la primera guerra mundial en Oriente Medio.



               Comencé con unas palabras de Lawrence de Arabia y acabo con otros calificativos de este aventurero y militar enamorado del mundo árabe: Enorme, resonante, divino”. No es preciso escribir más.


                   Simplemente puedo decir que tuve la fortuna de recorrerlo, de admirarlo y, en cierta forma, de sentirlo. Ya forma parte esa personal mochila que todos tenemos sobre nuestros indelebles recuerdos viajeros.
 
 
   
                Nuestra estancia en estas tierras desérticas acabaron con una agradable sorpresa: sentados en una gran jaima, disfrutando de una comida preparada en un horno realizado bajo tierra. Imposible imaginar mejor final para esta "experiencia Wadi Rum".
 
 
 
 
 
 
                Os dejo, por último, el audio que grabé para el programa "Cosas que pasan" de Canal Extremadura Radio sobre este asombroso desierto.
 
 
 
 



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