lunes, 26 de agosto de 2013

Hotel Teatro Oporto, comienza la función



              
    ¿A quién no le gusta que le sorprendan? ¿Quién no disfruta descubriendo? ¿Quién no valora positivamente que, de vez en cuando, le asombren? Visitar, comer y pernoctar en el Hotel Teatro de Oporto es sentir ese cúmulo de emociones que asaltan al viajero al conocer algo diferente, distinto a lo usualmente visto.              
    El teatro, y las artes escénicas, son el “leitmotiv” de este formidable cuatro estrellas, situado en pleno centro de la ciudad portuguesa.            
    La recepción ya empieza a indicarnos que no es un alojamiento al uso. Aquí hay mucho de original y el talento de la polifacética diseñadora Nini Andrade Silva tiene mucho que ver con ello.           
    Para hacernos una idea, la gran puerta de entrada que nos da la bienvenida tiene grabadas inscripciones, en tonos anaranjados, correspondientes a unos versos del poeta portugués, nacido en Oporto, Almeida Garrett.  


  
    Sin género de dudas, un insólito y poético recibimiento. Hemos entrado en lo que antaño fuera un conocido teatro de la ciudad. 
     Para no olvidar ese glorioso pasado qué mejor forma de rememorarlo continuamente que erigir sobre estos cimientos un hotel donde, en todo momento, parece que viajamos por este mágico mundo de los escenarios.
 


            
    Los colores oscuros, ocres y dorados predominan en una decoración que acompaña al huésped  en cada rincón, como si estuviéramos tras las bambalinas dispuestos a saltar al escenario. Una curiosidad: en algunas estancias (pasillos, hall, restaurante y habitaciones) se encuentran colgadas prendas utilizadas en su momento para representaciones teatrales.
            
    La luz tenue y de baja intensidad, cuidadosamente estudiada con la utilización de pequeños  focos teatrales, parece indicarnos que dentro de poco empieza la función.       
    Inaugurado recientemente, allá por mayo de 2010, cuenta con 74 habitaciones distribuidas en 5 categorías (algunas con nombres tan elocuentes como Tribune, Gallery o Audiencie) que no hacen más que recordarnos la historia estos muros. No es casualidad, a la vista de los relatado, que sea miembro del selecto grupo Design Hotels
    A día de hoy es, a pesar de su juventud, una referencia en esta ciudad; tanto que cuenta con una de las más altas puntuaciones en algunos buscadores de hoteles.
   Y es que Hotel Teatro Oporto no deja indiferente a nadie. Un equipo de 40 personas, dirigido por su directora, Susana Tavares, demuestra que con profesionalidad, conocimiento y amor a este trabajo se consiguen los resultados.


                
    Ni que decir tiene que el restaurante está a la altura del hotel. Bajo la sabia batuta de Arnaldo Azevedo podremos disfrutar de esta sinfonía de sabores y presentaciones acorde a la forma de entender la cocina este gran chef portugués. Probaremos, entre otros platos, unas croquetas de alheira (embutido típico portugués), vieiras y atún con tomate marinado, arroz tamboril y risotto con percebes, ternera con foie y crujiente de pan, cochinillo al horno y gelatina de naranja con croquetas de “porco alentejano”... etc., etc. 
    La selección de postres, como no puede ser de otra forma en nuestro país vecino, es un perfecto abanico de dulces posibilidades que van desde los ya conocidos y tradicionales de la gastronomía lusa a las innovaciones, con sello de autor, en las que estos fogones juegan con cítricos, sopas de menta, compotas de frutos del bosque, helados de frutas tropicales, etc. Verdaderas y golosas obras de arte.

 
 
              
    Por cierto, si todo recuerda al mundo teatral, no menos lo van a ser los nombres con los  que se bautizaron el restaurante –Palco- y el bar –Plateia-.

    Todo parece pues aliarse para elegir este hotel. Inmejorable emplazamiento, una ciudad con multitud de encantos, la singularidad de esa decoración tan envolvente, la magia de un chef de categoría y la calidez de un grupo de trabajadores dispuesto a complacer en todo momento. Con estas tarjetas de presentación no es de extrañar que se encuentre situado entre los más apreciados y con las puntuaciones más altas en numerosos foros de la red.

    Dicen que el buen trabajo tarde o temprano trae su recompensa. Apenas tres años desde su inauguración y ya es referencia en Oporto. Los resultados han llegado más pronto que tarde. Cuando las cosas se hacen bien, con gusto, con personalidad propia y sabiendo que la meta es el disfrute de quienes allí duerman o coman, la mayor parte del camino está recorrido.
    Mi más sincera enhorabuena. Felicidades por un trabajo bien hecho.


            



              
    No olvides que estamos en una de las ciudades más apasionantes de Portugal. Dedícale tiempo, disfrútala, saborea el encanto de unas calles bulliciosas, de un Douro repleto de "rabelos" y de un ambiente tan agradable y cosmopolita que desearás volver.



               
    Nos vemos en el Hotel Teatro Oporto.


 
    
    Finalizo estos párrafos indicando que este reportaje se publicó en la web del diario español LA RAZÓN el 9 de septiembre de 2013. Os dejo el link: 





1 comentario:

  1. Bonito post. Ahora Oporto tiene muchos atractivos "cool", entre ellos este hotel o el Hotel da Musica, también monotemático y además ubicado dentro de un moderno centro comercial.
    Lo que más me ha llamado la atención de tu reportaje es la foto de la bañera junto a una butaca y con suelo de parqué. Evidentemente es una bañera "de adorno" (creo yo que no tendrá agua) y de muy discutible gusto. Pero las "moderneces" hay que "pagarlas".
    Yo sigo de acuerdo con el gran hotelero Kike Sarasola para quien lo importante en un hotel es la cama (su comodidad), la ducha (su confort) y el desayuno (su calidad). Lo demás son tontás.

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