lunes, 9 de febrero de 2015

Taipei 101, un símbolo para Taiwán

 
                    Sus 101 pisos dan nombre a este prodigio arquitectónico. Esta obra, de 508 metros de altura hasta el punto superior de la antena, es mucho más que un megaproyecto. Es un símbolo para Taiwán. Un distintivo, visible por todo el mundo, que hace referencia a su enorme desarrollo económico y a su decidida apuesta por el futuro.


                   Durante la visita nos comentaron que se estudiaron al máximo todas las posibilidades respecto a riesgos, problemas o dificultades que pudieran aparecer. Nunca, hasta su construcción, nadie se había “embarcado” en semejante desafío. No hay que olvidar que en esta zona del Pacífico hay una importante actividad sísmica. Todo un reto para arquitectos, ingenieros, geólogos, meteorólogos y sismólogos. Un gran equipo de trabajo multidisciplinar para estudiar todas las variables.
 

                   Recientemente tuve la suerte de conocerla. Tenía muchas ganas, lo reconozco. Despierta, no cabe duda, un importante poder de atracción. Diría que despliega cierta fascinación en el viajero sobrepasando sus expectativas. Es más, en ese curioso ranking de los edificios más altos del mundo, ahora liderado por  la casi  infinita Burj Khalifa de Dubai (con 828 metros), tiene un lugar privilegiado.
 
 
               Taipei 101 fue, en su momento, el edificio con más altura jamás construido. ¿Cómo vas a viajar a la capital de Taiwán  y no vas subir a su gran símbolo?. Sería inconcebible. Te adelanto que, prácticamente, se divisa desde cualquier parte de la ciudad. Una obra en superlativo que no dejarás de admirar.
                Cuando te explican los números uno se queda boquiabierto, y con razón. Te escribo algunos de ellos. Para su sujeción y prestar estabilidad al edificio se incrustaron en la tierra 557 pilares de acero a 80 metros de profundidad. Tiene 63 ascensores. Entre los pisos 87 y 91 hay un inmenso amortiguador de vibraciones consistente en una gran bola de acero que pesa 660 toneladas preparado para soportar grandes terremotos y tifones. Este gran amortiguador, en forma de gigantesca bola amarilla, permite estabilizar el rascacielos evitando balanceos y oscilaciones. 

 
      
               Una curiosidad, de las muchas que vas a ir descubriendo durante la visita, es que aquí se encuentran, a día de hoy, los dos ascensores más rápidos del planeta. Así lo certifica el record Guinness en una placa en la entrada del ascensor. Sube hasta al piso 89, desde el quinto, en menos de 40 segundos. Espectacular la experiencia de ascender y ver a qué inusitada velocidad van sucediéndose los números de los pisos.
 




                 En su interior descubrirás una auténtica ciudad. Encontrarás de todo. Plazas de aparcamientos, un gran centro comercial, salas de conferencias, bancos, cafeterías, restaurantes, librerías, oficinas, plataforma panorámica…, etc. Podrás comprar todo tipo de recuerdos con la figura del Taipei 101. Incluso en la factura, como verás en una de las fotografías que pongo a continuación, está impresa la silueta del edificio.




                      La vista a  Taipei 101 estaba  preparada para un martes por la tarde. El día, como ya sabíamos por internet, amaneció desgraciadamente con un triste cielo totalmente encapotado que acabó en unas molestas lluvias. Una climatología como la que te describo  hacía que, desde distancia, no se apreciara más que una pequeña parte de la torre. Un gran manto de nubes cubría su parte superior. Era pues una lástima que no pudiéramos tener esas magníficas vistas que el edificio brinda desde el gran mirador.
                     Decidimos posponer el encuentro y hacerlo tres días más tarde. El tiempo mejoraría y la ocasión lo mercería. Fue una excelente decisión. A pesar de que, aún así, el día seguía algo triste y nublado, logramos esquivar las incómodas lluvias de  días anteriores y apreciar, con cierta nitidez, una preciosa panorámica nocturna de Taipei.

 
                 Te habrás preguntado por su curioso diseño. Te lo cuento. El rascacielos tiene la forma de una caña de bambú. Todo un emblema en la cultura china. Resistente  y, a la vez, elástico.  Duro y, de igual manera, flexible. No es, pues, casual.
                  También es recomendable dejar cierta distancia para apreciar en todo su esplendor Taipei 101, sobresaliendo erguida y majestuosa sobre el resto de las construcciones aledañas. Para ello, te aconsejo subir a la montaña del elefante. Si es de noche, y la torre está iluminada, mejor.
                  Os dejo en este post del blog un pequeño aperitivo de lo que es Taipei 101. Espero puedas conocerla. Ha sido una experiencia francamente bonita. Sí te advierto que tendrás que hacer alguna cola para subir en el ascensor.

   
                 No quiero olvidar deciros que sus 106 pisos (5 de ellos subterráneos) conforman el rascacielos ecológico más alto del mundo.
                 Mi viaje por esta isla, a la que los portugueses llamaron "Formosa" por la belleza de su territorio, ha sido un contínuo aprendizaje. He conocido una ciudad dinámica -tradicional y moderna a la vez-, he visitado templos, he apreciado la huella española en estas tierras, he disfrutado de una gastronomía extraordinaria, he montado en bicicleta, he paseado sus calles, he realizado compras y he disfrutado de un pequeño crucero en barco por el "lago del sol y la luna". No se puede pedir más.  Ha sido un viaje irrepetible, aunque en el fondo de mi corazón deseo repetirlo en un futuro próximo.
                Me llevo en el recuerdo especialmente la amabilidad de los taiwaneses, la sensación de seguridad que respira el viajero, la limpieza de las calles y el formidable grupo humano, compuesto por personas procedentes de diferentes países (Argentina, España, Honduras, República Dominicana, México, Honduras, Panamá, Chile y Paraguay), que visitamos juntos Taiwan. Mejor dicho, que disfrutamos juntos de Taiwán.
                Si el edificio de Taipei 101 es impactante con el cielo grisáceo, imagínate lo que debe ser con un día soleado y radiante. Te dejo algunas instantáneas, cortesía de la Oficina de Turismo de Taipei en España.



 
Consejos útiles
Web: www.taipei-101.com.tw 
Moneda: dolar taiwanés. No hay problemas para cambiar. Lo puedes hacer en el aeropuerto, en hoteles o en los bancos.
Precio entrada Taipei 101: 500 dólares taiwaneses. Apróximadamente 15 euros
Electricidad: 110 voltios. Enchufe de dos clavijas planas. Aunque los hoteles suelen tener, es conveniente llevar un adaptador.
Visado: Algunos países están exentos de visado. Entre ellos, España.
Información en España: Oficina Económica y de Turismo de Taipei en España. C/ Rosario Pino, 14-16. Piso 18, derecha. 28020 (Madrid). Teléfono: 91 571 32 67 
             Por último, como recuerdo final, os pongo un divertido  "jumping" que hicimos a la entrada del edificio. Ilusionados porque íbamos a entrar en el 101.

 

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