miércoles, 27 de abril de 2011

Mardasson, en memoria de muchos valientes

            Sólo con oír hablar de la batalla de las Ardenas ya, cualquiera que conozca un poco la historia de la segunda guerra mundial, puede imaginar el infierno que hubieron de pasar miles de soldados, de uno y otro bando, en aquel diciembre del año 44 y principios del 45.
            Una gran contraofensiva del III Reich, inesperada por los aliados debido a las durísimas condiciones climatológicas de aquel invierno, encerró -literalmente- a centenares de soldados norteamericanos en la pequeña villa de Bastogne, un núcleo de comunicaciones entonces básico y de una importancia estratégica incuestionable.

        
          La defensa numantina de este lugar, el gran número de víctimas -muchas de ellas por congelación- de las tropas americanas defendiendo sus posiciones, así como el sacrificio de estos hombres, fueron decisivos en el devenir de la histórica batalla de las Ardenas, situada en la actual región belga de Valonia, muy próxima a Luxemburgo.
            Pues bien, en la colina de Mardasson, junto al emblemático pueblo de Bastogne, en agradecimiento a la ayuda americana por liberar Bélgica del yugo nazi, se inauguró, un 16 de julio de 1950, este monumento en forma de estrella de cinco puntas, como símbolo de la estrecha y perenne relación entre los pueblos de Bélgica y Estados Unidos.

        
          La colina sobre la que se asienta el monumento, así como la altura del mismo -a cuya terraza se puede subir a través de unas escaleras en forma de espiral-, nos regalan una panorámica única del territorio donde acaeció esta confrontación.
            Quien les escribe tuvo la “suerte” de estar en este lugar con unas temperaturas heladoras y con un precioso manto de nieve como compañía, en ningún caso comparables a los más de veinte grados bajo cero que llegaron a tener en aquel invierno de mediados del anterior siglo.
            Es difícil, por no decir imposible, estar aquí y no dejar que afloren los más hondos, nobles y profundos sentimientos del ser humano. Un lugar, casi mítico, para honrar la memoria de muchos valientes que dieron su vida en defensa de su país y de la libertad. 

         
        Según se recorre su contorno (cada punta de la estrella tiene una extensión de 31 metros) vamos leyendo los nombres de los diferentes Estados que conforman los Estados Unidos. De igual forma, se relacionan en los muros, junto a sus distintivos, las unidades estadounidenses que participaron en tan crucial contienda.
            En el círculo central de la estrella, sobre el suelo, hay esculpida una frase en latín, concisa pero tremendamente explícita, que dice: “El pueblo belga se acuerda de sus liberadores americanos”.
            Viajar hasta las Ardenas, en este nuevo tipo de turismo histórico-militar tan de moda últimamente, es también un viaje al interior de cada persona, en honrar la memoria de miles de valientes jóvenes que dieron su vida en momentos verdaderamente duros, es conocer la miseria y la tragedia que supone una guerra y es la forma de no olvidar la historia.


            Por cierto, nos encontramos en Bastogne, un territorio ideal para disfrutar de la naturaleza, de los bosques, de sus ríos, rico en reservas naturales, en caza y pesca, en colores y matices, en historia y, desde luego, un incomparable marco para disfrutar de las excelencias gastronómicas que aquí se preparan. 


Datos útiles:
Dirección del memorial: Colline du Mardasson -6600- Bastogne. Tel: + 32 (0) 61 21 14 13
Cripta: Debajo del memorial, excavado en la roca, se encuentra una cripta que fue decorada con mosaicos de diferentes tonalidades por el artista francés Fernand Léger. Dentro de ella descubriremos tres altares: uno católico, otro judío y un tercero protestante.
Bastogne Historical Center: A menos de 100 metros de Mardasson se encuentra este asombroso museo donde encontraremos uniformes, mapas, películas y documentos gráficos de la batalla. Una visita ineludible y tremendamente didáctica.
Oficina de turismo central de Bastogne: Place McAuliffe -6600- Bastogne
Curiosidad: En 1946, del lugar donde se erigiría posteriormente este monumento, se extrajo tierra que, en un cofre precintado, se llevó hasta la Casa Blanca donde fue recibido por Harry Truman en recuerdo de los que murieron.
Un hotel: Hotel Collin. Place McAuliffe 8-9(6600 Bastogne) www.hotel-collin.com


Un restaurante: Restaurante Au coin Fleuri. Chaussée de Houffalize, 5. -6600- Bastogne. Tel. : +32 (0) 61 21 39 13

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