jueves, 9 de junio de 2011

Málaga: pasión, arte, toros, Mediterráneo y sol.


            La provincia andaluza de Málaga, en el sur de España, es uno de los destinos turísticos de mayor importancia de toda Europa. Millones de turistas de todas las partes del mundo, especialmente europeos, se acercan a disfrutar de sus playas (no en vano, en conocida mundialmente como “la Costa del Sol”), de su ambiente andaluz, de su gastronomía, de la luz de estas ciudades y, sobre todo, de su casi eterno sol.


            La ciudad de Málaga, su capital, es normalmente, debido a su aeropuerto internacional, la gran puerta de entrada. Una localidad que tiene todo aquello que el viajero desee y busque para pasar unos días inolvidables.

           
            Se dice que el carácter andaluz es alegre, ocurrente, gracioso y hospitalario. En Málaga, desde luego, el visitante, podrá in situ apreciar esta circunstancia. Por eso, nada mejor que pasear por su centro (especialmente la calle Larios), conocer su Catedral, la plaza de la Constitución, sus museos, el puerto (recientemente ampliado para permitir la entrada de grandes cruceros), sus avenidas o sus edificios más emblemáticos. Málaga es su plaza de toros de la “Malagueta”, son sus palmeras, sus playas (que también las tiene), su historia (por aquí pasaron, entre otros, fenicios, romanos, árabes, etc.), sus recuerdos, su música y su gente.


            La sucesión de preciosos edificios, como, entre otros, el Ayuntamiento, el Banco de España o la sede del Rectorado de la Universidad dan una precisa idea de la belleza arquitectónica de esta localidad. Encajonada entre el Mediterráneo y la serranía que se encuentra a sus espaldas, ha sabido mantener una personalidad propia.
            Aunque el más universal de los malagueños fuera el artista Pablo Ruiz Picasso, esta tierra es cuna de grandes escritores, políticos y artistas. De estas tierras es, y presume de ello por todos los rincones del mundo, el internacional actor Antonio Banderas.
            Así pues, estamos en una perfecta conjunción de historia y arte, de mar y sol, de sones andaluces y bailes flamencos. Málaga es pasión en cada esquina y orgullo por nacer en esta tierra.
            No quiero olvidarme de dos panorámicas que, en mi opinión, son verdaderamente inolvidables. Por un lado, la que obtendremos, desde el parador de Gibralfaro, de la ciudad y el puerto bajo nuestros pies y, por otro, la imagen nocturna  iluminada y anaranjada de las murallas de la Alcazaba.
            Ahora bien, una vez que hemos llegado a Málaga-capital debemos conocer su provincia, adentrarnos en pueblos de un reluciente blanco, perdernos en la histórica Ronda o visitar algunos de sus internacionalmente famosos enclaves turísticos, como Marbella, Fuengirola, Torremolinos, Nerja o Estepona. Es la ocasión de disfrutar de las cálidas aguas de Mediterráneo, de un buen bronceado bajo el radiante sol andaluz, de un inolvidable paseo en barco o, por qué no, de sentirnos parte de su preciosa naturaleza entre senderos realmente únicos

           
Recomendaciones
Alojamiento: Hotel AC Málaga Palacio (C/ Cortina del Muelle ,1) Tf: (34) 952 215 185


Restaurantes: Restaurante La Cepa (C/ Strachan, 12), Restaurante el Pimpi (Calle Granada, 62) y Parador de turismo de Gibralfaro
Fiestas: Si es posible, es muy aconsejable visitar la ciudad durante la Semana Santa y durante las Ferias (a mediados de agosto). Ambos eventos son referencia a nivel nacional e internacional.
Hay que probarlos: Los espetos (una sucesión de sardinas clavadas en una caña mientras se asan junto a las brasas).
Compras: Aunque hay grandes centros comerciales donde encontraremos de todo, no hay que olvidar la famosa calle Larios y alrededores (en pleno centro).
Visitas: Son casi obligadas el Museo Picasso, la fundación Picasso,  el Santuario de la Virgen de la Victoria, el Museo de Vino, el castillo de Gibralfaro, el jardín botánico, la Catedral y  la Alcazaba.

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