martes, 20 de mayo de 2014

Tánger: durmiendo con la historia en "El Minzah"



             El vuelo AT 977 de Air Maroc (www.royalairmaroc.com), con salida a las 20,25 de la terminal 4 de Madrid, me lleva directamente a Tánger. Lástima que esté anocheciendo y no pueda ver desde el avión cómo sobrevolamos el estrecho de Gibraltar; para mí, uno de los lugares más espectaculares del planeta. Suele ocurrir que a los destinos cercanos, casi familiares, no les damos la importancia que otros le otorgan. A veces, los paraísos no están tan lejos.  
             Es mi día de suerte. Me hospedo en un hotel emblemático: El Minzah.


             Referirse a él es reseñar parte de la historia reciente de esta ciudad. Un cinco estrellas perfectamente situado. Muy recomendable. Ideal para ser nuestro “campo base” si queremos visitar esta parte del norte de Marruecos. Tánger, Tetuán y Chafouen nos esperan.
 

           Tengo la habitación 347, al final del pasillo derecho de la tercera planta. Es espaciosa, cómoda, con magníficas vistas y un amplio cuarto de baño. Los amenities, dicho sea de paso, son de la marca Pascal Morabito. Otro detalle de calidad.





             No puedo dejar de pasearlo, de fotografiarlo, de ir descubriendo todos sus rincones (el patio andaluz con su pequeña fuente central, su enorme spa, la piscina exterior, sus salones, …..). Tras descansar esa noche, madrugo para fotografiarlo. Un amanecer desde El Minzah es especial. Hay algo de mágico en ello. Había oído hablar tanto de él y, lo que es la vida,  ahora me alojo aquí. 



 
           El Minzah significa en árabe "bella vista", nombre original de los terrenos donde se asienta
 
          Referirse a El Minzah es retrotraerse a unas décadas no lejanas, del siglo XX, en una ciudad que tuvo como pocas la vitola de “internacional”. Por aquí han pasado famosos, actores, monarcas, príncipes, jefes de Estado, políticos y artistas de todo el mundo. Los pasillos de la planta baja están repletos de fotografías de muchos de ellos: Churchill, Onassis, Rita Hayworth, Yves Saint Laurent, Yves Cousteau, Rock Hudson, Alberto de Mónaco, Francis Ford Coppola, Rex Harrison.... La lista es interminable. Ahora bien, esa larga colección de fotos en blanco y negro que aún adornan muchas de sus paredes, recordatorio de su glamuroso paso por el hotel, no es incompatible con las comodidades que el huésped actual demanda y el hotel brinda (business center,  salones para reuniones, varios restaurantes, preparación de eventos, centro de belleza, gimnasio, gran spa de cuatro plantas, wifi gratis, transfer al aeropuerto, organización de excursiones, etc.). Pasado y presente unidos de la mano.  
  



         Construido en 1930, en estilo hispano marroquí, por el aristócrata inglés Lord Bute, está perfectamente situado en el centro de Tánger, junto al consulado francés.  Su inauguración fue, según las crónicas de la época, un auténtico acontecimiento. Mucho de su  mobiliario, por ejemplo,  es acorde con “aquellos maravillosos años” sumergiendo al viajero en esa singular atmósfera.  Alfombras, estucos, azulejos, arcos, paredes de los pasillos recubiertos de mimbre, palmeras y un cuidado jardín ayudan también a crear este particular ambiente.



             No exagero si escribo que El Minzah ha sido un incesante devenir de anécdotas. Durante la II Guerra Mundial alemanes, británicos y americanos ocupaban muchas de sus habitaciones. Un pequeño nido de espías a tono con el papel que Tánger desempeñaba a nivel internacional  por entonces. Sin atisbo de duda alguna, hay algo de mito cuando nos alojamos en estas habitaciones. Una aureola de legendario alojamiento que, con certeza, atrae, a día de hoy, a muchos extranjeros.


