viernes, 2 de diciembre de 2011

Cruzando el gran salar de Uyuni


                  
    A todos aquellos que disfrutáis de los viajes, os recomiendo conocer este lugar tan especial de Bolivia. Tuve la suerte de recorrerlo y puedo decir que es, sin lugar a dudas, una de las grandes maravillas de la naturaleza. Para que tengáis una idea, en las fotografías que envían los satélites sobre Sudamérica aparece una gran mancha blanca, perfectamente visible. Ése es el gran salar de Uyuni.





    En cualquier página de internet hay mucha información de este lugar, considerado una de las maravillas naturales del planeta. 
    Un espacio mágico, diferente a lo normalmente conocido y francamente aconsejable. Una impagable mezcla de aventura y asombro, de naturaleza y adrenalina. No te lo pierdas. Si eres amante de los viajes, no olvides tener en tu agenda este gran salar, cuya extensión ronda los 12.000 kilómetros cuadrados. 
    Os estoy hablando de la salina más grande del mundo y la mayor reserva del litio del planeta (se calcula que almacena entre el 50 y el 70 por ciento mundial). Un lugar tan especial que te permite pernoctar en un "hotel de sal" donde camas, sillas, paredes y mesas, por citar algunos ejemplos, están construidos con ladrillos de este material que, aunque pueda parecer poco consistente al ser soluble al agua adquiere, en estado sólido, bastante resistencia.




    Se le conoce también, seguro que lo habréis leído en alguna ocasión, como "el gran espejo del mundo"porque cuando llega a esta región andina la temporada de lluvias -entre diciembre y abril- la sal se vuelve impenetrable creando una gran mando de agua donde se reflejan las nubes del cielo. 
    El efecto visual es único. Parece como si el cielo y la tierra, de verdad, en el horizonte se unieran. Todo un espectáculo.
    Un territorio que consigue hacernos reflexionar y, en cierta forma, nos recuerda lo efímero de nuestra presencia en medio de tal inmensidad. Imaginemos, por unos instantes, una infinita explanada donde todo lo que hay a nuestro alrededor es un blanco reluciente que parece no tener límites ni fronteras. Un lugar en el que, salvo las pequeñas "islas" (diseminadas a lo largo del salar), no existen referencias para orientarse.



                  
    No os voy a desvelar más cosas de esta maravilla. Únicamente os digo que podéis dormir en un hotel de sal, que no hay carreteras, que es necesario llevar gafas de sol para protegerse de la gran luminosidad existente, que es aconsejable utilizar un vehículo todoterreno para recorrerlo, que en estas pequeñas "islas" existen cactus que alcanzan alturas insospechadas, etc., etc.



               
    El resumen de este viaje se aglutina en estas palabras: volvería una y otra vez.
   Os cuelgo unas imágenes de aquel mítico (para mí) periplo por estas tierras de Bolivia y de los buenos compañeros de viaje que tuve. 




   
 
  La pregunta, tras lo escrito, es clara: ¿Es posible, viendo estas instantáneas, resistirse a  hacer las maletas y marchar a conocer Uyuni?.


Algunos consejos

Soroche. Debido a la altitud a la que nos encontremos es posible que notemos los efectos del soroche o mal de altura (malestar general, dolor de cabeza, nauseas, etc.). Siempre es bueno ir bien hidratado. Un remedio local es tomar una infusión de hojas de coca.
Protección ojos y cabeza. Es muy recomendable llevar buenas gafas de sol porque el salar refleja los rayos del sol. Siempre es conveniente tener un buen sombrero y no olvidar la protección solar porque estamos a mucha altura y no hay sombras donde resguardarse.
Agencias de viajes. Contrata empresas para recorrer el salar con cierta solvencia. No importa que sean un poco más caras. A veces, las gangas resultan caras. 
¿Cómo llegar?. Aunque puedes, obviamente, acceder desde la parte boliviana, por la ciudad de Uyuni, en mi caso lo hice contratando la excursión en San Pedro de Atacama (Chile). Esta segunda opción te permite disfrutar de bellezas únicas en el mundo hasta llegar a Uyuni como el volcán Licancabur (frontera natural entre ambos países), el árbol de piedra (una curiosa formación rocosa) o las lagunas de colores.





    Lo que escribo en este post apenas son unas serie de impresiones sobre mi estancia en este espacio natural ciertamente mágico. No obstante, os comento que el 23 de diciembre de 2007 publiqué en el diario español LA RAZÓN un reportaje de dos páginas sobre este gran salar titulado: "Uyuni, un infinito desierto de sal".




    
    Como podéis ver, junto a mi reportaje se encuentra una entrevista a uno de los grandes viajeros españoles (Miguel de la Cuadra Salcedo). En ella desgrana una serie de curiosidades recordando su paso por estas tierras bolivianas. Entre esas anécdotas está el que las brújulas no funcionen allí correctamente. 

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