martes, 19 de junio de 2012

De la mano del chef Gianni Briarava por Saló


             Cuando el comensal entra en un restaurante, en ocasiones, busca una cierta capacidad de sorpresa que haga de esa comida una pequeña fantasía gastronómica. Esa dosis de asombro la lleva implícito el simple hecho de salir de lo cotidiano, de comer fuera de casa, de probar otras elaboraciones o de disfrutar con otros condimentos.


               A veces, es suficiente con la forma de presentar un determinado plato, con la manera de cocinar un alimento, con la envolvente decoración del local, con la música que pueda acompañarnos o con los vinos que riegan nuestra comida. En fin, un  indeterminado número  de circunstancias que envuelven un acto tan placentero, y para muchos tan cotidiano, como salir a comer a un restaurante.

                 De la multitud de restaurantes que puedan cumplir estas premisas hoy nos acercamos a la ciudad lombarda de Saló, en la provincia de Brescia (al norte de Italia). Aquí tendremos el honor de degustar algunos platos tradicionales de esta tierra, acompañados por una inmejorable selección de vinos autóctonos. Concretamente, visitaremos el restaurante  Antica Trattoria Alle Rose, dirigido por las expertas manos del  reconocido chef Gianni Briarava.
                Me gusta el nombre del local porque no hace si no destacar que aquí se mantiene la cocina tradicional de esta zona del lago de Garda. Algo de agradecer en tiempos en los que parece que hay que innovar en el mundo de la gastronomía casi por obligación. Pero me gusta, sobre todo, por la contrastada calidad de los productos, y por el mimo y cariño con el que los trabaja. Además de ello, este afamado cocinero se ha convertido, como conocedor del potencial gastronómico de su tierra, en uno de los paladines de un proyecto consistente en sumar esfuerzos en defensa de esta centenaria cultura culinaria del  lago y sus alrededores. Un ejemplo significativo es, por ejemplo, trabajar junto a un grupo de conciudadanos en evitar la extinción de una variedad de pez, única de las aguas, que hizo durante siglos las delicias de emperadores, reyes y príncipes.


             Mi consejo, pues, es pedir un menú donde podamos disfrutar de la asombrosa variedad de pescados de agua dulce y de las diferentes formas de prepararlos. Creo que no se arrepentirán si me hacen caso. Aunque no está de más recordar que la variedad de entrantes, carnes (aconsejo, si se decantan por ellas, pedir su elaboración de conejo) y de pastas es realmente recomendable. Sean estas fotografías claro manifiesto de cuanto escribo.

                Como curiosidad, tras terminar nuestro postre,  este pequeño festín gastronómico lo vamos a finalizar a cinco minutos de paseo. Concretamente, en “La Locanda del Benaco”, otro singular espacio, frente a las aguas del lago de Garda, particularmente atractivo para disfrutar de un buen café o de una agradable copa en compañía de unos amigos. Los aires minimalistas parecen fusionarse sin problemas con este paseo fluvial repleto de terrazas y viandantes.

                 Así pues, la propuesta de Gianni Bravaria para nuestro viaje a Saló engloba dos buenos argumentos culinarios: Antica Tratoria Alle Rose y La Locanda del Benaco. Dos sugerencias que, para posteriores visitas, pueden ser ampliadas por otro proyecto del mismo chef: Osteria dell”Orologio. ¿Hay alguien que a nivel de restauración ofrezca más en Saló?.

Web: www.roseorologio.it

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