lunes, 14 de marzo de 2011

¿Un extraterrestre en Graz?


Me atrevería a decir de Graz que es uno de los grandes descubrimientos de Austria. Frente a ciudades tan conocidas como Viena, Salzburgo o Innsbruck se encuentra esta urbe, la segunda del país en población y capital de la Estiria. Una localidad normalmente desconocida para el turista español.
 

Este anonimato resulta injusto y difícil de explicar cuando el viajero se adentra en sus calles y se empapa de su historia, de sus monumentos y de su arquitectura. Ciudad universitaria y tremendamente animada, conviene recordar que la UNESCO declaró su centro histórico “Patrimonio Mundial de la Humanidad”.
Sin embrago, quiero en estos momentos resaltar un edificio que, a primera vista, parece hacer añicos los esquemas arquitectónicos imaginables en su momento para este emplazamiento: el Museo de Arte Moderno -Kunsthaus Graz- (www.museum-joanneum.at/de/kunsthaus).
 

Consecuencia de ser declarada en el año 2003 capital europea de la cultura se erigió este museo de aires vanguardistas que, a pesar de romper de manera abierta y decidida con el entorno, ha tenido una espectacular acogida por vecinos y visitantes de Graz.
De difícil catalogación, sus 11.000 versátiles metros cuadrados permiten albergan todo tipo de exposiciones, presentaciones y eventos. Creedme que es algo único. No sabría definir con precisión sus formas. No se parece a nada y, a la vez, se asemeja a muchas cosas. Para unos, un ovni; para otros, un animal prehistórico.
 

Lo cierto es que según sea el lugar desde donde lo observemos las sensaciones son diferentes. No es igual estar debajo, en la puerta, que mirarlo desde lejos y a cierta altura (por ejemplo, desde la colina de Schlossberg). De noche el edificio, incluso, impone más con su famosa y original iluminación.
El museo es conocido en la ciudad como el “extraterrestre amigo” , resultando fácil adivinar la razón de este cariñoso mote. Puedo asegurar que me encantó.
 
             
             Por cierto, en el Mur -el río que baña esta ciudad-  existe otro "extraterrestre amigo" algo más discrteto y tímido. La frondosa y tupida vegetación que crece en sus orillas parece esconderlo de las miradas indiscretas.
             En realidad es un original puente que, a pesar de lo atrevido de su diseño,  se posiciona como otra muestra de ese Graz del siglo XXI, donde conjugar lo moderno y lo antiguo.


               Como curiosidad, en medio del puente existe un pequeño restaurante con un terraza/mirador. Francamente bonito y relajante. 
 

           Web: www.graztourismus.at 

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