martes, 12 de junio de 2012

Descubriendo la costa de Gozo


            Todos sabemos que Malta es un archipiélago donde el turismo es la fuente principal de riqueza del país. La historia que se respira a cada paso, la belleza de su territorio (terrestre y marino) y el intenso azul del este mar de leyendas e historias hacen de estas islas un destino ideal para pasar unos días de vacaciones.
              Tres son, aunque hay algún otro islote, las islas que componen el archipiélago: Malta, Gozo y Comino. Por tamaño, por historia, por encontrarse aquí la capital, por población y por otras múltiples razones (como situarse el aeropuerto o ser la entrada natural de los grandes cruceros que surcan las aguas del Mediterráneo), la isla de Malta se lleva el galardón en número de visitas.


               A pesar de ello, siempre es agradable conocer otra faceta de este archipiélago. En este caso me traslado a la cercana isla de Gozo, segunda en importancia y extensión. Un ferry, en apenas 25 minutos de trayecto, une ambas islas periódicamente, con una regularidad cercana a la media hora.
              Gozo es la  más fértil de todas y, según me comentaron, autosuficiente en un país que necesita importar numerosos productos para tener un correcto abastecimiento.
                Pero hoy quiero hablaros desde una perspectiva diferente de la isla.  Quiero comentaros la recomendable experiencia de recorrer en barco su costa.  Pequeñas calas, algunas playas y numerosas grutas en las que las cristalinas aguas del  Mediterráneo muestran sus diferentes tonalidades azules.
                 Se puede decir que la unión del mar y la tierra crea una serie de grutas (algunas con un "pedrigree" cinematográfico al ser plató natural de famosas películas, como "El conde de Montecristo", protagonizada por el universal y versátil actor francés Gérard Depardieu) y formaciones rocosas realmente impactantes.


               Nuestro recorrido acuático ofrece la vista de la "Ventana Azul" (donde la fuerza del mar, del viento y la erosión de las rocas han creado un arco de gigantescas dimensiones en el que casi todos los turistas se aproximan para tomar una instantánea casi obligada al atardecer), "Fungus Rock" o "Roca del Champiñón" (debido a que en su superficie crece un hongo al que se le atribuyeron propiedades medicinales y mágicas), centenarias salinas, etc.
               La "Ventana Azul" es, posiblemente,  la postal más conocida de esta isla. Un gran monumento natural, en forma de gran arco pétreo, de tamaño ciclópeo,  cuya visita aconsejo al atardecer. Efectivamente, a esa hora, cuando el sol decide esconderse de nuestros ojos, muchas parejas de enamorados se acercan a disfrutar de este  inolvidable espectáculo de la naturaleza con un sol  rojizo ocultándose en el horizonte.


            Conviene recordar que estamos en una zona rocosa, por lo que es aconsejable llevar calzado cómodo para moverse. Pero este pequeño inconveniente se olvida cuando el viajero admira la majestuosidad del entorno.
             El tiempo aquí no corre, los minutos van más lentos. No hay turista ni viajero que no anhele inmortalizar este instante con su cámara.
            Es verdad que esta visita se encuentra en los circuitos organizados que las agencias de viajes tienen previsto para recorrer la isla, pero tengo la impresión, al menos así fue cuando la visité, que aquí no hay agobios ni masificaciones. Esa tranquilidad, que parece exigir la propia naturaleza y el entorno, se respeta por todos.
 
 
             Antiguamente se podía caminar por el arco de la ventana azul hasta el final. Recientemente, por obvias razones de seguridad, se prohibió (especialmente al haberse desprendido algún pedazo), aunque siempre encontraremos algún supuesto "valiente" que incumple las normas por conseguir la mejor instantánea.
             Como el lugar invita a dejar volar la imaginación, quiero pensar cómo sería la estampa de la ventana azul con un mar embravecido, furioso, rabioso. Estoy convencido que sería digno de verse. Esas dos grandes fuerzas de la naturaleza, la tierra y el mar, chocando en un lugar fantástico y pasando, enfurecidas las aguas saladas del Mediterráneo, por este arco cuyos pilares aguantan estoicos las acometidas del mar y del viento.


