jueves, 6 de agosto de 2015

Unos canelones de melón con carne de “zapateira” en “The 19”



                        En gastronomía siempre es de agradecer la originalidad. Cierta  dosis de innovación e inventiva son un atractivo para cualquier cocina.


              En este caso,  quiero hablaros de un plato para mí novedoso: canelones de melón con carne de “zapateira”, nombre portugués del buey de mar. Una elaboración refrescante que fue un magnífico entrante para la comida que pude disfrutar en uno de mis grandes descubrimientos de este año. Me refiero al restaurante “The 19”, situado en el magnífico Evidência  Belverde   Atitude Hotel  (www.evidenciabelverde.com), un alojamiento de cuatro estrellas, cercano a Lisboa,  donde el diseño se convierte, con razones fundadas, en un gran protagonista. Nos encontramos en Seixal, a menos de media hora de la capital portuguesa.

 



               “The 19” da nombre a este espacio gastronómico como explícito guiño a los aficionados al mundo del golf. Es en este  “hoyo decimonoveno” donde los golfistas tienen un lugar de descanso, relajación y conversación entre plato y plato. No hay que olvidar que son varios los campos de golf que se sitúan en sus cercanías.
 


                  Pues bien, en la planta baja de este aconsejable hotel encontramos los dominios de la chef  Vitoria  Santos, una gran profesional que va afianzando poco a poco su restaurante como un lugar a tener en cuenta en la agenda gastronómica de los lisboetas.


              Tonalidades negras y doradas dominan la decoración creando un ambiente amable con gran luminosidad gracias a  grandes ventanales que van a dar a uno de los espacios más concurridos de Evidência  Belverde: una gran piscina flanqueada de camas tipo balinés. Todo un lujo.



 

              Las sensaciones son magníficas, especialmente de noche, con esa cuidada iluminación tanto en el interior como en el exterior. Un lugar ideal para cenar en pareja y,  de paso, hacer noche en este alojamiento lleno de sorpresas donde amplias habitaciones, que “esconden” las televisiones en los espejos, harán las delicias de los huéspedes.


              Son numerosas  las curiosidades que puedes ir descubriendo al entrar  en “The 19”. La primera de ellas posiblemente será ver cómo la carta viene en una “tablet”. Aquí  están  perfectamente especificados, con toda clase de detalles (incluso si el comensal tiene algún tipo de intolerancia  a determinados alimentos),  los entrantes,  las carnes, los pescados, los postres o los vinos.  “Lâminas de polvo com saladinha de pimientos e rúcula crocante” o “gazpacho de morangos com vieira e rehentos de coentro”, son otros ejemplos de sugerentes entrantes para “abrir boca”.


              Leyendo con cierto detalle la carta diría que son, en muchos casos, platos de toda la vida con toques novedosos. Por ejemplo, una típica chamuça portuguesa se rellena   de “enchidos” para acompañar unas carrilleras confitadas de cerdo ibérico que se presentan junto a un puré de batata dulce.


              Es, en mi opinión, aunque no muy extensa,  una carta bastante variada.
              Me gusta ese juego de texturas que se adivina en ciertos platos. Los canelones de melón, por ejemplo, van acompañados de unos bastones de pan crujiente con aceite y ajo que tratan de dar, además de volumen, un cierto contraste al comerlos. Junto a la sutileza de una fina lámina de melón que se deshace rápidamente en la boca, encuentras la  potencia de unos bastoncillos de pan crujiente.
              En fin, una maravilla de restaurante donde, puedo asegurar, he probado uno de los mejores “bacalhau à  brás” (también conocido como dorado) de mi vida. He comido este clásico plato de la gastronomía portuguesa en decenas de restaurantes portugueses y españoles. Éste ha sido, sin objeción alguna, uno de los más espectaculares.
 

                Como postre, mi consejo es doble: la fantástica versión de la chef de una crema catalana y mousse de chocolate “picante”. No sabría por cuál decantarme.



               Como te digo, uno de los puntos fuertes de Evidência  Belverde es su restauración. Parte importante de este acierto se debe a Vitoria Santos y su gran equipo. Una faceta gastronómica que afecta también a sus magníficos desayunos tipo buffet.  Parabens. Enhorabuena.
               Otro detalle, nada desdeñable, es la amplia terraza con vistas a la piscina. Un espacio excepcional, si así lo deseas, para disfrutar de esta gastronomía.


                Suelo leer las sensaciones y opiniones que los huéspedes escriben tras su estancia en los diferentes alojamientos que visito. En este caso, me quedo con una frase que define perfectamente al hotel: “nos vamos felices”.



                 Finalizo estos párrafos recomendándote uno de los más originales hoteles esta zona de Portugal. Una apuesta por el diseño y la originalidad. Te encantará.

 

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