jueves, 14 de marzo de 2013

Narcissus, nueva oferta en la mesa alentejana


           
    Cuatro tipos de aceites a elegir, tres variedades de mantequillas (de hierbas, de chorizo y ahumada), esférico de melón y jamón, vieira con chorizo sobre espuma de aire, lomo de bacalao con lombarda salteada con miel y crema de batata, rabo de buey estofado con verduras glaseadas, requesón vegetal con naranja deshidratada y compota, lomo de caballa con apio y caldo de cebolla tostada, "farinheira" con rábano y láminas de manzana, sorbete de limón con manzana, caramelo de huevo, "jardín de Vila Viçosa" (con "tierra" de chocolate, tomate cristalizado y espuma de chocolate) o encharcada alentejana con helado de cilantro, son algunos de los platos del menú degustación que ofrece el Restaurante Narcissus, situado en el Hotel Alentejo Marmoris de Vila Viçosa.




            
    A principios de febrero del presente año abrió sus puertas este alojamiento de cinco estrellas cuyo "leitmotiv" gira alrededor del mármol, un material que se extrae de las innumerables canteras existentes en este municipio.



            
    La apuesta de esta propuesta turística es de primera categoría. Para ello, en temas gastronómicos, se ha fichado (si se me permite las expresión futbolística) a uno de los más afamados jóvenes cocineros portugueses.

    Su nombre es Alexandre Silva, ganador del concurso televisivo Top Chef que tantos telespectadores portugueses aglutinó frente a la pequeña pantalla durante su emisión el último año.

 
 
            
    Pude charlar con él unos minutos. Es un precioso proyecto, me comenta, en el que está tremendamente ilusionado y volcado. Dar a conocer un nuevo restaurante, empezar desde su nacimiento y pretender ser referencia culinaria en esta región plagada de extraordinarios locales donde comer, aunque no resulta tarea fácil, es, desde luego, un sueño para cualquier cocinero. 


 
            
    Su indiscutible calidad como chef se asienta en su buen hacer, su profesionalidad y el esmero y cuidado en la utilización de los buenos productos de la tierra.



            
    El local es amplio. De gran luminosidad. Rodeado de innumerables cortinas blancas, con una gran ventana al fondo que permite ver a los cocineros trabajando entre fogones. Tonalidades blancas y doradas priman sobre cualquier otro color creando un ambiente muy acogedor.
            
    Quizás la mayor sorpresa en este decorado (su "ex-libris") es la inmensa mesa de mármol blanco sobre la que se asienta un enorme cristal, haciendo de ella el lugar ideal para comer grupos de comensales de doce a catorce personas. Curiosamente, proviene de un único bloque de piedra extraído de la cantera de los propietarios del hotel.
            
    Por cierto, y no quiero olvidarlo, el servicio es extraordinario, sin posibilidad de ponerle pero alguno.



            
    Se aprecian toques innovadores en la cocina tradicional alentejana de la mano de Alexandre al utilizar las ultimas técnicas en cocina. En todo caso, siempre es de agradecer que broten, más aún en estos tiempos de crisis, restaurantes con una personalidad definida.

 

            
    Me ha gustado. Desde aquí mis mejores deseos tanto para él como para el hotel. Y es que ¿hay mejor forma de finalizar una velada tras cenar en Narcissus que pernoctar en un cinco estrellas como éste?.

 

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