viernes, 1 de junio de 2012

Con muchos moteros "duros"


                     Vistando el lago de Garda, al norte de Italia, tuve la suerte de acercarme a la histórica localidad de Sirmione. Es un pequeño pueblo, ahora muy turístico, donde vienen muchos europeos - especialmente del centro y norte del continente- a disfrutar de sus merecidos dias de vacaciones. Su castillo y las murallas sobre las aguas de este gran lago (el mayor de Italia) son la postal más recurrente de la ciudad. Incluso, como fue mi caso -llegando en barco desde la otra orilla- cruzamos navegando bajo el puente levadizo por un precioso canal que acaba en el pequeño puerto de la localidad. Es un corto viaje, pero verdaderamente apasionante.
                      Cuando se entra en la fortificación se aprecian unas calles animadas, con el típico bullicio de los turistas. Repletas de tiendas de recuerdos y restaurantes. El turismo es, sin duda alguna, la gran fuente de riqueza de estos vecinos.
                      Hoy, por el contrario, no quiero escribiros de las bondades y de la belleza de Sirmione. Saltan a la vista y simplemente con poner su nombre en "Google" y pinchar cualquier link podemos ver la infinita variedad de fotos y textos para hacernos una idea del lugar.


                 No obstante, quiero apuntar unos datos. Sirmione está estratégicamente situado sobre una península que parece dividir en dos el lago en su parte sur. Su castillo data del siglo XIII aunque fue por 1900 reconstruido y rescatado casi de las ruinas.
                  Lo curioso, durante mi estancia, es que justo el día que estuve por estos rincones había una gran concentración motera. Y no hablamos de cualquier moto. Se trataba de la legendaria Harley Davidson.


               Procedentes de todos los puntos cardinales de Italia, y desde muchos otros países, se veían moteros por doquier. Era una constante y llamativa procesión de estas "emblemáticas máquinas". Todas diferentes. Ello unido a la celebración concursos, y a la existencia de  lugares de encuentro para comentar sus "batallitas moteras", conseguía reunir a un nutrido grupo, francamente hetereogéneo, entre participantes y curiosos.
               "Desenfundé" mi cámara y no pude evitar fotografiar todo este magnífico espectáculo. Esos, aparentemente,  "tipos duros" no lo son tanto cuando conversas unos minutos con ellos. Vestidos con sus "chupas de cuero", a las que llevan cosidas todo tipo de inscripciones, no dejan de impresionar cuando los ves en la cola de una heladería para pedirse un helado de chocolate tamaño extra.


            Hay una espcie de indumentaria motera, muy cercana al cuero, a los bigotes, a las botas y a las chaquetas que en sus espaldas llevan recuerdos de otros encuentros, como si fueran cicatrices de distintas contiendas.
            Esos días teníamos una ocupación doble: disfrutar de Sirmione y de esta inigualable procesión de Harley Davidson.




                 Como digo, parecen chicos duros, ataviados con su caracteríctico cuero negro pero, como veis en la imagen.... todo es apariencia. Buena gente.

        
              Os cuelgo algunas de estas fotografías en un día que amaneció (a pesar de los malos augurios de los meterólogos de internet) claro, soleado y apacible. Lo pasamos bien. No me importaría repetir. El lago de Garda es de esos lugares de la geografía europea que tienen ganada a una buena  fama y una excelente reputación a pulso. Es un paraje fantástico, entretenido y digno de ser visitado. La naturaleza ha sido generosa con esta zona del norte de Italia. Esa sucesión cercana de montañas (con la vecina cordillera de los Alpes a la vista) y esos inmensos "mares interiores" (como algún escritor lo calificó estos lagos) hacen de este territorio de la provincia de Brescia un lugar mágico.     
               No dudes, en ningún momento, en acercarte a conocer estos lagos lombardos. El de Garda es el mayor pero, a pocos kilómetros, tienes el lago Iseo, que cuenta con la mayor isla (Monte Iseo) de Europa en un lago.


              En definitiva, otra vertiente más de una país -Italia- tan variado y atrayente que por más que lo visite más me gusta y más ganas tengo de regresar.


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