           Por cierto, ¿sabías que a pocos metros de la ventana azul se encuentra lo que se conoce como "el mar interior de Gozo"? . No desvelo más. Únicamente adelanto que es una laguna interior conectada con el mar por un túnel en medio de un acantilado.

 
                Siempre he tenido la sensación que un blog de viajes es un pequeño "altar digital" para contar experiencias, hacer públicas mis sensaciones, relatar escapadas y , en cierta forma, hacer partícipe al lector de mis anhelos viajeros. No es mi estilo el enumerar tediosos y farragosos datos estadadísticos (extensión de la isla, kilómetros de costa, población, renta per cápita, P.I.B, etc.). Mi visión de un blog de estas características es entenderlo como una plataforma de mis experiencias. Por ello,  simplemente puedo decir de esta isla que fue un gran descubrimeinto y resultando, en ocasiones,  francamante injusto ese anonimato. Gozo es parada y destino propio por sí misma. No debe olvidarse este aspecto, a mi entender, tan fundamental.
 
 
                 Sólo queda aconsejaros para este verano acercaros hasta Gozo. No hay excusas para los que quieran viajar porque, por ejemplo, la línea aérea española Vueling (www.vueling.com) ofrece desde numerosas capitales españolas (Madrid, Barcelona, Sevilla, etc.) vuelos directos a precios francamente competitivos.
            Gozo es un viaje al corazón del Mediterráneo, a unas islas que son (han sido y serán) posición estratégica en este mar con historia y de historias. Unas tierras deseadas por tantos que han conseguido crear un cruce de culturas digno de conocerse. Y para muestra un botón: su idioma, el maltés
            Estas líneas están escritas con la fotografía que tomé semanas atrás de la ventana azul sobre la cabecera de mi escritorio; un lugar tan mágico que dudo en volver a visitar próximamente.



               Durante este particular itinerario costero, el recorrido normalmente estará acompañado por yates y veleros de diferentes tamaños que tuvieron la misma idea de disfrutar de la costa gozitana.


               En todo caso, Gozo es una apuesta segura. A la certerza de que el viajero lo pasará bien se une a la garantía de un tiempo agradable y soleado donde corre una refrescante brisa.
               No es mi fuerte, desde luego, el submarinismo, pero, a decir de los expertos en este deporte, estamos en un paraíso subacuático, con unas aguas tan limpias que permiten una visibilidad excepcional.


           Nos queda, tras este ajetreado y divertido trayecto marítimo, reponer fuerzas. Muchos son los restaurantes junto al mar que ofrecen una variedad de pescados casi inabarcable. Sin embargo, quiero resaltar una curiosidad  culinaria de Gozo: el conejo. Efectivamente, es un plato que se prepara de mil formas y muy popular en toda la isla. Te invito pues a degustar esta elaboración gastronómica con la brisa del mar como acompañante. Para hacerte la boca agua, te pongo, en las siguientes fotografías, una imagen del restaurante donde lo probé y del plato que tuve la suerte de degustar.




           ¿Qué más podemos pedir para estas vacaciones?.

            Os dejo, para finalizar,  la entrevista que pude realizar para Radio Viajar (www.radioviajar.com) a Álvaro Méndez, guia oficial del archipiélago de Malta, quien nos desgrana algunos detalles de la isla de Gozo.


 

1 comentario:

  1. Lo he leído todo y solo puedo decir " Debo ir allí" no sé cómo ni cuando, pero de que iré, iré.

    Y cómo es posible que estas bellezas de reportajes no tengan comentarios???

    Por cierto, es un tanto molesto el código captcha.

    Saludos

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