             Tiene algo de especial dormir entre estas paredes. Imaginar la cantidad de personajes de renombre mundial que durante décadas pasaron por este patio, por estos arcos y por estas habitaciones le otorga un aliciente más. El Minzah aúna, pues, la potencialidad de un cinco estrellas con el reclamo de su singular historia. Cierto que en algunos aspectos necesita una reforma, pero no es menos cierto que el mito le hace universal. Y esto es lo que le distingue, lo que le dota de una personalidad irrepetible.


          ¿Te imaginas lo que es tomar un té bajo los arcos moriscos de su patio central al anochecer?.  ¿Y disfrutar de un buen desayuno en la terraza de la habitación con vistas a la bahía de Tánger? Sencillamente, indescriptible. Tienes que probarlo.

               Tánger presume, obviamente, de una indiscutible fama como capital cosmopolita. Razones las tiene sobradas. Quizás debido a su historia, quizás debido a su situación geográfica  o quizás por ese poder de atracción que ha brindado durante años a pintores, escritores, artistas  y bohemios cautivados por esta ciudad blanca que es encuentro de África y Europa, entre el inmenso Atlántico y el histórico Mediterráneo. No es de extrañar pues que fuera paso de tantas culturas.
             Desde aquí te invito a conocer esta ciudad del norte de Marruecos, que tantas cosas ofrece. No es el momento de reseñar y detallar, como si fuera una guía de viajes al uso, lo que podemos descubrir en Tánger. Ese, a veces, farragoso y minucioso detalle lo puedes encontrar en numerosas páginas de internet. Lo que quiero expresarte es que Tánger es más una ciudad de sensaciones,  de emociones, de sonidos, de olores y de descubrimientos  propios. Atrévete a perderte por ella. No tengas miedo a deambular libremente por la kasbah, el zoco o la medina y realizar tus compras. Hay una gran variedad de productos artesanales a precios muy económicos para el bolsillo español.
          
            Deseada, amada y defendida por multitud de civilizaciones a lo largo de la historia tiene una especie de imán, de magnetismo que te atrapa. Lo cierto es que no pasa indiferente por la retina del viajero.
            En este último y reciente viaje he podio ver y constatar otra vertiente, hasta entonces desconocida por mí, de Tánger: su imparable y alentador futuro. El crecimiento de económico que en los últimos años está experimentado Marruecos se traduce en mayores dotaciones económicas para inversiones en urbanismo e infraestructuras. El ejemplo más claro y evidente de Tánger es su megapuerto (Tánger Med), que se está posicionando como uno de lo más importantes del mundo. Una faraónica obra de infraestructura marítima que está atrayendo a numerosas  empresas internacionales, al amparo de zona franca,  con la consiguiente creación de nuevos empleos.
             Así pues, te recomiendo para estas vacaciones viajar a Tánger, alojarte en El Minzah, recorrer su parte antigua y descubrir las nuevas caras de esta capital marroquí. Estoy convencido que lo disfrutarás.


 
 Webs recomendadas:  
1.- www.leroyal.com/morocco . Aquí encontrarás todo tipo de información, con pestaña en castellano, sobre ofertas, precios, reservas, contacto, fotogalería, … Email: infos@elminzahleroyal.com 
2.-  www.visitmorocco.com



Consejos:
1.- Disfrutar del impresionante spa de este hotel. Se encuentra situado en un edificio acristalado anexo, junto a la piscina exterior.

 
2.- ¿Cómo llegar?.
-  Si te decides por el barco, con la empresa Trasmeditarranea (www.trasmediterranea.es)
-  Si te decantas por el avión, la compañía  Air Maroc (www.royalairmaroc.com) tiene vuelos directos desde Madrid y Barcelona.
    
            No deseo acabar estos renglones sin mencionar la novela de María Dueñas "El tiempo entre costuras" y la serie de Antena 3 -que tanto éxito ha tenido- basada en este fantástico libro. Algunos de las escenas fueron rodadas en el norte de Marruecos. He leído que El Minzah era uno de los rincones favoritos de esta escritora. No me extraña.

 


 

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